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El cerco policial y judicial al terrorismo

Los bomberos confundidos con terroristas llegan a Barcelona

Indignación entre los bomberos cuya imagen fue difundida por Francia y España como terroristas: "Sin comerlo ni beberlo, hemos sido etarras" - Zapatero y Rubalcaba piden perdón por el error

Los cinco bomberos catalanes identificados por error en un vídeo como como miembros de ETA aterrizaron a las diez y diez de ayer en el aeropuerto de El Prat (Barcelona) a bordo de un vuelo regular de Iberia procedente de París. A su llegada, tan sólo uno de ellos, Oscar Llop, de Ripoll, hizo una breve declaración en el aeropuerto en nombre de todos. "Estamos cansados, hemos pasado una mala noche, pero estamos bien. Las autoridades francesas nos han tratado muy bien, pero si no fuera por el Gobierno catalán, ahora no estaríamos aquí", ha expresado, en referencia al apoyo logístico prestado por la Generalitat para su regreso.

El pasado viernes, como casi todo el mundo, el padre de Andreu Romeu, uno de los bomberos, vio las imágenes del supermercado por televisión. Pero no reconoció a su hijo, de vacaciones en Fontainebleau para practicar escalada de roca con unos colegas. "La imagen no se veía bien. Pero es que ni se me ocurrió que pudiera ser él", explicó a este diario desde La Garriga (Barcelona).

Un policía francés jubilado dio la alerta al oírles hablar catalán en el 'súper'

El hombre advirtió el error ayer, al escuchar la radio. Andreu se lo confirmó por teléfono. "Estaba enfadado. ¡Imagínate que llegan a la frontera y les detienen por terroristas! ¡Pues vaya susto!". Por fortuna, no fue así. Otros familiares y amigos sí reconocieron, en las tomas de una cámara de seguridad, a los bomberos. Asustados, los cinco vieron las imágenes en Internet y decidieron pasar la noche en el hotel. No era para menos: estaban en busca y captura.

"Nuestra foto ahí, de presuntos nada... De esto nos vamos a quejar. Sin comerlo ni beberlo, de golpe y porrazo, hemos sido etarras", se quejó Óscar González, otro de los bomberos, en declaraciones a RTVE. Según González, la confusión ha "preocupado" a las familias y les podría haber "creado problemas" a ellos.

A medianoche del sábado, los bomberos se pusieron en contacto con sus superiores -Andreu y Óscar trabajan en Barcelona; los otros tres, en Girona- para explicarles lo sucedido. La Generalitat y el Ayuntamiento constataron que las imágenes correspondían a sus funcionarios y facilitaron las identidades a Interior para que las remitiera a Francia y se reparara el error. La Generalitat pidió a las televisiones que dejaran de emitir las imágenes. En el cuartel de bomberos de Barcelona donde trabajan Óscar y Andreu, reinaba la indignación.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió que no se exagerara el error y aseguró que fue informado a medianoche por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Éste admitió que las cosas "se podrían haber hecho mejor" y dijo sentirse "responsable" de la difusión del vídeo . La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, también lamentó la difusión del vídeo y admitió que, "a veces", ocurren errores de esta clase.

En France Info, el director general de la Policía Nacional francesa, Fréderic Péchenard explicó ayer lo ocurrido: un policía jubilado escuchó el martes en el supermercado Carrefour de Dammaries-les-Lys a un grupo de cinco jóvenes hablar en catalán y pensó que era español. Tras enterarse del asesinato, que ocurrió horas después, acudió a la policía. Los compañeros del agente asesinado también parecieron reconocer a los etarras, dijo Péchenard. Éste añadió que a la policía española, tras estudiar el vídeo, también "le pareció reconocer a un etarra". A juicio de Péchenard, los agentes hicieron lo que debían, sin precipitación. "En cuanto pensamos que eran los etarras lo hicimos público para recabar información. Si hubieran sido etarras y hubiéramos tardado, habríamos obrado mal".

Ayer, a las cuatro de la tarde, cinco horas después de que los montañeros llegaran en su furgoneta a la comisaría de Melun, a 60 kilómetros de París, una policía se acercó a los periodistas que aguardaban a la entrada y avisó de que los cinco amigos habían salido por la puerta de atrás para evitar a la prensa. Compañeros de trabajo, que sí hablaron con ellos por teléfono, explicaron que estaban perplejos porque el trámite en comisaría se hubiera alargado tanto. La Generalitat les tenía reservado un hotel cerca del aeropuerto de Orly. Andreu tenía que estar de vuelta hoy. "A las ocho empieza su turno de 24 horas. Pero supongo que debe descansar", declaró su padre.

Furgoneta abandonada

La furgoneta en la que este sábado por la mañana llegaron los bomberos catalanes a la comisaría de Melun continuaba aparcada junto al edificio, incluso después de que un portavoz policial anunciara a los medios de comunicación poco antes de las cuatro de la tarde que, tras prestar declaración, los cinco hombres habían abandonado la comisaría hacía ya una hora.

Dentro del vehículo rojo se podía ver un mapa de la zona con la dirección de la comisaría anotada. En la pantalla del navegador de la Volkswagen permanecía fija también la ruta hasta la comisaría. Dentro del vehículo los bomberos dejaron material de escalada, abrigos, mochilas, un libro de escalada en roca, garrafas de agua y una bolsa de naranjas y chocolate marca Carrefour.

Nadie ha aclarado quién se hará cargo de la furgoneta ni si quedó allí retenida a la espera de que los agentes franceses la registraran.

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