Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los desafíos de Lula

El presidente brasileño, que asume el 1 de enero su segundo mandato, se enfrenta a grandes retos para sacar adelante el país

Lula saluda a unos simpatizantes durante un acto político
Lula saluda a unos simpatizantes durante un acto político EFE

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, asumirá su segundo mandato el 1 de enero en una ceremonia austera y sin la presencia de ningún otro jefe de Estado. La ceremonia tendrá un gran contenido político y social (participarán sindicatos, ONG y el Movimiento de los Sin Tierra, entre otros), según informaron fuentes de la Presidencia. Lula, que no podrá presentarse de nuevo como candidato en 2010 ?la legislación brasileña no permite gobernar más de ocho años seguidos? se enfrenta a numerosos desafíos: crecimiento económico, una amplia alianza para gobernar, desarrollo de infraestrucuturas y mejora de la educación y el medio ambiente.

El gasto económico de la ceremonia de investidura se hizo público ayer para demostrar que va a ser sobria y sencilla. En total se destinarán 1.150.000 de reales (unos 408.884 euros), de los cuales la mayoría irán destinados a la fiesta que se organizará para que el público pueda conmemorar la investidura del presidente. El mayor costo será destinado al alquiler de cinco pantallas gigantes que serán instaladas en diferentes partes de la Explanada de los Ministros, la amplia avenida en donde están ubicados los ministerios, la Presidencia, el Congreso y la sede de la Corte Suprema.

Lula no tomará el juramento de sus nuevos ministros debido a que los actuales miembros del Gabinete continuarán en sus cargos hasta febrero próximo, cuando el presidente anunciará una reforma ministerial. Lula, que inicia su segundo mandato con una aprobación del 58%, aún está negociando una amplia alianza partidaria con la que pretende gobernar en su segundo mandato y que, además de las fuerzas de izquierda que siempre lo apoyaron, incluirá formaciones de centroderecha como el mayoritario Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Mito y enigma

El ex sindicalista, que llegó al poder apoyado por su partido el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) el 2 de octubre de 2003 tras haber disputado consecutivamente las presidenciales cuatro veces, es hoy un mito y un enigma para muchos analistas políticos. Nadie le niega una extraordinaria capacidad para saber llegar hasta las capas más pobres que suponen más del 60% de la población. Habla su mismo lenguaje; les revela que tiene sus mismos gustos y se solidariza con sus penas y humillaciones. Sabe cantar, gritar y llorar con ellos.

Pero al mismo tiempo, ? y ahí reside parte del enigma de Lula? en esta campaña electoral ha sido apoyado por el mundo de la banca, de la bolsa y de las finanzas internacionales. Entre ellos, el presidente estadounidense, George W. Bush, su gran amigo.

En sus primeros años de mandato, para lograr su camino a la reelección, Lula consiguió la cuadratura del círculo: una política macroeconómica de gran rigor fiscal con un superávit increible y una inflación de apenas un 3%, en un país donde se llegaba a cìfras de tres ceros.

De esta forma, Lula ha conseguido contentar a la banca, la institución que más lucros obtuvo y a la bolsa que ha acabado el año con un 30% de ganancias. Los más pobres también han visto como ha mejorado su situación económica gracias a un programa de ayuda asistencial a 12 millones de familias y através del microcredito abierto para los que nunca tenían acceso a él.

Pero no todo pinta de rosa. Lula, que tiene pendiente contentar a la sufrida clase media que en Brasil es la más maltratada y tambien la más minoritaria, comienza su segundo mandato con grandes desafíos por delante.

El primero de ellos es el de hacer crecer la economía brasileña, ya que a pesar de haber tomado decisiones acertadas, la gran laguna de su mandato fue el estancamiento del crecimiento económico que acabó el año con un aumento del producto interior bruto (PIB) de un 2,6%, el más bajo de toda América Latina, exceptuando Haiti.

Lula ha prometido que el crecimiento de 2007 será de un 5% a pesar de que los especialistas opinen que es es imposible. Otro de los grandes desafíos son las infraestructuras en un país donde no se consigue aumentar la exportación porque las carreteras, puertos y ferrocarriles son deficitarios. La educación también ocupará un lugar importante en su nuevo mandato. Lula habla de “revolución de la educación”. Y junto a ella la defensa del medio ambiente que también le genera posturas encontradas entre la preservación de la Amazonia y los latifundistas.

El último reto de Lula será impulsar una mejora en las relaciones con los medios de comunicación. Según un sondeo, hoy sólo el 8% de la prensa considera que tiene buenas relaciones con el presidente, mientras que en 2003 el 53% le apoyaba.