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Los diputados españoles viajan en primera clase

La Cámara baja tiene un convenio con Iberia y asegura que los viajes le cuestan menos que en clase turista.- En los desplazamientos en tren viajan en preferente, sin un descuento especial

El rechazo de los eurodiputados ayer a viajar en avión en clase económica en lugar de en primera clase ha provocado un aluvión de aclaraciones, justificaciones y rectificaciones de los políticos. En España la situación no es muy distinta. Aquí los diputados también viajan en primera, tanto en avión como en tren. Tienen un convenio con Iberia, según fuentes oficiales de la Cámara, que les permite volar en clase business a precio de turista. Con Renfe se desplazan igualmente en asientos preferentes, pero en este caso pagan el precio completo del billete.

El convenio con la aerolínea española con tarifas bonificadas es de hace años y no se ha revisado a la baja en estos tiempos de austeridad, en los que sí se ha reducido un 5% el presupuesto total del Congreso para 2011, en el que se engloba la partida de viajes. La fórmula "es la que oferta Iberia y sale ventajosa", explican desde la Cámara, que reconocen sin embargo que no hay acuerdos especiales con Renfe, aunque sin aducir ninguna razón en concreto. Este periódico no ha podido obtener detalles sobre los gastos anuales de viajes en los que incurre la Cámara, ni información sobre las condiciones del convenio con Iberia. En España todavía no existe una Ley de transparencia y acceso a la información pública que obligue a facilitar estos detalles a la ciudadanía, a pesar de la promesa de 2008 del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Un diputado, según Izquierda Unida (IU), no puede optar a pedir un billete de clase turista para viajar en tren, porque la asignación del tipo de asiento "es automática, porque así está establecido con la empresa que gestiona los billetes", y las condiciones son idénticas para todos. Viajes El Corte Inglés, la agencia que trabaja en el Parlamento, ha denegado hacer cualquier aclaración o confirmación al respecto.

IU insiste, sin embargo, en que no hay forma de cambiar de categoría a una más barata, y añade que el grupo parlamentario ERC-IU-ICV ha solicitado al presidente de la Cámara baja, José Bono, que "para dar ejemplo de austeridad, los viajes de los diputados sean en turista y no en preferente". Lo propuso en la anterior legislatura, cuando formaba parte de la Mesa del Congreso, que elabora su régimen de funcionamiento, y la iniciativa tuvo "poco éxito". Lo han vuelto a intentar el 7 de febrero pasado aprovechando las propuestas de Bono sobre pensiones e incompatibilidades de las actividades extraparlamentarias de los diputados a principios de este año, pero no han tenido noticias sobre este asunto.

Gastos de viajes de sus señorías

Cuando en el ejercicio de sus funciones los parlamentarios necesitan desplazarse en territorio nacional no se les facilita una cantidad a ellos, sino que se abona directamente el billete a la empresa transportista, como establece el régimen económico y de ayudas de los diputados. Si viajan en coche, previa justificación, reciben 0,25 euros por kilómetro recorrido. Para desplazarse en Madrid, donde se encuentra la sede del Congreso, quienes no tengan vehículo propio cuentan con una tarjeta para abonar el servicio de taxi con un límite anual de 3.000 euros.

Los diputados de fuera de Madrid reciben 1.823,86 euros al mes (casi mil más que los que residen en la capital) en las indemnizaciones que complementan su sueldo mensual -la llamada asignación constitucional, igual para todos, de 2.813,87 euros-, para compensar sus gastos de estancia en la capital cuando acuden a trabajar. Esta asignación, que se complementa con otras cantidades por razones de cargo, está congelada y no se incrementa con el IPC desde marzo de 2008, según la Cámara.

Cuentan, además, con dietas establecidas cuando están en misión oficial, con la que cubrir gastos de alojamiento, manutención y desplazamientos. Reciben 150 euros al día cuando viajan al extranjero y 120 cuando lo hacen dentro de España. Los eurodiputados, a diferencia de los nacionales, pueden adquirir sus billetes y luego justificar los gastos para que se les abone de vuelta, y cobran 304 euros diarios en dietas por cada día de sesión a la que asisten en Bruselas o Estrasburgo.