Álvaro Siza y la casa en la que cada día se avería algo


Ilustración: Enrique Cortés
“El proyecto es para el arquitecto como el personaje para un novelista: le sobrepasa, debe esforzarse en no perderlo”. El que habla es Álvaro Siza. En 1994, en el texto Vivir una casa reflexionó no solo sobre la dificultad de pensar y dibujar una vivienda, también sobre las responsabilidades de habitarla. Para él “Vivir en una casa, en una casa auténtica, es oficio a jornada completa”. Estas son algunas de sus ideas:
“La idea que tengo de una casa es la de una máquina complicada en la que cada día se avería algo: bombilla, grifo, desagüe, cerradura, enchufe (…) Los cajones se atascan, se rompen las alfombras (…) Todas las camisas, calcetines, pañuelos… yacen rotos junto a la tabla de planchar cuya tela de protección presenta un aspecto lamentable. Vivir en una casa es un trabajo a jornada completa. Su dueño es al mismo tiempo bombero de guardia, enfermero y socorrista: domina todas las artes”.
Por eso para Siza es heroico poseer, mantener y renovar una casa. Hasta el punto de que propone dar un premio al mejor cuidador, aquel cuyo esfuerzo de mantenimiento no se note: el que mantiene la casa bien ventilada,
Construir una casa es una aventura. Precisa paciencia, coraje y entusiasmo. Habitarla es parecido. Lejos de la meta, es el principio de una nueva vida repleta de exigencia, cuidado, vigilancia, disfrute y entrega.


























































