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Tribuna:

La primera manifestación twitter

Una revuelta cibernética en contra de los impuestos refresca la manera de protestar en Méxicos

En México muchas cosas se resuelven con una buena manifestación. A lo largo de los años, en México, grupos y organizaciones han encontrado en las marchas, los plantones, las concentraciones, los bloqueos de avenidas y los mítines la forma de acción política más eficiente para presionar al gobierno y para el logro de las más variadas demandas.

En México se marcha por casi todo: desde los más caros y sofisticados anhelos de democracia, libertad y justicia social, hasta la simple remoción de una directora de escuela, la colocación de un puente peatonal o el restablecimiento de servicio básicos como agua y luz.

Las manifestaciones representan en muchas ocasiones el fracaso de la política, de las instituciones y de la gestión pública. Son el reflejo de la falta de espacios para el diálogo y la concertación. De la carencia de mecanismos eficaces para canalizar el conflicto. Representan también, sin duda, la incapacidad de la autoridad para el uso legítimo de la fuerza, y el temor de aplicar la ley.

Consignas como: "¡El pueblo unido jamás será vencido!" o "¡Se ve, se siente, el pueblo está presente!", se escuchan tanto, que se diluyen y se pierden.

Sobre todo en la ciudad de México las manifestaciones son una práctica cotidiana. Son normales. Son frecuentes. Son muchas. Son parte de nuestra rutina, parte de nuestra vida diaria. En el Distrito Federal hay días en que se reportan hasta 10 manifestaciones. Algunas muy pequeñas, de unas cuantas personas que cierran el tránsito y que afectan por hora a cientos de miles de personas.

Quizá eso las ha ido devaluando. Son tantas, que pierden fuerza, impacto y esa excepcionalidad simbólica que antes representaba el hecho de que la gente tomara la calle. La manifestación antes era trasgresora, amenazante, preocupante y grave.

Hoy no. Hoy la manifestación, la protesta es para las autoridades un trámite burocrático, una molestia, sencillamente más trabajo. Las autoridades, se han vuelto refractarias e indiferentes ante la protesta callejera. Parece que les preocupa más lo adjetivo: El operativo de tránsito, las medidas de seguridad, la limpieza después de la marcha y la manera como lo reportan los medios de comunicación. La razón, la demanda, la consigna, pasa generalmente a segundo plano.

Los capitalinos, ya no nos enojamos, o por lo menos parece que ya nos resignamos. Sabemos que están ahí, que son parte de la rutina y que nadie va a hacer nada. Nos hemos vuelto hábiles. Nos informamos por la radio para saber quienes son y dónde andan. Inventamos rutas nuevas y tratamos de evadir las manifestaciones. Optamos por no salir o salir más tarde, cambiamos la agenda, cancelamos una cita, avisamos que no llegaremos y resignados esperamos a que pase.

En la ciudad de México según cifras oficiales del gobierno de la ciudad en 2008 se reportaron 3.116 manifestaciones. Aunque puede haber una cifra mayor, porque como en todo, aquí también tenemos "manifestaciones informales." De ese universo, se reportaron 420 concentraciones, 514 bloqueos, 409 marchas, 70 plantones, 55 mítines y un variado universo de actividades diversas, como procesiones religiosas, actos culturales y eventos deportivos. Se informa que el 21.5% de las manifestaciones empiezan, terminan o se desarrollan en el Zócalo de la Ciudad de México, que es una de las plazas públicas más grandes de América Latina.

La manifestación es una forma de acción política que, cuando tiene éxito, termina con una audiencia o una mesa de negociación y se han convertido en un grave problema para los capitalinos, cuestan mucho dinero, horas, hombres y tienen, como es claro, un severo impacto ambiental.

Ha habido varias iniciativas para regularlas, para ordenarlas, pero nadie lo ha logrado, desde hace muchos años. El debate ha sido recurrente en los medios. Se contraponen la libertad de manifestarse de los grupos con la libertad tránsito del resto de los capitalinos. Se han planteado muchas ideas, incluso se ha hablado de construir un "manifestódromo" en alguna parte de la ciudad.

Frente a esta tradición, frente a la cultura de la manifestación, como forma de protesta, de acción política y de gestión, frente a ese problema, surgió la semana pasada la primera manifestación twitter de la historia de México.

Un amplio grupo de usuarios de Internet, se dice que más de 10,000, protestaron mediante la red social de twitter en contra de la imposición de un nuevo impuesto, que está a debate en el Congreso Mexicano y que pretende cobrar 3% adicional por el uso de Internet.

De manera, supongo, bastante espontánea, los usuarios de twitter crearon una gran red social, ciudadana, natural y multiforme, que durante varios días protestó, creando una corriente de opinión que impactó en otros medios de comunicación, y que finalmente provocó una audiencia formal en el Senado de la República. Los representantes de la primera manifestación twitter fueron recibidos por un grupo de senadores encabezados por el Presidente del Senado.

No sabemos cual vaya a ser el resultado final de la gestión. Esperamos que ese impuesto no prospere. Pero al margen de ello, la primera manifestación twitter ya hizo historia y ya fue muy exitosa.

La primera manifestación twitter, que surgió bajo el nombre "internetnecesario" inauguró una nueva forma de acción y de protesta política y ciudadana. Innova en una forma diferente de manifestarse y de interactuar con los políticos y con el poder.

Ni lo magnifico, ni lo minimizo. Pero es evidente que es un hecho significativo, original en México, que abre la puerta a una gran cantidad de posibilidades. Creo que asistimos a una nueva forma de manifestación, muy interesante, que además nos puede resolver muchos problemas.

Esos 10.000 usuarios de Internet no marcharon por las calles, no cerraron el tránsito de la ciudad, sino que llenaron la red de mensajes, de ideas de enojo y lograron, igual que los manifestantes de la calle, ser recibidos y atendidos por una autoridad, que por lo menos los escuchó.

A un menor costo, con menos molestias para todos, amigable al medio ambiente, de alguna forma se logró con Internet llamar la atención de la autoridad.

La manifestación twitter puede ser una forma nueva de hacer política en México. Recordemos que en México vivimos en 1994 la primera guerrilla por Internet de la historia, con el alzamiento zapatista del Subcomandante Marcos. Manuel Castels recuerda y reconoce en su clásico libro La Galaxia Internet (2001) como "a mediados de los noventa, el movimiento zapatista en Chiapas México, captó la imaginación del mundo con su petición de apoyo para su causa a través de las redes electrónicas de faxes y por Internet, relacionándose con el mundo de los medios de comunicación y con una estructura descentralizada de grupos de solidaridad."

Hay dos dimensiones de la red: Internet como fuente de información, Internet como medio de comunicación. Ambas dimensiones son democratizadoras: Internet como fuente de información ayuda a tener una ciudadanía mejor informada, con datos, con más detalles, con acceso en tiempo real a los procesos políticos. Internet como medio de comunicación, rompe con el papel tradicional de los medios, construye nuevas redes y crea formas nuevas de relación, en principio más horizontales.

Adquiere nueva vigencia el debate que generó Norberto Bobbio cuando escribió en 1984, en su libro de El futuro de la democracia: "La demoracia representativa, que es la única forma de democracia existente y practicable es en sí misma la renuncia al principio de libertad como autonomía. Es pueril la hipótesis de que la futura computocracia, como ha sido llamada, permita el ejercicio de la democracia directa, es decir, que dé a cada ciudadano la posibilidad de transmitir su voto a un cerebro electrónico."

25 años después de esa afirmación de Bobbio, queda claro que el mundo se acerca a nuevas formas de participación política generadas en Internet, y que deja de ser pueril la hipótesis de una democracia a través de las computadoras. Hoy vemos como es posible toda una manifestación por Internet.

En la medida en que los países vayan avanzando en la cobertura, Internet puede convertirse en el ágora, en la plaza pública, en la arena en la que es posible el ejercicio de la democracia.

El reto es que no se convierta en una nueva forma de analfabetismo y discriminación, en un nuevo diferenciador social, porque solo una elite tenga acceso, como ha pasado tantas veces, con tantos avances en la historia de la humanidad.

En México el acceso a Internet todavía es muy bajo. Según un estudio publicado en mayo de 2009 sobre los hábitos de los usuarios de Internet en México, elaborado por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), en nuestro país, con una población 106 millones de habitantes y un padrón electoral de un poco más de 78, millones de ciudadanos, tenemos, 27.6 millones de internautas reportados en 2008, (22,7 millones en zonas urbanas y 4.9 millones en zonas rurales.)

Eso significa que aproximadamente 1 de cada 4 mexicanos usa y tiene acceso a Internet. El tiempo promedio de conexión al día, según el mismo estudio, es de 2:54 horas al día y aunque México está muy lejos de los números de países desarrollados, el crecimiento que el mismo estudio reporta revela que en tres años ha habido un crecimiento de más de 10 millones de usuarios y el ritmo se acelera.

La manifestación twitter puede ser vista hoy como un evento aislado, quizá prematuro, pero parece que es la ruta inaugural, de nuevas formas de hacer política y de relacionarse con el poder en México.

La manifestación twitter, como forma de protesta puede que no sea la más eficaz en el corto plazo, pero para los habitantes de la ciudad de México abre toda una posibilidad y una alternativa, que puede resolver a la larga muchos problemas y ahorrar mucho tiempo y dinero.

En la medida en que las autoridades abran la puerta y sean sensibles a estas formas de protesta, es previsible, que de manera racional se crearán los incentivos, para marchar mejor en la red que en la calle.

Es verdad, eso creará nuevos problemas. Quizá los congestionamientos serán en línea. Los atascos y los embotellamientos lo padeceremos los internautas. Pero veremos muchas cosas nuevas y originales. Habrá nuevos liderazgos con nombres curiosos. Marcharán juntos "manifestantes" de varios países. Nos acompañarán a marchar argentinos, españoles o australianos, solidarios con nuestras causas. Quizá el conocimiento global, de problemas locales, aumentará la presión sobre las autoridades.

La manifestación twitter será diferente. Veremos convocatorias en nuestro correo electrónico para "reunirnos" en una página, en un blog o en un chat. Quizá muy pronto, miles de usuarios a cierta hora colapsaremos en protesta la red o bloquearemos la página de una instancia de gobierno, de la Presidencia de la República o del Congreso, tal como hoy se cierran los accesos a oficinas públicas.

Los contadores de usuarios podrán sustituir a los contadores de manifestantes, con fotos satelitales y se cancelarán esos debates de cuantos asistieron a una manifestación. Serán por supuesto "marchas" mucho más breves, prácticas y podremos acudir a varias marchas en el mismo día, y en lugar de un coro de consignas, quizá se podrán votar ideas o frases en encuestas en línea.

La manifestación twitter nos coloca ante algo nuevo. Quizá estemos lejos de la compucracia, de la democracia directa como decía Bobbio, pero estamos sin duda, ante instrumentos, ante ideas, que prometen aumentar la participación de la ciudadanía y mejorar la calidad de nuestra democracia.

Seguramente veremos en poco tiempo más manifestaciones twitter. Quizá en el futuro escucharemos: "¡Twitteros unidos, jamás serán vencidos!".

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