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Penélope Cruz no quiere que sus "hijos" crezcan en Los Ángeles

La actriz protagoniza la portada de mayo de ‘Harper´s Bazaar’

Habla sobre su faceta de madre y de su última película con Woody Allen

Penélope Cruz, portada de la edición de mayo de 'Harper´s Bazaar'.
Penélope Cruz, portada de la edición de mayo de 'Harper´s Bazaar'.

Penélope Cruz protagoniza la portada de mayo de la revista Harper´s Bazaars. La actriz de 37 años posa con una chaqueta con incrustaciones de cristal de Swarovski y una gargantilla de diamantes y zafiros de Armani Privé y aprovecha la promoción de su última película, To Rome with Love, rodada a las órdenes de Woody Allen, para hablar del director, de moda y de su nueva faceta como madre.

En la entrevista, la intérprete española revela que desde que dio a luz a su hijo Leo hace un año -fruto de su relación con Javier Bardem-, su orden de intereses ha cambiado y que a partir de ahora disminuirá su ritmo de trabajo: “Probablemente haré una película al año, quizás dos, pero no más porque ahora tengo otras prioridades”. Cruz explica que no tiene pensado criar a su retoño en Los Ángeles. “Aunque tengo grandes recuerdos de esta ciudad, no quiero vivir aquí. No es el lugar donde quiero que crezcan mis hijos”. Sí, utiliza el plural. La actriz no indica, sin embargo, si escogerá España para ello, si bien recuerda que suele viajar a menudo a Madrid y que muchos de sus papeles los sigue preparando allí junto a su profesora de interpretación de hace 20 años.

Probablemente haré una película al año, quizás dos, ahora tengo otras prioridades”

Penélope Cruz

Aparte de destacar que se siente “orgullosa” de ser capaz de reírse de sí misma, poco más desvela Cruz sobre su vida privada o su bebé. “Hablo de él a todas horas, incluso con extraños, es mi tema preferido. Pero no quiero hacerlo en las entrevistas”. Apela a que no le gusta hablar sobre ella porque le resulta “doloroso” y considera que afecta a su trabajo. Por ello, buena parte del artículo de Harper´s Bazaars aborda su faceta profesional. Sobre Woody Allen, la actriz reconoce que le “encanta estar a su alrededor” y sacarle fotos cuando se queda dormido entre toma y toma. “Adopta unas posturas extrañísimas, siempre creo que se va a caer de la silla”.

Cruz -que en la sesión de fotos realizada por Terry Richardson posa con diseños de alta costura de Givenchy, Versace o Chanel- admite que sus diseñadores preferidos son L´Wreen Scott, Alaïa, Armani, Dolce & Gabbana, Lagerfeld y Galliano –ni un solo nombre español- y que el vestido que más le gusta de todos los que ha lucido sobre la alfombra roja es el Balmain vintage que llevó en 2009 cuando ganó el Oscar a mejor actriz secundaria. Un premio, puntualiza, que está en Madrid.

Admite que sus diseñadores preferidos son L´Wreen Scott, Alaïa, Armani, Dolce & Gabbana, Lagerfeld y Galliano

Siguiendo con su lista de preferencias, la protagonista de Volver muestra su admiración absoluta por Meryl Streep. “Cuando empecé a ver películas y descubrí su trabajo es cuando la interpretación se convirtió en una obsesión para mí”, confiesa.

La actriz también habla de su trabajo como imagen de Tresór de la firma Lancôme. “Fue el primer perfume que tuve. En serio”. Cruz explica que su madre se lo regaló cuando era una adolescente y que su esencia le trae muy “buenos recuerdos”. Recalca lo “curioso” que le resulta haberse convertido 20 años después en su rostro publicitario y lo bien que huele la casa de cosméticos: “Todo está repleto de flores blancas y huele tan bien… Es como si estuvieras andando por las nubes”.

Cruz insiste en que se termine la entrevista mencionando el término “gilipollas”. “Es una gran palabra. Prométeme que terminaras el reportaje con ella, ¿vale?”. El periodista accede a los deseos de la actriz y culmina la entrevista con un educado: “Penélope Cruz no es una ‘gilipollas’”

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