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Díaz Pardo descansa ya en el cementerio santiagués de Boisaca

Feijóo lo pone como ejemplo para "esta patria de Galicia"

"No es solamente un polifacético personaje; no es solamente un gallego que quiere descansar para siempre en Santiago, está presente en nuestras vidas y seguirá presente". Para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en el discurso sin papeles que tuvo que improvisar este mediodía en el Museo do Pobo, en el acto cívico de despedida a Isaac Díaz Pardo, "cuando tengamos dudas de qué hacer en el futuro, seguro que él nos vale de referente de lo que tenemos que hacer por esta patria de Galicia".

En el difuso protocolo que marcó el guión desde el mediodía, cuando se abrió a la sociedad civil la capilla ardiente con el cuerpo de Díaz Pardo, hubo un cierto desacuerdo entre símbolos y discursos. Él nunca explicitó cómo quería ser enterrado. Unas 30 personas esperaban en Bonaval la llegada del cuerpo de Díaz Pardo, poco antes de las 11 de la mañana. Al mediodía se abrió a la sociedad civil la capilla ardiente, que se abarrotó antes de comer para una escueta ceremonia en la que escritores como Teresa Moure, Xavier Queipo o Marilar Aleixandre leyeron poemas de Luís Seoane y Lorenzo Varela, entre ellos Compañeiros da miña xeración mortos ou asesiñados.

"Su desaparición es un signo de los tiempos, parece una coincidencia fatal", declaró en el Museo do Pobo Xosé Manuel Beiras, "en el proceso de descomposición de este país". "Muere Isaac cuando a los nazinecios que agreden el idioma se les confía la cultura de Galicia". Desde una izquierda históricamente vinculada al PCE, el profesor Xesús Alonso Montero llamó la atención sobre los símbolos. El escudo de Galicia en el fronstipicio, la bandera autonómica envolviendo la caja y el pendón de Santiago a los pies fueron las últimas imágenes con las que poder relacionar a Isaac Díaz Pardo antes de darle sepultura. Frente a tantos cálices, se echó en falta la memoria de la II República, reducida como abalorio a la bufanda del militante comunista Xosé Abades. "Debe de ser esa la única persona que está a la altura de la memoria de Díaz Pardo en este momento", espetó el profesor Alonso Montero, para quien "habrá que volver a la cita de Brecht de los seres humanos imprescindibles". "Yo no conocí a ninguno que lo fuese tanto, durante ochenta años, como Isaac Díaz Pardo".

Poco después de las 16 horas, tras otra breve intervención poética, unas palabras de su hijo Camilo y de Xosé Ramón Fandiño, del Instituto Galego da Información, la Antiga Marcha do Reino de Galicia presidió el traslado de los restos de Isaac Díaz Pardo al cementerio de Boisaca.