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EDITORIAL

No vemos el fondo

El perfil de crecimiento de 2012 ratifica que España seguirá en recesión durante este año

A pesar de que el Gobierno insiste en que España está a punto de salir de la recesión, las estadísticas públicas siguen reflejando una situación depresiva de manual. El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de publicar el primer avance sobre la economía española en 2012 y en él se registra un descenso del PIB del 1,37%, con un perfil trimestral alarmante. Porque si el primer trimestre del año pasado terminó con una contracción del crecimiento del 0,3%, en el cuarto la caída es más profunda, concretamente del 0,7%. Hay pocas dudas de que en el primer trimestre de 2013 continuará la destrucción de empleo y no mejorará la confianza inversora, de forma que la proyección de crecimiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) para este año, el -1,5%, tiene visos de ser acertada.

La contracción del PIB es consecuencia de la desaparición del crédito, del hundimiento de las expectativas de inversión y de un ajuste profundo y continuado del gasto público. A la vista está que la recuperación del crédito es muy dudosa durante al menos los próximos dos trimestres, que la confianza empresarial sigue bajo mínimos y que la Administración está obligada a mantener un presupuesto restrictivo con ajustes de funcionarios. Entonces ¿por qué razón presume el equipo económico de que este año se producirá un cambio sustancial en la economía española? Ni Rajoy ni Guindos ni Montoro han sido capaces de argumentar satisfactoriamente los fundamentos de sus predicciones.

Resulta poco convincente además la tesis de que la situación económica mejora porque en 2012 la contracción del crecimiento (-1,3%) ha sido inferior a la prevista (-1,5%). La recuperación de la economía debe medirse en términos de creación neta de empleo. A estos efectos resulta indiferente que la profundidad de la recesión sea de -1,37% o -1,5%, porque en ambos casos se destruye empleo, salvo que en el primero se está ligeramente más cerca de la frontera del 1,5% de crecimiento a partir de la cual empiezan a generarse nuevos puestos de trabajo.

Pero el escepticismo sobre el crecimiento y el empleo no se explica solo por razones técnicas, sino políticas. El Gobierno de Rajoy no tiene ánimo ni disposición ni planes de acción para procurar o favorecer una reactivación de la economía. Parte del principio de que la coyuntura se enderezará automáticamente con lo que llama reformas estructurales (simples recortes en su mayoría) y con la reducción de los costes de financiación de la deuda. Es una visión miope porque, aunque la recuperación acabará por llegar, si no hay una orientación hacia el crecimiento, la fase de reactivación llegará tarde y mal, en parte porque la evolución de la prima de riego no se controla desde un único botón (en Madrid, al menos). Por esa razón, la contracción del PIB en Estados Unidos (-0,1%) en el cuarto trimestre de 2012, aunque preocupante, no despierta inquietud extrema a corto plazo. Al fin y al cabo, la política económica estadounidense está empeñada en el crecimiento y el empleo.

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