El Congreso pide parar las obras del túnel del AVE junto a la Sagrada Familia

Fomento dice que continuará con las obras de la alta velocidad que atraviesan Barcelona

Los detractores del paso del túnel del AVE junto a la Sagrada Familia y La Pedrera ganaron ayer su primera gran batalla. Todos los grupos parlamentarios, menos el PSOE y dos diputados de IU-ICV, aprobaron la moción del Partido Popular que insta al Gobierno a suspender cautelarmente y "de inmediato" los trabajos de construcción de la línea de alta velocidad con Francia a su paso por el Eixample. La propuesta incorporó una enmienda de CiU para que una comisión de expertos independientes diseñe, en el plazo de dos meses, un nuevo trazado. Pese a la derrota política, Fomento advirtió de que proseguirán las obras.

Durante el debate parlamentario, el titular de esta cartera, José Blanco, pidió a los diputados que rechazaran la propuesta por dos motivos: el parón de las obras comportaría un alto coste económico y un nuevo retraso en la conexión del AVE con Francia, una obra clave para conectar la alta velocidad española con la del resto de Europa. Blanco se reafirmó en los altos niveles de seguridad y confiabilidad de las obras, y recordó que los trabajos están tutelados por la justicia y varios expertos. La Audiencia Nacional ha emitido seis informes técnicos que aseguran que no hay riesgo para las obras de Gaudí, que son Patrimonio de la Humanidad.

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En esta ocasión, el ministro fue más prudente con respecto al supuesto informe "definitivo" de la Unesco, que enseñó en la misma tribuna hace una semana como aval a los trabajos del AVE cerca del templo, y precisó que la resolución oficial del organismo internacional solo se conocerá en julio, cuando celebre su reunión anual.

Un portavoz de Fomento explicó anoche que las obras seguirán y que cuentan con todas las medidas de seguridad fijadas por la Unión Europea.

Ante la posibilidad de un nuevo trazado, el diputado popular Jorge Fernández Díaz explicó que el paso alternativo por la calle de València, que en su día logró consenso, causaría un retraso de solo medio año y que tendría un impacto económico de unos 12 millones de euros de los más de 400 que cuesta toda la obra, según sus cálculos. El ministro le respondió que la discusión sobre el actual diseño es "electoralista". Según Blanco, un cambio en el trazado del AVE retrasaría las obras unos 48 meses y dejaría sin efecto las que ya han empezado.

Por su parte, el convergente Pere Macias pidió prudencia y alertó de que los trabajos de construcción de una pantalla de seguridad que aislará los cimientos del templo expiatorio del túnel ferroviario presentan desviaciones del 30% respecto a lo proyectado. Blanco aprovechó para recalcar que el informe preliminar de la Unesco alerta acerca del sobrepeso de la estructura de la iglesia de Gaudí. "\[Por el túnel\] no hay riesgo para la Sagrada Familia. No tengo seguridad de que las obras del templo lleguen a feliz término por lo sobredimensionado de la estructura", explicó.

La decisión del Congreso fue bien acogida por la junta constructora del templo. Joan Rigol, su presidente, destacó que tanto el Parlament como el pleno del Ayuntamiento de Barcelona han pedido también la suspensión de las obras. "La Administración debería reflexionar, todo el mundo considera que hay un peligro para el monumento", explicó. Asimismo, Rigol espera que los tribunales den la razón a su causa, pues "son los únicos que pueden parar la obras".

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