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El movimiento 15-M levanta acampadas y convoca movilizaciones

"No nos vamos, nos expandimos", aseguran los indigandos de la Puerta del Sol.- El movimiento se traslada ahora a los barrios y prepara una asamblea general el 19 de junio en Madrid

Al grito de "No nos vamos, nos expandimos", los indignados de la Puerta del Sol recogieron los bártulos ayer, un mes después de acampar en el kilómetro cero de Madrid para mostrar su rechazo a la clase política española. Pasaron las últimas 12 horas despejando de carteles y pancartas la plaza y ayudando a los operarios del Ayuntamiento a llevar las estructuras de madera y metal a reciclar. No sin terminar con un grito mudo a las doce de la noche, al igual que hicieron para empezar la jornada de reflexión del 22-M. A partir de ahora se transforman en un movimiento itinerante por los barrios de Madrid. El Movimiento 15-M, aseguran, no se acaba: "Sabemos el camino de vuelta".

Y para demostrar que no se acababa la protesta del movimiento, tras el último acto de la medianoche centenares de indignados cortaron la Gran Vía madrileña, para dirigirse hacia las puertas del Congreso, como ya hicieron en noches anteriores, blindadas de nuevo por la policía para impedirles el paso.

La mayor parte de los concentrados en decenas de ciudades españolas desmantelaba ayer también sus campamentos. Ahora pretenden buscar nuevos espacios de actuación para que el movimiento siga vivo. En Sol se ha convocado una asamblea general para el próximo domingo, día 19, a las ocho de la tarde, y se ha hecho un llamamiento a los pueblos de toda España para que secunden la protesta de ese día.

En las plazas que se estaban desalojando no todos acataban la voluntad de la mayoría, expresada en asamblea. A las siete de la tarde de ayer, la plaza de Catalunya de Barcelona permanecía ocupada. El 5 de junio se aprobó abandonar de noche la plaza y convertirla durante el día en ágora de debate. El pasado viernes, se dijo de qué forma: todas las comisiones y tiendas de campaña debían estar fuera ayer, a excepción de Información, Infraestructuras, Sonido y Extensión (que se consideran básicas para mantener las actividades por el día). Sin embargo, ayer seguían en pie Sanidad, Internacional, Acción, Cocina... y más de una treintena de tiendas de campaña. "Cada uno se lo ha tomado como ha querido", se quejaba uno de los indignados.

En Sol también hubo quien dejó claro que no iba a moverse. Un portavoz de la acampada aclaró que la decisión de la asamblea de irse no era una orden, y que aquellos que quisieran seguir lo harían "por su cuenta y riesgo". En la plaza quedará un punto de información permanente.

En Salamanca, los acampados en la Plaza de la Constitución también desalojaban ayer la zona con la intención de llevar sus reivindicaciones a las Cortes de Castilla y León y al Congreso a través de la presentación de iniciativas legislativas populares. Los indignados asturianos, acampados desde el pasado 17 de mayo en céntricas plazas de distintas ciudades de la región, como Mieres, Oviedo, Gijón o Avilés, también decidieron ayer marcharse pero mantener las asambleas semanales por los barrios. Al igual que en Palma, donde los manifestantes decidieron reestructurar el campamento para dedicar más esfuerzos a extender el movimiento por barrios de Palma y pueblos de Mallorca. Los de Vitoria abandonaron el jueves su acampada.

El movimiento del 15-M en Tenerife, Valencia y Santander, entre otras ciudades, decidió sin embargo que permanecerán acampados de forma indefinida. En Galicia los indignados permanecerán acampados al no haber cumplido aún sus objetivos como "conseguir una democracia más real". Según explicaron a Europa Press portavoces de las comisiones de comunicación, continuarán en las plazas y centrarán su trabajo en la preparación de la marcha de próximo día 19. En Bilbao se debaten aún si continuar o no, informa Ania Elorza y en San Sebastián seguirán hasta el próximo domingo, cuando tienen previsto celebrar una manifestación.

En Andalucía, mientras en ciudades como Huelva y Granada desmantelaron los campamentos a lo largo de la semana pasada, en Sevilla aún no han celebrado la asamblea que debe decidir el futuro de la acampada.