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Los chiringuitos de la Malva-rosa desmontan sus terrazas

Los propietarios adaptan sus locales a la Ley de Costas por exigencia del Gobierno tras años de conflicto

Varios operarios de una empresa de carpintería metálica han iniciado hoy el desmontaje de las terrazas de cuatro chiringuitos de la playa de la Malva-rosa de Valencia. Solo son los primeros, pues los 14 del paseo marítimo acabarán la semana con los mismos metros cuadrados de local cubierto, un total de 150. Así, los hosteleros cumplen con la exigencia del Ministerio de Medio Ambiente, que reclamó a los chiringuitos que se adaptaran a la Ley de Costas de 1988. Hasta ahora, la mayoría de locales rebasaba los 300 metros cuadrados entre espacio cerrado y terraza. A partir de hoy, tendrán 150 metros cuadrados, más las terrazas de 50 descubiertas, por las que se pide un permiso anual.

Ha sido una mañana extraña para los dueños de los chiringuitos. José, de Casa Miralles, denuncia que "todo esto es un sinsentido". "Justo ahora que llega el AVE", ha comentado, "nos hacen quitar las terrazas...¡Con la de gente que iba a venir de Madrid!". Es el sentir general entre los afectados. Miguel Cuenca, presidente de los hosteleros de la Malva-rosa y propietario de El Trompo, asegura que desmontar la parte de sus locales que exige Medio Ambiente les supondrá perder un 40% del negocio; esas son las mesas que pierden y, en consecuencia, prescindirán de una parte de sus empleados, según Cuenca.

En Valencia, el conflicto con los chiringuitos se divide en dos frentes. Por un lado, está la Malva-rosa, donde ahora los locales esperan negociar una nueva concesión con Medio Ambiente para 2013 en adelante. Por el otro, están los locales de Pinedo y El Saler, también en Valencia. Los hosteleros de estas playas no admiten las exigencias de Medio Ambiente y la semana pasada denunciaron a la Dirección General de Costas porque no entienden que antes les dejasen montar las terrazas, más grandes que las de Malva-rosa, y ahora no. La polémica no está cerrada.