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El cerco policial y judicial al terrorismo

Historia de una gran equivocación

El vídeo se difundió sin que ningún experto español verificase las identidades

La técnica policial tiene estas cosas. Un error de identificación puede convertir a un ciudadano ejemplar en un ser patibulario. Y en la era de las nuevas tecnologías y la información instantánea, el inocente puede tornarse en un plis-plas en sospechoso mundial. Los cinco bomberos catalanes cuya imagen ha sido difundida como si fuesen peligrosos etarras conocen desde este viernes esa sensación. Han sido víctimas de un error de los investigadores franceses, a los que la rabia por la muerte de su compañero Jean-Serge Nérin y su inexperiencia antiterrorista los ha asomado al ridículo. Aunque, irónicamente, lo que los policías buscaban, la colaboración ciudadana, ha funcionado: los cinco están identificados.

La historia del vídeo, explicada por quienes la vivieron, comienza a la mañana siguiente del asesinato de Jean-Serge Nérin a las 19.30 del pasado martes. Las fuerzas de seguridad francesas examinan las grabaciones de todas las cámaras de seguridad próximas al concesionario de coches de Dammarie-lès-Lys, asaltado por ocho o 10 etarras apenas una hora antes del crimen del agente.

El único detenido, Joseba Fernández Aspurz, está en ese momento bajo interrogatorio. Los tres compañeros de patrulla del agente Nérin prestan testimonio. Los empleados del concesionario cuentan el asalto. El miércoles ya se localizan unas imágenes de sospechosos. Cinco hombres haciendo la compra en un Carrefour. Uno se parece a Arkaitz Aguirregabiria del Barrio, al que Francia calificaría después como "un alto responsable del aparato militar de ETA".

Según el director general de la Policía Nacional francesa, Fréderic Péchenard, quien da la pista es un policía jubilado que había oído hablar a los cinco hombres en catalán -pensó que era español- en el centro comercial. Al enterarse del asesinato, acudió a la comisaría para transmitir sus impresiones.

El caso es que hay coincidencias que hacen sospechar de los cinco hombres: son españoles, están en la zona del crimen, coinciden con las descripciones facilitadas, visten ropa montañera (muy utilizada por etarras), llevan bolso bandolera (habitual para portar armas) y se mueven con un cierto aire marcial. "O son etarras, o de los nuestros", comentaron fuentes policiales.

La policía francesa, con todos estos indicios, llega a la conclusión de que son terroristas. Aquí las fuentes difieren. Unas aseguran que son los compañeros de Nérin los que al ver las imágenes señalan al hombre alto y calvo como uno de los presentes en el tiroteo. Otras dicen que es Aspurz el que, bien para engañar o por la presión de los interrogadores, lo señala como uno de sus compañeros.

El jueves por la noche, el Ministerio del Interior francés informa al español de que tiene un vídeo en el que se ve a cinco etarras. Y le pide que esas imágenes sean difundidas al día siguiente de forma conjunta a las tres de la tarde para pedir colaboración ciudadana.

Los responsables del Ministerio del Interior español se fían plenamente de sus homólogos franceses, pese a que ningún experto español en lucha antiterrorista identifica a ningún etarra en las imágenes. Tampoco las ven muchas personas. Es 19 de marzo, festivo en Madrid y Euskadi, donde se concentran la inmensa mayoría de los policías, guardias civiles y ertzainas capaces de reconocer a un etarra de un vistazo. La mayoría está de puente. "Si los hubiéramos identificado, habríamos difundido sus fotos, como hacemos siempre, pero no teníamos ni idea y por eso se pidió la colaboración ciudadana", alegan fuentes de la lucha antiterrorista.

EL PAÍS recibe de la Dirección General de la Policía los vídeos en dos cortes a las 14.56 del viernes por correo electrónico bajo el siguiente título: Las fuerzas de seguridad de España y Francia distribuyen imágenes de cinco terroristas de ETA y solicitan la colaboración ciudadana. El comunicado incluye el siguiente texto: "Se trata de cinco de los terroristas de ETA que participaron en el robo a un concesionario de vehículos (...) en el que murió un agente francés en un tiroteo cuando se disponía a identificarles tras interceptar uno de los coches sustraídos". A los pocos minutos, el vídeo se publica en la edición digital.

Mientras, el Ministerio del Interior francés divulga un DVD con las imágenes y un comunicado de dos folios en el que solicita la colaboración ciudadana para detener a esos hombres, identificados como etarras. Una de las páginas es inequívoca: ocho fotos, bajo el epígrafe Búsqueda de testimonios. Figuran los cinco bomberos juntos y, abajo, Aspurz y Aguirregabiria.

A la una de la mañana de ayer, la Generalitat de Cataluña da la alerta: son bomberos catalanes, no terroristas. El éxito de la táctica policial se ha convertido en entuerto social. EL PAÍS rectificó su edición digital antes de las dos de la madrugada.