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LIBÉRATION

Mutación

Para su primera rentrée presidencial, François Hollande tiene tres grandes citas. La primera es económica: se fue de vacaciones con malas noticias sobre la coyuntura, y esta se ha agravado (...). Una cuasi-recesión, perspectivas ensombrecidas para 2013, cuentas aún más degradadas, un poder adquisitivo violentamente en retroceso y un paro al galope; el camino de la “rectificación” prometida se anuncia sumamente arduo. El más mínimo error de pilotaje costaría muy caro.

La segunda cita es europea: ninguna de las amenazas que sobrevolaban en la primavera se ha disipado, ni sobre la suerte de Grecia, ni sobre el sistema bancario de nuestros grandes vecinos. La solidaridad financiera sigue siendo abstracta y el porvenir del euro, teórico. No hay alternativa a la pareja franco-alemana, y el presidente estaría bien inspirado si encontrara, también en eso, una reconciliación equilibrada. En los hechos, es el último escudo anticatástrofe.

La tercera cita es política: el partido socialista debe dotarse de un nuevo jefe capaz de animar a una mayoría, de dialogar con la opinión, y, aún más, de poner las primeras piedras para una renovación radical de la política. Estos tres desafíos se resumen en una misma exigencia: conducir al país en una crisis que es en primer lugar una mutación profunda, productiva, social, de sociedad. (...) Tras Mitterrand, el ilusionista; Chirac, el inmovilista, y Sarkozy, el hiperactivo... Hace tiempo que Francia no ha conseguido dialogar con la realidad, es decir, el mundo que cambia.

Vicent Giret

París 22 de agosto

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