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El jefe militar de ETA ordenó reconstruir el 'comando Donosti' en plena tregua

Txeroki encomendó la formación del nuevo grupo a José Ángel Lerín, uno de los detenidos en los últimos días, que realizó seguimientos al filósofo Fernando Savater, a un policía y a dos 'ertzainas', entre otros

El presunto jefe del nuevo comando Donosti de ETA, José Ángel Lerín, fue enviado por el responsable del aparato militar de la banda, Garikoitz Aspiazu, Txeroki, a Guipúzcoa en mayo de 2006, dos meses después del anuncio de alto el fuego permanente, para constituir un nuevo comando Urederra (Donosti). Entre las actividades que realizó Lerín figuran seguimientos al filósofo y miembro de Basta Ya Fernando Savater, a un policía del barrio de Amara de San Sebastián y a dos ertzainas, entre otros. Así lo afirma el auto judicial dictado hoy por el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que ha decretado prisión para Lerín y otros cinco detenidos el pasado miércoles en la operación que ha permitido la desarticulación del comando Donosti.

Moreno ha ordenado prisión incondicional para seis de los siete arrestados por los delitos de pertenencia y colaboración con banda armada, y ha dejado en libertad a Endika Zinkunegi con la obligación de comparecer ante las autoridades cada quince días.

A Lerín, el juez le imputa los delitos de pertenencia a banda armada, falsificación de documentos, tenencia ilícita de explosivos y armas de fuego y un delito de estragos. De acuerdo con la resolución judicial, Lerín, de 36 años, formó hace tres años una célula etarra denominado Zapa junto a Leire López Zurutuza. Este grupo, que comenzó su actividad en septiembre de 2004, seguía instrucciones "directamente" desde Francia del responsable militar de ETA, Garikoitz Aspiazu, Txeroki. Debían atacar intereses económicos de Guipúzcoa e intereses turísticos en la costa mediterránea. En la primavera de 2005, Lerín huyó a Francia y se convirtió en miembro liberado (a sueldo) de ETA.

En mayo de 2006, durante el alto el fuego permanente de ETA, decretado en marzo de ese año, Lerín, alias Jacinto, junto con el también miembro de ETA Alejandro Zobarán, fue enviado por Txeroki a Guipúzcoa para constituir un nuevo grupo denominado comando Urederra, que actuara donde tradicionamente lo había hecho el comando Donosti. Entre las actividades que Lerín realizó, figuran el seguimiento a Savater, de un policía nacional en el barrio de Amara de San Sebastián y del testigo protegido del caso Lasa y Zabala Pedro Luis Migueliz, alias Txofo, señala el auto, y de dos ertzaintzas en Tolosa, además de recabar información sobre bancos y oficinas de correos.

En el piso donde Lerín residía en Andoaín (Guipúzcoa), propiedad de Itziar Aguirre, a la que en esta causa se le ha imputado un delito de tenencia de explosivos y colaboración por alojar a miembros liberados, se hallaron unos 30 kilos de material explosivo, detonadores y matrículas sin marcar, mientras que en otro piso utilizado por él en San Sebastián la Guardia Civil encontró una pistola y un pendrive con diversa información.

Preparación de un atentado en diferentes carreteras españolas

Al acusado Arkaitz Agote, el juez le atribuye un delito de pertenencia a banda armada, tenencia de explosivos y estragos y, entre otras actuaciones, el auto indica que recabó información sobre miembros de la Guardia Civil, Policía Nacional, Ertzaintza y políticos del PP y del PSOE de la zona de San Sebastián. También le atribuye la preparación de un atentado con diez artefactos explosivos en diferentes carreteras de España entre los días 29 y 30 de julio de 2005, una acción que no llegó a realizarse. A Lorea Irigoyen y Juan Carlos Herrador, que son pareja, Moreno les imputa un delito de pertenencia a banda armada y tenencia de explosivos, mientras que a Iñigo Orue le acusa de colaboración con banda armada.

Aunque el pasado miércoles fueron detenidas ocho personas -seis hombres y dos mujeres -, una de ellas, Julen Larrañaga, quedó en libertad sin cargos al día siguiente, después de ser interrogada. En el marco de esta operación antiterrorista, que sigue abierta, la Guardia Civil detuvo ayer en Guipúzcoa y Navarra a Sergio García Lazkano, Unai Lamariano y Joseba González Pavón, todos presuntos miembros legales de la banda armada -no fichados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado-, con lo que han sido diez los detenidos desde el comienzo de esta actuación, la mayor contra ETA desde que José Luis Rodríguez Zapatero asumió la presidencia del Gobierno.

Sin objetivos "concretos"

El director general del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, Joan Mesquida, ha señalado que los detenidos tenían datos sobre políticos, miembros de las Fuerzas de Seguridad, del poder judicial y de las Fuerzas Armadas, pero "no existían objetivos concretos. No había una orden concreta". En declaraciones a los periodistas en Bruselas, Mesquida ha asegurado que la información incautada sobre hipotéticos objetivos era en algunos casos "más elaborada" y en otros simples recortes de prensa o datos encontrados en Internet. De la información, ha subrayado, "no se desprende un objetivo concreto e inmediato que pudiera ser objeto de un atentado terrorista". La operación de la Guardia Civil, ha indicado Mesquida, demuestra que ETA tiene capacidad operativa en explosivos, activistas y armas, por lo que puede cometer atentados "en cualquier momento", por lo que es "fundamental" tener en marcha los "mecanismos de prevención".

El nuevo comando Donosti, que ha sido desarticulado antes de que comenzara actuar, es heredero de uno de los más activos de la banda terrorista, que se ha reconstruido tantas veces como ha sido desarticulado. El Ministerio del Interior le atribuye 24 atentados cometidos entre 2004 y 2006.