El PP de Platja D'Aro rompe con CiU y da la alcaldía al PSC

Los nacionalistas llevaban 18 años al frente del Consistorio

Como en una guerra civil, ayer la sala de plenos del Ayuntamiento de Castell-Platja d'Aro (10.150 habitantes, Baix Empordà), quedó dividida en dos. A la derecha, los partidarios del alcalde saliente, el convergente Joan Giraut; a la izquierda, los de la nueva primera edil, la socialista Dolors Padilla.

Tras 18 años, una moción de censura apoyada por cinco concejales del PSC, uno del PP y otro de ICV puso fin al gobierno de CiU. La llave la tenía Antonio Cano (PP), que ha cambiado de bando por los "personalismos" y los "intereses" que "inutilizado" su labor como responsable de Urbanismo. "De los 22 años que llevo en el Consistorio, es de las veces que lo he visto más lleno (el salón de plenos)", empezó su discurso el ex alcalde Giraut. Decenas de personas escuchaban de pie al edil, que encajó la moción con elegancia.

Deseó "suerte y acierto a la nueva alcaldesa" y advirtió de que no se despedía: "Cesaré en mis responsabilidades de gobierno y como alcalde, pero ejerceremos nuestras responsabilidades como concejales".

Como los asesinos de Viriato

Acabadas las buenas palabras, desenfundó la espada y acusó a los socialistas y al concejal de Iniciativa de haber dado el sí a un proyecto urbanístico ?la ampliación de la zona portuaria, al que se oponían?, para conseguir el apoyo del edil popular. "¿Tan poco valen sus convicciones que las pueden cambiar por una silla y una alcaldía?", preguntó. Y al final, entró a matar: "Recuerde una cosa, señor Cano, Roma no paga traidores.

CiU ha gobernado seis años con el apoyo del concejal del PP. En este último mandato, Convergència tenía cinco concejales, más el del PP. Para garantizar la estabilidad, un sexto concejal, de Esquerra, David Puig, apoyaba al Gobierno de Giraut, sin formar parte del equipo municipal. Ese ha sido el problema, según Cano.

Puig ha tenido varios cargos, como el de presidente de la comisión que se encarga de la revisión del Plan de Ordenación Urbana. Cano le ha acusado de ingerencia y de "inutilizar" su labor dentro del Gobierno municipal. "La situación era insostenible para mí", dijo ayer. En la corporación recién constituida, Cano mantendrá su cargo como concejal de Urbanismo y Puig perderá todas sus atribuciones. La nueva alcaldesa, Dolors Padilla, avanzó que tratará de implantar en el Consistorio la fórmula de los presupuestos participativos.

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