Los profesores de Filosofía, Cultura Clásica y Música protestan para que sus materias tengan más peso en el horario escolar

Los docentes de Filosofía exigen que la asignatura sea optativa en cuarto de la ESO, los de Cultura Clásica advierten del riesgo de desaparición de su disciplina y los de Música quieren que la materia sea obligatoria hasta los 15 años

Clase de latín en el instituto público Ortega y Gaset de Madrid, en 2019.
Clase de latín en el instituto público Ortega y Gaset de Madrid, en 2019.KIKE PARA (EL PAÍS)

La publicación de los nuevos horarios de secundaria está generando protestas por parte de los profesores de varias disciplinas, que consideran que sus áreas de conocimiento resultan perjudicadas, como Filosofía, Cultura Clásica y Música. La movilización, que ya se produjo durante la tramitación de la nueva ley educativa, la Lomloe, se ha reactivado tras la difusión de los borradores de decretos, adelantados por EL PAÍS, que establecerán qué se estudia en cada etapa y cuántas horas, lo que se conoce como el currículo y la ordenación académica. Su concreción es uno de los momentos más polémicos de cualquier reforma educativa porque tiene trascendencia tanto desde el punto académico, al definir qué aprenderán los alumnos, como laboral, ya que ganar o perder horas de clase implica aumentar o ver reducida la necesidad de docentes en cada área de conocimiento.

Una de las mayores protestas la está protagonizando el colectivo de profesorado de Filosofía, que ha recibido como un mazazo que la materia no aparezca como optativa en el borrador de decreto de cuarto de la ESO (aunque podrá serlo en aquellas autonomías que así lo decidan). A los docentes tampoco les convence el currículo de la nueva asignatura de Valores Cívicos y Éticos (similar a Educación para la Ciudadanía, que eliminó el PP), no porque rechacen el contenido en sí, sino porque consideran que la parte dedicada a la ética queda muy diluida entre otras cuestiones, como las relacionadas con la igualdad o la ecología. Y que, en tal sentido, no compensa desde su punto de vista ni de lejos la ausencia de la materia obligatoria de Ética en cuarto de la ESO, una asignatura que fue apoyada por todos los grupos del Congreso en una proposición no de ley aprobada en 2018. Ética en cuarto de la ESO no se incorporó a la Lomloe durante su tramitación debido a la negativa del Grupo Socialista y al hecho de que Podemos y PP (que la había eliminado al aprobar la anterior ley educativa, la Lomce) presentaron sendas enmiendas defendiendo la asignatura, pero se negaron a apoyar la del otro, con lo que ninguna prosperó.

Finalmente, la filosofía, afirma Ángel Vallejo, portavoz de la Red Española de Filosofía, “ha quedado reducida al Bachillerato” (donde sí experimenta un avance respecto a la anterior ordenación académica, ya que seguirá siendo obligatoria en primer curso y pasará a serlo además en segundo, con el nombre de Historia de la Filosofía). “Nos sorprende la incongruencia que existe por un lado entre lo que postula la ley, que habla del desarrollo pleno de la personalidad en sus dimensiones axiológica y cognoscitiva, mediante la reflexión crítica como sugiere la Unesco, para encontrarnos luego con que la filosofía, que recomienda explícitamente la Unesco y que satisface plenamente aquellos criterios, ha desaparecido de la ESO”, añade Vallejo, que es profesor de secundaria.

El secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, señala que el problema básico para aceptar las peticiones de las diferentes disciplinas es que la suma final de todas las materias debe dar 30 horas semanales (33 en los territorios con lengua propia) y para que una asignatura gane presencia, otra debe perderla. Nadie se plantea ampliar la carga lectiva que tienen los alumnos, que en España supera en un 28% la media de la OCDE. Fuentes del ministerio también afirman que el horario que aprueba el Gobierno es solo el 50% del total en el caso de las autonomías con lengua propia y del 60% en las que no la tienen, por lo que con la parte del horario que las comunidades todavía deben completar pueden atenderse algunas de las reivindicaciones planteadas. Y añaden que las diversas optativas aprobadas “permiten que haya más alternativas para los profesores sin sobrecargar el horario de los alumnos”.

El colectivo de docentes de Cultura Clásica también se está movilizando. Ninguna de las materias que integran el ámbito de conocimiento es obligatoria. Cultura Clásica y Latín aparecen en los borradores como optativas de oferta obligatoria en la ESO. Y Latín y Griego son optativas en el Bachillerato de Ciencias Sociales y Humanidades. La plataforma Escuela con Clásicos, que agrupa a una docena de entidades vinculadas con la Cultura Clásica, ha llamado a manifestarse la semana que viene con una convocatoria en la que lamenta que sus materias “quedan perdidas entre un número enorme de optativas, lo que hace improbable que alcancen el número mínimo de alumnos para impartirse. Y en la que se advierte que la nueva modalidad de Bachillerato General, que permite cursar asignaturas de ciencias y letras con un enfoque interdisciplinar y de amplio espectro, “representa una competencia brutal para el Bachillerato de Humanidades”. “Es un momento crucial para la pervivencia de las enseñanzas clásicas en el sistema educativo español”, añade Jesús de la Villa, presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, “y, por tanto, para el mantenimiento de las plazas de profesorado y para las salidas de los estudiantes universitarios”.

La Confederación de Asociaciones de Educación Musical (Coaem) también considera insuficiente el peso de su disciplina en la enseñanza obligatoria. En cada uno de los tres primeros cursos de la ESO los alumnos estudiarán al menos una asignatura artística (Música o Educación plástica, visual y audiovisual) durante, como mínimo, una hora a la semana. Mientras que en cuarto de la ESO, Música es optativa (con unas dos horas semanales como mínimo). La presidenta de la confederación, Margarita Muñoz, reclama que la materia sea obligatoria en primaria y hasta tercero de la ESO (unos 15 años) con al menos dos horas semanales. En secundaria, ello significaría reservar a Música el 7% del tiempo, cuando los alumnos pueden tener más de 10 materias, según las comunidades. “Lo que hay que ver”, dice Muñoz, “es si el aumento de horas que han tenido en las últimas reformas educativas asignaturas como Lengua, Matemáticas, Geografía e Historia e Inglés en secundaria han sido rentables. Si han mejorado nuestro rendimiento escolar y académico”.

Muñoz admite que en Bachillerato los estudios musicales experimentan un avance importante con la creación del Bachillerato de Música y Artes Escénicas, pero reclama que su oferta sea obligatoria en todos los institutos.

Puedes seguir EL PAÍS EDUCACIÓN en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Sobre la firma

Ignacio Zafra

Es redactor de la sección de Sociedad del diario EL PAÍS y está especializado en temas de política educativa. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y Máster de periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid y EL PAÍS.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS