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LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO

La fiscal francesa achaca a un error burocrático la larga 'desaparición' del etarra Anza

El cuerpo del presunto terrorista descansó durante 10 meses en una morgue mientras ETA denunciaba guerra sucia policial

El 18 de abril, este presunto miembro de la organización terrorista ETA llegó acompañado por su mujer a la estación de tren de Bayona (en el suroeste de Francia, pero a tan solo 54 kilómetros de San Sebastián), donde cogió un tren en dirección a Toulouse. Tenía un billete de vuelta para dos días después, pero nunca lo usó. Los dos boletos se encontraron en su cadáver, junto a 500 euros en metálico. No portaba ningún documento de identificación.

Anza no volvió a Bayona. Once días después de su viaje de ida, fue encontrado inconsciente y en parada cardiorrespiratoria en el boulevard de Estrasburgo, tirado con la cabeza hacia adelante sobre una jardinera que rodeaba el restaurante de la cadena Hippopotamus. Tenía 47 años.

Los servicios sanitarios acudieron a la llamada de la policía local, y lograron reanimarle, pero no recuperó la conciencia. Fue hospitalizado en el centro Purpan, donde murió 15 días después, el 11 de mayo. Según el atestado policial, no tenía signos aparentes de violencia, pero el próximo lunes se le realizará un reconocimiento post-mortem y una autopsia para determinar la causa de su fallecimiento.

La Fiscalía de Bayona envió un requerimiento a todos los hospitales del país, para saber si tenían en sus instalaciones a Jon Anza, o a alguien que correspondiese con su descripción. El Hospital de Tolouse comunicó el 4 de junio que no, como el resto de centros, pese a que el presunto etarra descansaba en su morgue. La fiscal, Anne Kayanakis, ha dicho hoy que está "contrariada", pero en su opinión no le corresponde tomar medidas por este supuesto error. "Recibimos una respuesta negativa de Tolouse cuando ésta debería haber dado resultados", ha explicado.

¿Cuál fue la causa de su muerte? Kayanakis asegura que no tiene datos para llegar a una conclusión porque desconoce qué fue de Anza entre el 18 y el 29 de abril. Sí ha explicado la fiscal cómo se resolvió el entuerto: un funcionario del instituto medico-legal de Toulouse se puso en contacto hace unos días con un policía de la localidad con el que tenía buena relación, y le habló del cuerpo sin identificar que descansaba en la morgue.

El agente intentó rastrear su origen a partir de los billetes de tren, pero fueron comprados con dinero en metálico. Sin embargo, se puso en contacto con la policía de Bayona, que cuadró el círculo. Ayer se confirmó la identidad tras analizar sus huellas dactilares. Anza estaba citado con otros miembros de ETA en Toulouse para entregarles dinero, y de hecho su desaparición fue denunciada por la propia banda terrorista, algo sin precedentes. La familia del presunto etarra aseguraba que Anza estaba enfermo de cáncer y que había ido a Tolouse a visitar a unos amigos.

El entorno de ETA atribuye su muerte a maltratos policiales, algo que la fiscal asegura por ahora que no se puede determinar. En cualquier caso, todo apunta en contra de la versión de ETA sobre supuestas torturas, asesinato y una tumba sin nombre.