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"No queremos cemento para la Cornisa" de Madrid

Una vecina irrumpe en el pleno del Ayuntamiento que ha aprobado el polémico plan para la zona

"No queremos cemento para la Cornisa" de Madrid

Cuando el Ayuntamiento de Madrid aprobaba esta mañana el plan parcial de reforma de la Cornisa de San Francisco, que permitirá al Arzobispado levantar cinco edificios en este parque histórico, una vecina del distrito Centro ha irrumpido el pleno al grito de: "No queremos cemento en la Cornisa sino zonas verdes para nuestros hijos". Esta protesta se suma a la de decenas de vecinos que, con pancartas de Clero y Gallardón roban un montón, Vaticano dos en Madrid no, se han manifestado desde primera hora de la mañana en la Plaza de la Villa, donde se reunía la corporación municipal, para expresar su oposición al polémico plan, que ha sido rechazado por el PSOE e IU en un acalorado debate. Finalmente, el proyecto ha salido adelante con los votos del PP, a la espera del recurso contencioso-administrativo interpuesto por el movimiento vecinal contra esta "tropelía" urbanística.

La vecina, que ha pedido "más democracia", ha sido invitada a salir de la sala. "Un grito jamás sustituirá a un argumento en esta sala", ha argumentado el alcalde. Los dos grupos de la oposición han acusado al Ejecutivo de Alberto Ruiz-Gallardón de "complicidad" con el Arzobispado de Madrid, a quien "han autorizado a destruir" la Cornisa de San Francisco el Grande "al otorgarle 25.500 metros cuadrados de edificabilidad para levantar cinco edificios en un talud asociado históricamente a la imagen de la capital".

En total sintonía con los vecinos, la concejal de IU Milagros Hernández ha acudido al pleno con una camiseta con el lema No más cementerios en nuestro barrio. Por su parte, el portavoz municipal del PSOE, David Lucas, ha subrayado que, una vez aprobada esta "fechoría urbanística y atropello histórico", Ruiz-Gallardón será recordado como "el alcalde que tapó la Cornisa de Madrid" "Si Goya levantara la cabeza", ha agregado. Lucas ha espetado al alcalde si es que "no sé da cuenta de que está destruyendo un espacio histórico y unas zonas verdes a cuya alteración se oponen tajantemente los vecinos, como están demostrando hoy en la Plaza de la Villa".

Un "atentado irremediable"

El portavoz del PSOE ha alertado, además, de que la ejecución del plan va a suponer la pérdida de la cerca histórica de Felipe IV, del siglo XVII, de los jardines de los Duques de Osuna y de escaleras históricas. En nombre de IU, el concejal Ángel Lara ha acusado al gobierno local de "destruir la configuración de una zona emblemática" y de no tener en cuenta "jamás" la opinión de los vecinos y de los grupos de la oposición, "que llevan diez años oponiéndose con pasión y sin desmayo a esta tropelía", ha agregado.

Lara ha calificado el plan de "atentado irremediable" contra la Cornisa y ha dicho que el Gobierno municipal no ha dudado en ceder "a la voracidad insaciable del Arzobispado, a pesar del expolio de zonas verdes que supone para los vecinos". Por su parte, la delegada de Urbanismo, Pilar Martínez, ha defendido que Ruiz-Gallardón no estaba al frente del Gobierno de Madrid cuando se iniciaron las negociaciones del plan de reforma de la Cornisa, cuyas bases, ha dicho, vienen de 1997. Martínez ha argumentado que el gobierno municipal no ha conferido derechos al Arzobispado que no tuviera adquiridos ya y que sólo ha podido establecer limitaciones y condiciones en beneficio de los madrileños.

La delegada ha recordado que su equipo ha conseguido cuatro parcelas en la negociación, la del actual jardín de dalias y tres que les serán cedidas para levantar una escuela infantil, un polideportivo y un centro de mayores. Asimismo, ha hecho hincapié en que el plan han pasado por todos los filtros y estudios requeridos. La aprobación del plan permitirá al Arzobispado de Madrid construir en este espacio una biblioteca diocesana, una casa de la Iglesia con un aparcamiento de 200 plazas, una residencia para sacerdotes, oficinas y un hogar para indigentes de gestión propia. El acuerdo pone fin a más de 20 años de negociaciones entre el Consistorio y el arzobispado de Madrid y otros tantos de oposición de vecinos, PSOE e IU.