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CARTAS AL DIRECTOR

El PSOE está sordo

La sordera puede ser de nacimiento o sobrevenida por una enfermedad o un accidente. En el caso del partido socialista, como de tantos otros, desconozco cuál fue la causa pero no condiciona el diagnóstico: sordera profunda. Sordera evidenciada ya desde hace algunos años. Ahora parece que ha iniciado también una perdida de visión galopante. La agudeza visual totalmente perdida.

Tanto la sordera como la ceguera o ambas (sordoceguera), cuentan con lenguajes que permiten, no sin dificultad, establecer vías de comunicación que facilitan la recepción de mensajes. Con esfuerzo y dedicación, se pueden adquirir habilidades y formación en lengua de signos.

El partido socialista demuestra día a día que no conoce la lengua de signos y, algo peor, que no demuestra la más mínima voluntad de aprenderla, mucho menos interpretarla y actuar en consecuencia. Y la ciudadanía no hace más que enviar signos de auxilio.

Tarde será el día que asuman la total falta de credibilidad que en este momento reciben de la ciudadanía. Acabó para ellos el tiempo de esperar a que el otro falle para que yo pueda sustituirlo, como única estrategia política. Siempre, siempre, sin autocrítica, sin revisar el modelo de partido, la organización, el acceso a los puestos institucionales, el proyecto de Estado, la estrategia participativa, la democracia interna.

Y, mientras, los populares pletóricos con su respaldo (por falta de contrincante), los nacionalistas excluyentes buscando mejores y mayores contrapartidas económicas para sus territorios y sus élites (que no para sus ciudadanos de a pie), y el resto de ciudadanos con una mano delante y otra detrás. El día que intenten aprender la lengua de signos, será tarde: los ciudadanos habremos construido un nuevo lenguaje, espero y deseo, solidario y generoso para todos, oyentes y sordos.— Fidel Fernández-Nieto.

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