Aviación Civil asegura que la investigación del 'caso Spanair' sigue un procedimiento adecuado y constante

La investigación acumula ya 11.300 folios y 45 investigaciones paralelas sobre el accidente

El tribunal superior de Madrid ha elaborado hoy un informe en relación al estado actual de la instrucción del procedimiento conocido como 'caso Spanair'. Según dicho documento, cuando se van a cumplir dos años del aniversario de los hechos, la instrucción continúa de la misma forma, avanzando oportunamente y las diligencias se vienen practicando de un modo conveniente, a pesar del volumen y la complejidad de la causa. El procedimiento consta, a día de hoy, de 46 tomos, con más de 11.300 folios. Además, se han abierto 45 piezas separadas, de notable complejidad técnica, con varios miles de folios más.

En cuanto al estado de las imputaciones no ha variado, permaneciendo dos técnicos de la compañía en esa situación como presuntos responsables de 154 delitos de homicidio imprudente y 18 delitos de lesiones imprudentes.

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Los dos órganos periciales competentes, el colegiado y la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) , continúan sus trabajos y análisis técnicos. El Juzgado está a la espera, en ese sentido y sin perjuicio de la práctica de otras diligencias, de los informes correspondientes.

Asimismo, el órgano judicial está también a la espera de varios informes técnico-periciales de las partes implicadas en el procedimiento que han designado peritos.

Hace dos días Aviación civil publicó una nota que aseguraba que la investigación del accidente acontecido el 20 de agosto de 2008 a la aeronave Mc Donnell Douglas DC-9-82 (MD-82), matrícula EC-HFP, en el aeropuerto de Madrid-Barajas, continúa progresando. La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) ha emitido una nota de progreso reflejando la dirección que ha seguido la investigación hasta la fecha y en la que se resumen las principales actuaciones llevadas a cabo, especialmente en el último año.

La nota no presenta información factual nueva respecto a la ya aportada en el informe preliminar de octubre de 2008 y en el informe interino de agosto de 2009.

Según el organismo, en la actualidad se está trabajando en la elaboración del informe final de la investigación, con el objetivo de disponer de un proyecto en diciembre de 2010 para someterlo a comentarios de las distintas partes y autoridades involucradas como última fase del proceso de la investigación.

SEPLA crítica la actitud de Aviación Civil

La cruz roja estaba preparada, tienen un protocolo. Según los recuerdos de José Ramón Delgado, coordinador del área psicosocial de Cruz Roja, en un primer momento "la confusión fue la tónica, y la información era muy cambiante, aunque en unos minutos ya sabíamos el tipo de avión y el número de pasajeros". "En ese primer momento la información ya estremecía", recalca. "La primera sensación fue de caos, como es de esperar, y de nervios, falta de información e incertidumbre". El ambiente era de dolor y de miedo a que hubiese fallecidos. Son un equipo multidisciplinar muy preparado pero al final "todos somos humanos y nos afecta". Define su trabajo como "el apoyo humano, el acompañamiento".

El equipo de emergencias del ayuntamiento de Madrid se dio de frente con el acontecimiento. Ervigio Corral, subdirector del SAMUR, coordinó a todos los efectivos ese día. Con un gran número de intervinientes, unas 50 unidades móviles llegaron a la localización del accidente. Allí los bomberos estaban apaciguando el fuego, mientras ellos tenían como primera misión sacar a los supervivientes. En plena labor de reconocimiento escucharon voces de gente que les llamaban. "Fue muy chocante, de repente oímos a gente pronunciado nuestros nombres: Eran nuestros compañeros Ligia Palomino y José Pablo, que viajaban en el avión. Intentas separarte emocionalmente, pero fue muy difícil". Con diferentes lesiones, tras estos dos años, es posible que José Pablo no vuelva a trabajar, en cambio Ligia, "volverá pronto, ojalá".

"Una vez localizados, los desplazamos a 25 metros del avión, justo al lado del arroyo, donde montamos el hospital de campaña", explica. Allí clasificaron los heridos según la gravedad. Una hora tardaron en trasladar a las personas a los hospitales cercanos, "sobre todo de la parte noreste de Madrid. En la segunda fase de su intervención, el juez de emergencias dictaminó que el siguiente paso era la recogida de cadáveres, "fue lo más duro, junto a la recogida de los enseres personales de los pasajeros".

En la fase post catástrofe el trabajo logístico se traslada a los familiares. "Se les proporcionó apoyo psicológico, alimentos y mantas para sobrellevar las interminables esperas del reconocimiento de cadáveres".

La comparación con el 11M es inevitable. "Yo estuve allí por suerte o por fortuna, y la verdad es que te vienen muchos recuerdos, las causas son distintas pero las consecuencias las mismas".

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