Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO

Reabre la librería Lagun en una zona "más tranquila" de San Sebastián para evitar los ataques de radicales

El antiguo local, situado en la Parte Vieja, sufrió inumerables ataques, y cerró tras el atentado contra Recalde, marido de una de sus dueñas

Castells ha abierto hoy junto a su socio, el ex parlamentario socialista Ignacio Latierro, el nuevo establecimiento, ubicado en la calle Urdaneta, una zona "más tranquila" y "muy céntrica". El local anterior, situado en la plaza de la Constitución de la Parte Vieja, cerró después de que Recalde sobreviviera a los disparos que un terrorista le disparó en la cara el 14 de septiembre del año pasado junto a su domicilio de San Sebastián.

La antigua librería, sobre cuyas persianas cerradas aún se pueden ver todavía pintadas en favor de ETA y en contra del partido socialista, fue atacada en numerosas ocasiones por grupos de violencia callejera. Sólo en 1996 sufrió más de una veintena de sabotajes, entre pintadas, rotura de cristaleras o lanzamiento de cócteles mólotov.

"Tenemos la esperanza de que las cosas aquí vayan mejor y que todo salga bien. Espero que aquí nos dejen tranquilos. Además, atacar a los libros nunca está bien visto por nadie", ha declarado Castells. Tanto ella como Latierro han añadido que están contentos porque el nuevo local sea mayor, pero han puntualizado que les ha apenado dejar la Parte Vieja tras 32 años allí.

Los dos propietarios han anunciado que darán una fiesta de inauguración en septiembre para agradecer el interés y solidaridad de aquellos que les han "apoyado y dado fuerza" en los momentos difíciles.

'Que se vayan… preparando'

El 12 de enero de 1997, un grupo de encapuchados rompió las lunas del escaparate, sacó gran cantidad de libros a la calle y, tras apilarlos, los prendió fuego.

El último ataque lo sufrió el pasado 21 de mayo pasado, cuando el establecimiento, ya cerrado, amaneció con una pintada en una de sus persianas: Que se vayan… preparando.

Para entonces, se había formado la Sociedad de Amigos de la Librería Lagun, con miembros como el escritor donostiarra Raúl Guerra Garrido, y ya se conocía la intención de sus propietarios de reabrir la librería en otra zona de la ciudad.