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Reportaje:El cerco policial y judicial al terrorismo

ETA quiere hacerse invisible

Asfixiada en Francia, la banda amplía su área de movimientos y difumina su organización en territorios menos vigilados para sacudirse la presión policial

"Viendo tantas caídas y todo lo que el enemigo sabe sobre nosotros, sobre nuestra organización y seguridad (...) deberíamos descentralizar de Francia las estructuras y trabajos que sean posibles y, teniendo en cuenta sus características o necesidades, llevarlas dentro (Euskal Herria) o fuera (a algún país de Europa)". Hace 6 años que Garikotiz Aspiazu, Txeroki, hizo esta propuesta a sus compañeros de la dirección y lo acontecido desde entonces no ha hecho más que acentuar el diagnóstico del entonces jefe de comandos de ETA.

De ahí que la asamblea interna, no "presencial" (discusión de una ponencia de la dirección que circuló entre la militancia, dentro y fuera de las cárceles) llevada a cabo entre 2007 y 2008, aprobara entre sus conclusiones provisionales "la puesta en marcha de un nuevo funcionamiento para romper los esquemas del enemigo" y efectuar "la aproximación de las estructuras a nuestros ámbitos de actuación".

En 2004, Txeroki abogó por acercar los 'zulos' al lugar de los atentados

Portugal interesa a la banda por su larga frontera con España

Los recientes intentos, abortados por la policía, de establecerse en Portugal y Cataluña, prueban que esos propósitos, que entonces pasaron inadvertidos en medio de la retórica al uso, tenían mucho calado y estaban animados por la voluntad de ponerlos en práctica. Otra cosa es que puedan materializarlo.

Asfixiada en suelo francés -el santuario se ha transformado en ratonera-, ETA busca sacudirse la presión policial ampliando su área de movimientos y difuminándose en el plano organizativo por territorios menos vigilados, donde su presencia puede pasar más inadvertida. Si Portugal parecía una buena opción, por lo novedoso de utilizar su territorio como base y la larga frontera con España, Cataluña aportaba la ventaja añadida de una alerta policial y social muy baja desde que, a resultas de la negociación con el entonces presidente en funciones de la Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira, ETA declaró el 1 de enero de 2004 una tregua limitada al territorio catalán. El material intervenido y los proyectos de atentados en España puestos al descubierto, prueban que no eran despliegues de oportunidad, sino el traslado de una parte del aparato militar que tenían en Francia.

ETA necesita sacar parte de sus estructuras y efectivos de la sartén francesa para soslayar el cerco policial y judicial que ha ido conformándose en los últimos tiempos y ganar tiempo; el tiempo que concede la sorpresa de los movimientos inesperados y el que le exigiría a la policía española adecuarse a nuevos escenarios y al cambio organizativo. "El tema es el alivio de la organización", explicaba Txeroki tras el preceptivo "abrazo revolucionario" a sus compañeros de la zuba (dirección), de acuerdo con el escrito que se le incautó a Mikel Albisu, Antza, en octubre de 2004.

A falta de datos recientes sobre las intenciones actuales de ETA, las sucesivas detenciones de la cúpula ponen de manifiesto una organización convulsa e imprevisible, y el planteamiento de Txeroki, acreditado ahora por sus sucesores, parece la única guía para proyectar los pasos organizativos de la banda."Deberíamos trasladar algunas estructuras a Euskal Herria y así no tendríamos necesidad de estar en esa puta frontera para adelante y para atrás. Será imposible hacerlo con algunas cosas o algunas partes, pero si consiguiéramos hacer funcionar por allí algunas otras, podríamos lograr mucho beneficio". Según Txeroki, su modelo aseguraba el funcionamiento de ETA frente a los "golpes del enemigo" y permitía seguir "trabajando" en Euskadi, por muchas detenciones que se produjeran en Francia.

El desdoblamiento de algunos de los aparatos de ESA (la estructura militar encargada de cometer los atentados) implicaba, según Txeroki, detenido el 17 de noviembre de 2008, la construcción en el País Vasco de un "potente zulo". Eso "nos aseguraría", decía el jefe etarra, "la posibilidad de suministrar material a los taldes (grupos) aunque aquí recibiéramos la leche, y sin tener que pasar la frontera en más ocasiones".

Además de proponer que los cobros del dinero (extorsión económica) efectuados en el País Vasco corrieran a cargo de activistas legales (no fichados policialmente) y que los Zutabe (boletín interno) fueran hechos también en Euskadi, aunque con material suministrado por la dirección desde Francia, Txeroki proponía, para "asegurar la supervivencia", recortar los movimientos y relaciones y duplicar el FAL (aparato de falsificación) y el reparto de dinero. "¿Qué necesitamos todos?", se preguntaba, para responderse a continuación: "Al menos, papeles y dinero". Respecto a la "mudanza exterior", el jefe los comandos proponía construir una gran zulo en un país europeo que pudiera ser "utilizado a modo de almacén para lo que haga falta". ETA tenía en la casa que ocupaban en Portugal material para fabricar una tonelada y media de explosivos.

Es una estrategia de supervivencia con la que pretenden "aliviarse" de la insoportable presión policial hispano-francesa. No es que piensen abandonar el suelo francés: lo que pretenden es ofrecer un blanco menos abultado, crear un modelo de organización interna que reduzca sustancialmente la necesidad de mantener tantos contactos internos, tantos transportes, tantos movimientos frenéticos que les obligan al robo continuo de coches y a desplazamientos siempre expuestos a seguimientos y a control.

Y es que para ganar en seguridad, la organización terrorista ha ido alejándose cada vez más de su ámbito de actuación: el País Vasco y el resto de España. Huyendo de la quema policial, ETA ha llegado a buscar refugio en Normandía, en Bélgica y en los Alpes.

La banda hace un guiño a la izquierda 'abertzale' en un comunicado en el que no renuncia a la violencia

El diario Gara publica hoy, cinco días después del asesinato a 50 kilómetros de París de un agente francés, un comunicado de ETA en el que la banda terrorista manifiesta que está dispuesta a "dar los pasos necesarios en el camino del cambio político", aunque en ningún momento se refiere a un cese de la violencia, ni siquiera temporal.

En un evidente guiño a la izquierda abertzale, a la que la ruptura de la tregua ha llevado a la marginación, la banda manifiesta en su comunicado su "voluntad para resolver el conflicto" y para "alcanzar una formulación consensuada" para que los vascos decidan su futuro "sin ningún tipo de límites e injerencias".

ETA responsabiliza al Gobierno de haber "cerrado la puerta a la oportunidad para una solución democrática", de "haber optado por extender a todos los ámbitos la negación y por desarrollar una ofensiva represiva sin límites". La banda terrorista considera a la izquierda abertzale víctima de esa ofensiva, con una estrategia con la que el Gobierno pretende, "influir en el factor psicológico". En ese contexto, señala ETA, "son constantes los recortes de derechos civiles y políticos (...), los secuestros de ciudadanos (...) y los interrogatorios clandestinos".

ETA asegura que la idea de "la salida policial" es "una fantasía" y menciona al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba: "Votos o bombas es su última patraña. Y la izquierda abertzale le responde alto y claro: 'votos', como método democrático para que los ciudadanos vascos (...) decidamos nuestro futuro". Los terroristas concluyen asegurando que seguirán "luchando firmemente por Euskal Herria".

Hasta ahora, la izquierda abertzale se ha limitado a "lamentar la muerte" del agente francés, pero al cerrar el mes pasado su debate interno aseguraba que mantiene su apuesta por "el uso de vías y medios exclusivamente políticos y democráticos".

El propio Arnaldo Otegi, en una conversación que le fue grabada en la cárcel de Soto del Real el pasado 2 de marzo y a sabiendas de estar siendo escuchado, criticaba las posiciones de ETA favorables al mantenimiento de la violencia, algo que él considera "suicida". Un sector de los presos etarras se ha mostrado en contra del mantenimiento de la "lucha armada" hasta el punto de que algunos de ellos, los que lo han hecho público, han sido expulsados de la banda.

El santuario, transformado en peligrosa ratonera

Aunque existen, al menos, cuatro precedentes de disparos a policías franceses, el tiroteo del pasado martes en la región parisina parece mostrar que ETA ha perdido los nervios, toda vez que en la última "asamblea" interna acordó no atentar en suelo francés, por contraproducente. Al contrario que en casos anteriores, en que los disparos respondieron al propósito de cubrir la huida, los activistas que mataron al policía Jean Serge Nérin tomaron la iniciativa para impedir el arresto de sus compañeros.

Es un paso trascendente con consecuencias posibles en el plano político -Batasuna y las juventudes Segi siguen siendo legales en Francia-, y en el plano policial, con el incremento de los agentes de la Policía Judicial o de los Renseignements Generaux (servicio secreto del Estado), unas pocas decenas, que se dedican a tiempo completo a combatir a ETA y a ayudar a sus colegas españoles de la Policía y la Guardia Civil. Los 30 años de condena impuestos a Ibon Fernández Iradi, Susper, por herir gravemente en noviembre de 2001 al gendarme Gerard Larroudé, reflejan la severidad con que la Justicia de ese país castiga estos hechos.

También el nacionalismo violento bretón conoce de primera mano la reacción de su Estado en los casos en los que sus activistas causan una víctima mortal. Ocurrió con la dinamita que ETA robó en Plevín (Bretaña) y repartió con el grupo de nacionalistas bretones que le ayudó en la operación. La cuarta bomba del renacido frente de liberación de turno en Bretaña mató a la mujer de la limpieza en una hamburguesería y el Estado reaccionó con la detención de un millar de nacionalistas.

Consciente, seguramente, de que su declive se inició con la resuelta entrada de París en la pelea, ETA está de los nervios y duda de si su antiguo refugio no se habrá convertido en una ratonera tan peligrosa como la del suelo español. Y eso, que después de tantos años, ya tiene su protocolo de comportamiento ante la policía, el médico forense y la Justicia francesa.

En su manual de instrucciones, que incluye fotografías de policías franceses en el mismo plano "represor" que ocupan los otros "enemigos" (guardias civiles, ertzainas y policías españoles), la dirección de ETA alecciona a su gente sobre cómo debe comportarse en el caso, cada vez, más probable, de ser detenido en Francia. "Cuando te llevan ante el juez, tienes dos posibilidades: no declarar o negar todas las acusaciones. "Je n'ai rien à dire" o "tout ce que j'ai declaré c'était sous presión et c'est faux" [No tengo nada que decir. Todo lo que he declarado fue hecho bajo presión y es falso].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de marzo de 2010

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