Carlos Muñoz: “Volotea batirá este año récord de pasajeros y de ingresos”

El fundador y consejero delegado de la aerolínea prevé que la empresa vuelva a beneficios en 2022

Carlos Muñoz, fundador y consejero delegado de Volotea.
Carlos Muñoz, fundador y consejero delegado de Volotea.Santi Burgos

Las aerolíneas intentan pasar la página de la pandemia. Pocos sectores sufrieron con mayor dureza los confinamientos, los cierres de fronteras, las restricciones y el miedo a viajar. Aviones en tierra, recortes de plantilla e ingresos perdidos dejaron un panorama desolador. La crisis está lejos de superarse, pero hay compañías que ven los cielos más despejados. Entre ellas hay una firma española, Volotea, que según explica su fundador y consejero delegado, Carlos Muñoz (Murcia, 1969), batirá récords este año.

“Esperamos volver a beneficios este año, con récord de ingresos y pasajeros”, explica Muñoz, que reconoce que la pandemia ha tenido “un impacto nunca visto en las aerolíneas”. Volotea no fue una excepción. O sí, porque la compañía reaccionó rápido y pudo capear el temporal mejor que otros competidores. En esto hubo una parte de suerte y otra de acierto.

La crisis afectó de forma desigual a las diferentes rutas, explica Muñoz. Lo que más ha sufrido ha sido el tráfico intercontinental y, en particular, el segmento de negocios, por las restricciones y los cambios de hábitos, con el auge del teletrabajo y de herramientas como Zoom y Teams. Después, el internacional y el que mejor ha resistido ha sido el tráfico doméstico, el nacional.

“Nosotros tenemos la suerte de estar en el segmento menos perjudicado. Corto radio, ocio y familiar. Antes decíamos: ‘qué pena que solo tengamos el 7% de viajeros de negocios’. Y ahora: ‘menos mal que solo tenemos el 7% de viajeros de negocios”, señala Muñoz.

Volotea es una aerolínea algo diferente. Fundada en 2011 por Carlos Muñoz y Lázaro Ros, en su día fundadores de Vueling, apostó desde el principio por las ciudades medianas. Mientras que las grandes compañías europeas tienen sus bases en los aeropuertos de Madrid, París, Londres, Ámsterdam o Fráncfort, las 17 bases de Volotea están en ciudades como Nantes, Marsella, Montpellier, Oviedo, Bilbao, Nápoles, Venecia, Verona, Palermo…

“Volotea nació para conectar ciudades que no están conectadas y esa sigue siendo nuestra filosofía. Tenemos identificadas hasta 1.000 rutas que nos gustan y más del 70% son entre ciudades que no están conectadas. La gente vive en ciudades medianas y nosotros le damos un servicio que no les dan otros”, explica Muñoz.

Su modelo de gestión es muy flexible, abre decenas de nuevas rutas cada año, pero tampoco le tiembla el pulso para cerrar las que no funcionan. Y esa agilidad y dinamismo explican la parte de acierto al amortiguar el golpe de la pandemia, según explica su fundador: “Volotea tiene un equipo extraordinario y muy ágil que anticipó las tendencias y vio que tenía sentido apostar mucho más por el tráfico doméstico. Hicimos un cambio del programa para pasar de menos de un 40% de vuelos domésticos a casi un 80%. Además, nuestros tres principales mercados son los tres países de la UE con un mercado doméstico fuerte: España, Francia, Italia. Los españoles que antes iban a Marruecos o Italia, prefirieron volar a Canarias o Baleares, e igual los franceses, que han ido a Córcega, a la Costa Azul o a Normandía, o los italianos, a Cerdeña o Sicilia”.

Así, en el tercer trimestre de 2020, consiguió un nivel de ocupación medio del 90% operando un 83% de la capacidad de 2019. Con todo, Volotea mantuvo completamente paralizada su actividad tres meses y en el conjunto del año trasladó a 3,8 millones de pasajeros, frente a los 7,6 millones de 2019. Por eso, pese a esa suerte y ese acierto, sufrió fuertes pérdidas en 2020. Los ingresos cayeron de 440 a 193 millones, las pérdidas de explotación fueron de 66 millones y las netas, de 123 millones.

En esas abultadas pérdidas influyeron cargos extraordinarios porque Volotea aprovechó la pandemia para reestructurar su flota. Abandonó los Boeing 717 por los que había apostado en sus inicios y migró a una flota completamente de Airbus, con aviones algo más grandes, eliminación de duplicidades y generación de sinergias. “Cuando la demanda se hundió aceleramos la retirada de los 717 para incorporar Airbus A320 y pudimos conseguir esos aviones a menos de la mitad del precio de antes de la crisis”, explica Muñoz.

Con eso, y la liquidez aportada por un crédito de 145 millones avalado por el ICO, Volotea afrontaba con optimismo 2021. Muñoz pensaba que la pandemia empezaba a quedar atrás y en mayo pasado aún sostenía que la empresa podría cerrar el año con beneficios. Se equivocó. Esta vez la suerte no les acompañó: “La variante delta llegó en el peor momento, tuvo su pico en junio y julio, cuando se hacen gran parte de las reservas y tuvo un impacto brutal para Volotea, que es una compañía muy de verano. En el tercer trimestre esperábamos ganar 66 millones y ganamos solo 26”. Para rematar, llego ómicron, aunque su impacto, por estacionalidad, fue mucho menor. Así que la compañía se mantuvo en pérdidas operativas en 2021, aunque reduciéndolas a la mitad frente a 2020 y con unos 6 millones de pasajeros, frente al máximo de 7,6 millones de 2019.

Fuerte crecimiento

Muñoz afronta 2022 de nuevo con optimismo: “Prevemos pasar este año a beneficios. ¿Quién lo sabe seguro? Nadie, pero creemos que es el escenario central”. La compañía espera crecer este año en torno a un 20% con respecto a 2019, el año anterior a la pandemia, transportar a más de nueve millones de pasajeros, y lograr un récord de ingresos con unos 525 millones. Eso y las eficiencias logradas permitirán el retorno a beneficios. “Hemos logrado rebajar los costes el 20% con respecto a antes de la crisis. La crisis de la covid ha sido terrible, pero salimos con una base competitiva mucho mejor aún de la que teníamos antes, que no era mala. Estábamos en la línea de Easyjet y Vueling y ahora estamos más como Ryanair o Wizzair. Toda crisis tiene su lado bueno y para nosotros ha sido este”.

Pese a esas buenas perspectivas, la compañía ha pedido un rescate de 185 millones a la SEPI en forma de préstamo participativo, ya que la crisis la ha dejado con patrimonio neto negativo. “Hay una excepción que te permite operar temporalmente con patrimonio negativo, porque si no la crisis se habría cargado todas las compañías jóvenes, pero estar pendiente de si se prorroga la excepción es como tener una espada de Damocles”. Muñoz declina hablar sobre el polémico rescate de otra aerolínea, Plus Ultra, por parte de la SEPI. “No conozco lo suficiente la empresa, no puedo pronunciarme, aunque me llamó la atención”.

Volotea era una empresa básicamente sin deuda y saldrá de esta crisis con un pasivo de más de 300 millones. La mejora operativa y la generación de caja permitirán ir aliviando esa carga, pero en el horizonte siguen los planes de salir a Bolsa, lo que también permitiría capitalizar la empresa. Ya lo intentó en 2016, pero la operación se frustró. “La Bolsa es para nosotros una sana obsesión. Cuando trabajas como emprendedores y con capital riesgo, la mejor vía de crecimiento y de dar liquidez a los inversores es la salida a Bolsa. En Vueling fue así y aquí también es el camino natural. Estuvimos a punto, pero la volatilidad del mercado lo impidió”.

Otra oportunidad en suspenso es la de crecer gracias a las rutas de las que se desprenderían Iberia y Air Europa por razones de competencia si se fusionan. En parte gracias a la buena relación de Carlos Muñoz con Luis Gallego, entonces presidente de Iberia y hoy consejero delegado del grupo IAG, Volotea fue escogida como la aerolínea para mantener la competencia en rutas en que la suma de Iberia y Air Europa coparían el mercado. La empresa había anunciado poco antes de la pandemia un acuerdo con Iberia que contemplaba la cesión a Volotea de entre 2 y 4 nuevas bases en España, la expansión de las bases actuales, así como la cesión de ciertos slots en algunos aeropuertos españoles, lo que podría haber supuesto un salto de 250 millones de facturación y la incorporación de 10 aviones.

La operación está ahora en el aire, aunque Volotea sigue a la expectativa. “Es una operación muy importante y creo que es buena para todos. Para Air Europa porque garantizaría su supervivencia y para Iberia porque estratégicamente le permite crecer y reforzar el hub de Madrid. Y Volotea estaría encantado de ser parte de la solución que las autoridades de competencia consideren necesaria para subir la oferta en Madrid y otros destinos”, explica Muñoz.

Pero incluso sin esa operación, el plan de Volotea es crecer y crecer. “Aunque pueda sonar aburrido, el plan es seguir haciendo lo mismo. Todos los años lanzamos nuevas rutas, este año pensamos lanzar 44 y abrir dos bases nuevas en Francia. Esperamos crecer también con las rutas de obligación pública de Cerdeña a Roma y Milán, por ejemplo”, señala Muñoz.

“Quiero que sea la compañía líder en su segmento porque tiene el mundo por delante. Una compañía con sede en España que se dedica a las ciudades medianas europeas. No queremos ser parte de nadie, queremos ser independientes y la salida a Bolsa también lo reforzaría”, señala Muñoz, que tiene claro que la aviación es un sector con mucho futuro: “La gente está con ganas de vivir y con ganas de viajar”.

Sobre la firma

Miguel Jiménez

Corresponsal jefe de EL PAÍS en Estados Unidos. Ha desarrollado su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de Economía y Negocios, subdirector y director adjunto y en el diario económico Cinco Días, del que fue director.

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