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'OPERACIÓN TEMPLE'

La mujer del narco fugado dice que pidió a los jueces de la Audiencia su liberación

Mónica Amat relata ante el Supremo que el día de la fuga de su marido, éste recibió la llamada de su abogado, "su puso muy nervioso", y desapareció. La esposa desconoce el paradero de Carlos Ruiz

La esposa del presunto narcotraficante Carlos Ruiz El Negro, Mónica Amat, ha declarado hoy en el Tribunal Supremo que pidió al presidente de la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional, Carlos Cezón, la libertad provisional de su marido y que éste le comentó que había recibido el informe del psiquiatra y que adoptaría la decisión oportuna. Cezón, junto a Juan José López Ortega y Carlos Ollero, excarcelaron al narcotraficante apenas 23 días antes de su juicio y a pesar de que la Fiscalía Antidroga pidió para él penas que totalizan 60 años de cárcel. El Consejo General del Poder Judicial decidió el pasado 6 de febrero suspender en sus funciones a los jueces hasta que el Alto Tribunal se pronunciase sobre el caso.

Mónica Amat, que no ha querido hacer declaraciones tras concluir su declaración en el Supremo como testigo, ha explicado que el día de la fuga, el 26 de diciembre, se encontraba con su esposo en un centro comercial, donde recibió la llamada de un abogado, "se puso muy nervioso", fueron a la cafetería, le dijo que le esperara "que ahora venía" y desde entonces no le ha visto.

La testigo ha relatado que visitó a Cezón a finales de noviembre para solicitarle la excarcelación de su marido porque en esas fechas le había visitado en la cárcel y lo encontraba "muy mal, muy desanimado, muy depresivo y había adelgazado muchísimo".

El magistrado la recibió y le dijo que tenían ya el informe del psiquiatra sobre el estado de salud de su marido y que el tribunal adoptaría la decisión oportuna.

Mónica Amat ha relatado que había conocido a su marido hace dos años durante un viaje a la República Dominicana y que se casaron, el pasado 14 de septiembre en la prisión, porque estaba embarazada.

La esposa del presunto narcotraficante, que vivía en el domicilio de sus padres -donde se encontraba cuando fue citada- desde que dio a luz a su hija, ha asegurado que no tiene trabajo y que es su familia la que le ayuda económicamente.

La testigo ha dicho que no sabe nada de su marido, que no le consta que tuviera pasaporte y documentación, ni tampoco dinero.

Según Mónica Amat, cuando Carlos Ruiz tras salir de la prisión leyó en diciembre noticias sobre su puesta en libertad se puso "muy nervioso" y le cambió el carácter.

Aclaró que ella no había prestado la fianza y que no conoce a la familia de su esposa porque no le hablaba de ella, aunque sabe que viven en México.

El pago de la fianza

Respecto al pago de la fianza, la abogada María Esther Martín ha explicado que ingresó, el sábado 22 de diciembre, en metálico los cinco millones en una sucursal del BBV, próxima a la Audiencia Nacional, que le había entregado "una persona que le esperaba a la puerta del banco y que no conoce".

La letrada ha relatado que cuando efectuaron el recuento del dinero detectaron que dos billetes de dos mil eran falsos, por lo que "los puso de su bolsillo", y que cobró por estas gestiones 500.000 pesetas.

La testigo, una de las abogadas de El Negro, ha indicado que vio a su cliente el 24 de diciembre tras salir de la cárcel y que quedaron en reunirse el 28 de diciembre para realizar una comparecencia en el tribunal.

Durante su conversación, le dijo que iba a ir a la Seguridad Social para empezar un tratamiento, aunque ya no supo nada más de él a pesar de que intentó localizarlo en el teléfono móvil, que fue el que facilitó en conversación personal la mañana del jueves 27 de diciembre a los magistrados de la Sección Cuarta.

El informe del psiquiatra

Por su parte, otro de los abogados de Carlos Ruiz, Gustavo López Muñoz, ha declarado que al conocer que la Sala había pedido a la prisión la historia clínica de su defendido, la solicitó y cuando se la entregaron fue a hablar con Cezón.

Concretó que fue una visita de dos o tres minutos en la que el letrado le comentó que estaba muy preocupado con el informe del psiquiatra porque había tenido un cliente que se había suicidado y le sugirió que tomara todas las medidas que estimara, incluso le ofreció que durmiera en la Audiencia.

Explicó que el magistrado le dijo que le comprendía pero que tenía que deliberar con el resto del tribunal para adoptar la resolución oportuna.

Además, durante una de las comparecencia para pedir la libertad de su cliente propuso incluso que le pusieran una pulsera electrónica.

El letrado también ha señalado que el presunto narcotraficante "se encontraba muy alterado" días antes de su excarcelación y que aunque no le manifestó ninguna idea suicida, en otra visita dijo que le manifestó que estaba desesperado.