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Magdalena de Suecia quiere sacudirse su imagen de "juerguista"

Un grupo de punk dedica a la princesa una canción en la que afirman que su escote les excita

Cansada, triste, desmoralizada. Así se siente la princesa de todos los suecos, hija a la sazón de los reyes Carlos Gustavo y Silvia: Magdalena. La joven acaba de terminar sus estudios de Historia del Arte, Etnología e Historia Moderna en la Universidad de Estocolmo, y antes de que acabe enero se mudará a Nueva Cork. Allí realizará prácticas en la sede de UNICEF.

Esta nueva vida de la princesa coincide precisamente con su salida a la palestra de que son los medios de comunicación. Ayer concedía así una entrevista a la agencia sueca TT, en la que trata de desembarazarse de la imagen de vividora que le atribuyen los tabloides.

"Pienso que es muy triste. Es cierto que antes solía salir de vez en cuando, pero los últimos tres años he consagrado la mayor parte de mi tiempo a estudiar", dice Magdalena para rebatir a quienes la han colgado el sambenito de juerguista, y continía diciendo que "el estigma sigue existiendo, pero siento que ese período ha quedado muy lejos".

El escote de la princesa, icono 'punk'

La menor de los reyes Carlos Gustavo y Silvia da pistas además sobre el trabajo que va a desempeñar en el organismo de Naciones Unidas: "voy a estar en un departamento que se ocupa de temas como la protección de niños de países en guerra, niños acogidos en instituciones y otros que han sufrido abusos sexuales. Es posible que visite también zonas afectadas por la guerra".

Y así hasta junio, una etapa en la que Magdalena espera "trabajar duro" y que tendrá su continuación en unos estudios de tercer grado. Pese a que probablemente ya haya decidido dónde los va a cursar, sólo adelanta que va a estudiar relaciones internacionales.

A lo que no se ha referido Magdalena es a un tema que preocupa más estos días a sus súbditos: la canción que el grupo de punk sueco Snorting Maradonas le ha dedicado… a su escote. En ella los cantantes afirman sin pudor que el escote de la princesa les excita y ante las críticas se defienden reclamando libertad de expresión, y aguijoneando a la monarquía: "recibe mucho dinero por no hacer nada".