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Reportaje:El debate sobre el aparcamiento regulado

Madrid tiene ya 2.500 parquímetros para 1,3 millones habitantes

La rebelión vecinal contra ellos entra mañana en su tercera semana

La rebelión vecinal contra los parquímetros en los distritos periféricos de Madrid entra mañana en su tercera semana, con nuevos adeptos y una "gran" manifestación en el centro de la ciudad convocada para el jueves, desde la Puerta del Sol a la plaza de la Villa, donde se encuentra la sede del Ayuntamiento. La capital de España cuenta ya, tras la última ampliación de su Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), con 2.500 parquímetros distribuidos en un área en la que viven alrededor de 1.300.000 personas, el 37% de sus cerca de 3.500.000 habitantes, según datos facilitados por el director general de Movilidad del Ayuntamiento, Javier Conde.

Esos 2.500 parquímetros venden los tiquets que permiten aparcar en aproximadamente 170.000 plazas de estacionamiento, la totalidad de las que existen en el área interior de la M-30 y en los cascos históricos de los antiguos municipios de Fuencarral, Hortaleza, Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo. El 77% de las plazas, unas 130.000, son preferentemente para residentes y están pintadas de color verde, mientras el resto son preferentemente para visitantes y de color azul. En ambos casos hay que pagar por aparcar en ellas de 9 a 20 horas de lunes a viernes y de 9 a 15 horas los sábados, salvo en el mes de agosto, en que rige el mismo horario de los sábados.

Entre el azul y el verde

En las plazas verdes se ha medido un índice de rotación de 1,2 vehículos por día y en las azules de cuatro. Los residentes pueden adquirir una tarjeta de estacionamiento para poder dejar su coche en su zona -no más de cinco días en el mismo sitio, según la Ordenanza municipal- al precio de 24,60 euros al mes, la mitad que en Barcelona, como destacan siempre los responsables de movilidad de Madrid. Los visitantes y los residentes sin tarjeta pueden aparcar en las plazas verdes sólo una hora al precio de 1,80 euros, mientras que en las azules el tiempo máximo es de dos horas con precios de 0,25 euros por 20 minutos, que es el mínimo, 1 euro por una hora, 1,55 por hora y media y 2,55 por las dos horas completas.

La tasa de la zona verde se ha congelado este año y las de la azul han subido una media del 3%, por debajo del IPC, como ha destacado Conde. En cuanto a las sanciones por aparcar sin el tiquet, que se encargan de poner 1.600 vigilantes, es de 90 euros y ya se han notificado aproximadamente 2,6 millones, que según el director general de Movilidad, "se pagan como todas las demás". De todas formas, en Madrid existe la posibilidad de anular la multa en el mismo parquímetro, pagando 3 euros, siempre que no se haya excedido el tiempo autorizado para aparcar en más de una hora. Conde ha señalado que todas las ciudades de España de tamaño medio tienen algún sistema similar y que Madrid es de las ultimas capitales que ha instalado parquímetros, aunque es la que más extensión vigila.

Los vecinos, en pie de guerra

En realidad, Madrid tiene una regulación desde los 70, cuando se empezó a implantar en el centro, si bien fue en los 80, con Enrique Tierno Galván, cuando el sistema se extendió con la creación de la ORA (Operación de Regulación del Aparcamiento), con tiquets en los estancos. Años después de que la ORA fracasase por falta de una vigilancia exhaustiva, según Conde, el 1 de noviembre de 2002 el equipo de José María Alvarez del Manzano implantó el Servicio de Estacionamiento Regulado en las 45.000 plazas del la antigua ORA. El 1 de julio de 2003, ya con Alberto Ruiz-Gallardón en la Alcaldía, se amplía la zona regulada a dos barrios del distrito de Salamanca, Guindalera y Fuente del Berro, y el 1 de junio de 2004 llega a aproximadamente 87.000 plazas en los distritos de Retiro, Arganzuela, Centro, Salamanca, Chamberí y parte de Chamartín.

El 1 de marzo, el SER alcanzó las 170.000 plazas al incluir todos los barrios en el interior de la M-30 y los cascos históricos de Fuencarral, Hortaleza, Caranbanchel Alto y Carabanchel Bajo. Ahora está en estudio la creación del área diferencia para comerciantes, que se llevará el 2 o el 3% de las plazas en cada barrio, y, a petición de las tres universidades que forman el Consorcio Urbanístico de la Ciudad Universitaria, la Complutense, la Politécnica y la UNED, se está estudiando un sistema de estacionamiento regulado especial para esta parte de la ciudad, que se rige por una ley de 1947 que hace de ella un territorio completamente autónomo del resto de la capital.

La extensión del sistema a los 21 nuevos barrios y varios cascos históricos ha provocado una auténtica revuelta vecinal, que mañana entra en su tercera semana. Según el presidente de la asociación de vecinos Carabanchel Alto, Juan Fernández, ningún responsable municipal se ha dirigido a ellos para abrir una vía de diálogo. Las protestas, que en algunos casos han derivado en actos vandálicos contra los parquímetros, en forcejeos, cargas policiales y cortes de calles, están secundadas por los grupos municipales del PSOE e IU, por la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid y por colectivos ecologistas y miembros de la plataforma M-30, no más coches.