Opinión
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Las matemáticas y la informática: unidas para un mejor aprendizaje

En los currículos escolares no existe una asignatura de informática y los programas de matemáticas están sobrecargados y priman la memorización. Deben modernizarse y fusionarse

Francisco Marcellán|Antonio Bahamonde
Alumnos de la ESO en un instituto público de Cataluña.
Alumnos de la ESO en un instituto público de Cataluña.Albert Garcia

Matemáticos e informáticos nos hemos dado la mano para afrontar las nuevas exigencias que emanan de la actual transformación tecnológica y digital. Datos, algoritmos, modelizaciones, programas y aplicaciones informáticas forman parte del día a día y requieren nuevas destrezas y habilidades que exigen una acción decidida desde las aulas, inmersas ahora en un escenario sin precedentes dominado por la virtualidad. Sin embargo, no podemos más que observar con preocupación e inquietud las deficiencias del modelo educativo, incapaz de dotar a la sociedad de las herramientas necesarias para asumir los retos de la digitalización.

Desde la Real Sociedad Matemática Española (RSME) y la Sociedad Científica Informática de España (SCIE) creemos que el modelo educativo demanda una urgente revisión y renovación en áreas fundamentales como son las matemáticas y la informática, dos aliados estratégicos en este nuevo escenario que deberían tener una mayor conexión, especialmente en secundaria, por las ventajas que cada una de estas disciplinas proporciona a la otra.

La resolución de problemas en la sociedad actual está necesariamente conectada con la experimentación y la implementación de las soluciones a través de herramientas informáticas. Al mismo tiempo, la digitalización también precisa de la capacidad de análisis, de hacerse preguntas, la conciencia crítica y la habilidad para resolver problemas, destrezas estrechamente asociadas a las matemáticas que, a su vez, se alimentan de soluciones que parten de las herramientas informáticas.

Las matemáticas y la informática se encuentran cada vez más conectadas y deben tener una relación fluida a la que el sistema educativo no contribuye. Para empezar, porque en los currículos escolares no existe una asignatura de informática como tal, y se reduce a una competencia digital que se adquiere de forma transversal a otras materias. Para continuar, porque hay una falta de integración de los contenidos, a lo que se añaden currículos de matemáticas sobrecargados que priman la memorización y los procesos rutinarios en detrimento del razonamiento y el análisis.

Los contenidos de informática que se deben incluir en secundaria tampoco deben limitarse al uso de herramientas, lo que se conoce como la competencia digital. No es suficiente (aunque sea conveniente) que el alumnado sepa manejar editores de texto y hojas de cálculo. Es necesario impartir también contenidos de la informática como disciplina.

Las matemáticas de secundaria, por su parte, deben dar cabida a una nueva visión en la que la resolución manual de procedimientos pierda peso frente a la comprensión de los procesos que hay detrás, ya que muchos procedimientos se pueden realizar mediante herramientas informáticas. También mediante la informática se pueden manipular, visualizar, representar, simular y, en definitiva, comprender mejor las matemáticas.

Y tan importante como los contenidos es la metodología de aprendizaje. Los métodos didácticos deben permitir el desarrollo de una comprensión clara de las materias que incluya la adquisición de las competencias, entendidas como conocimiento, habilidades (resolución de problemas) y actitudes. Debe huirse tanto de un enfoque puramente memorístico (sin un aprendizaje más profundo) como de uno limitado a proyectos (sin una base conceptual adecuada).

En este punto es clave organizar la formación del profesorado de matemáticas y de informática, que debe incluir una formación inicial sólida que garantice el acceso de los graduados mejor formados para cada disciplina, así como una formación didáctica específica que permita adaptarse a la realidad de un aula diversa. Todo ello sin olvidar una formación continua que debe permitir la actualización científica y, sobre todo, la profundización en la didáctica de cada disciplina y la interacción entre la matemática y la informática.

Con el fin de recoger y desarrollar estas ideas, desde la RSME y la SCIE hemos elaborado un documento que recoge una reflexión compartida sobre las posibilidades de desarrollo conjunto, la ayuda mutua para la mejora y la cooperación y simbiosis que creemos necesarias para las matemáticas y la informática en la Educación Secundaria en España.

Francisco Marcellán es presidente de la Real Sociedad Matemática Española y Antonio Bahamonde es presidente de la Sociedad Científica Informática de España.

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