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Análisis:

Escepticismo generalizado

Hoy, justo cinco años después de la declaración de Anoeta, en la que el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, abogó por "las vías pacíficas para resolver el conflicto vasco", que abrió las expectativas del último proceso de paz en Euskadi, la izquierda abertzale repitió una oferta similar en Venecia y Alsasua, invocando en esta ocasión los principios Mitchell que originaron el proceso de paz de Irlanda del Norte.

La misma oferta, cinco años después, provoca un escepticismo generalizado en los partidos democráticos, incluido el PNV porque mantiene la contradicción de fondo de la izquierda abertzale. En vez de dirigirse a ETA para que resuelva el "conflicto vasco" pidiéndole su disolución, se dirige al Gobierno y a los partidos democráticos para que se lo resuelvan. Pero ni uno ni otro ya están por la labor.

La clave de este último movimiento de la izquierda abertzale está en que necesita presentarse a las elecciones municipales de mayo para no diluirse por la pérdida de su presencia institucional, motivada por su ilegalización decidida por los tribunales españoles y confirmada por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.