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Las mujeres lideran la protesta laboral: ya son el 58% de quienes participan en huelgas

Son el 46% de la mano de obra en España, sufren más precariedad y representan seis de cada diez huelguistas. El mayor acelerón de paros se da en servicios sociales, sanidad y educación, donde son mayoría

Las mujeres lideran la protesta laboral
Varias mujeres durante una protesta en enero en Toledo ante la Consejería de Economía, Empresas y Empleo con motivo de una huelga de los servicios de limpieza.Ángeles Visdómine (EFE)

Las mujeres cobran menos que los hombres (1.942 euros brutos en 12 pagas ellas, 2.304 ellos), sufren más parcialidad (20%, frente al 6% de los hombres) y más temporalidad (20% ellas, 15% ellos). Los sectores en los que son mayoría reciben peores retribuciones que los dominados por trabajadores y son discriminadas en la promoción dentro de sus compañías, especialmente después de ser madres. En resumen, tienen más motivos que los hombres para quejarse ante sus empleadores. Y, según las estadísticas oficiales del Ministerio de Trabajo, cada vez protestan más.

El 58% de los trabajadores que han participado en huelgas a lo largo del 2023 son mujeres, siete puntos más que el año pasado y ocho más que en 2020. El desfase es aún mayor si se toman en cuenta las jornadas perdidas por huelgas: el 51% fueron de mujeres, frente al 38% de 2022 o el 42% de 2020. Ellas son más entre los huelguistas, a pesar de que son menos de la mitad de la fuerza laboral (el 46%).

Una de esas huelguistas es Ana María de la Pinta, una trabajadora de ayuda a domicilio de Barakaldo (Bizkaia). “Hicimos huelga a principios de año porque no nos subían el sueldo desde 2015. Hemos perdido muchísimo en estos años”, lamenta esta trabajadora de 58 años. Su sector está ocupado casi exclusivamente por mujeres. “Además de que nos pagan poco, encima es muy difícil que nos actualicen el sueldo. Estoy segura de que si no hubiésemos hecho huelga no nos habrían subido nada”, indica. Tras varios paros, ella y sus compañeras consiguieron que la patronal accediese a incrementar las retribuciones. “Si fuese un sector con mayoría de hombres creo que nos habría costado menos”, añade.

Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT, cree que hay varios motivos que explican este aumento de mujeres en huelga. “En los sectores con mayor presencia de mujeres, los más precarios, está costando más que se aplique lo pactado en el AENC [la senda de subida de salarios del 4% en 2023, el 3% en 2024 y otro 3% en 2025, acordada por sindicatos y patronales para compensar la inflación] que en actividades con más hombres. En algunos casos incluso hay dificultades para que se pague el salario mínimo”, lamenta la sindicalista de UGT.

Coincide Carolina Vidal, secretaria confederal de Mujeres, Igualdad y Condiciones de Trabajo de CC OO: “Los sectores feminizados son los que más huelgas han mantenido. Esto pasa porque nos dedicamos principalmente a los cuidados, que siempre se ha dicho que no añadían valor productivo y por eso se pagan peor. Cada vez está más claro que esto tiene que cambiar y muchas mujeres están protestando por ello”. Vidal considera que las tensiones que ha generado la escalada de precios golpean en mayor medida a los sectores con peores condiciones, y que justo esas patronales son las más reticentes a actualizar salarios. Muchas de esas actividades emplean a más mujeres que a hombres.

Los datos de Trabajo sustancian la afirmación de estas sindicalistas: las actividades que más han impulsado el crecimiento de las huelgas en 2023 son educación (con 21.902 participantes en huelgas más, hasta 30.655) y sanidad y servicios sociales (24.670 huelguistas más, hasta 41.443). Y justo son sectores muy feminizados, con un 68% de mujeres en las aulas y un 76% en centros sanitarios y de atención social. En el otro lado de la balanza está uno de los sectores con más proporción de hombres, el que tradicionalmente más se asocia con la lucha sindical y las huelgas: en la industria manufacturera (29% de mujeres) ha habido 28.856 huelguistas menos de enero a octubre que en el mismo periodo de 2022.

Otro factor a tener en cuenta son las sucesivas subidas del salario mínimo, que ha crecido un 47% desde 2018. Esto ha desarbolado las tablas de remuneraciones de algunos de los sectores más precarios: es decir, el sueldo mínimo ha crecido tanto que ha alcanzado a los jefes en algunos convenios; si no se renegocian esas condiciones, las empleadas rasas cobran lo mismo que sus responsables y para las primeras no hay margen de mejora. “Esto también ha activado muchos conflictos, muchas mujeres están pidiendo que se actualicen sus convenios para que no queden por debajo del salario mínimo”, añade Vidal.

Antoñanzas también apunta a la reforma laboral: “Ahora hay muchas más mujeres con contrato indefinido que antes, así que hay menos miedo a protestar por tus condiciones laborales”. Tanto UGT como CC OO, además, afirman que en los últimos meses experimentan un acelerón de afiliadas, a un ritmo superior al de hombres. Y en la misma línea, cada vez son más las que dan el paso de convertirse en delegadas sindicales en sus compañías. Estas y otras pistas configuran, según Vidal, una “corriente de fondo”. “El feminismo está consiguiendo que las mujeres tomen conciencia de las desigualdades. Se está haciendo mucha pedagogía política y eso se nota en las reivindicaciones laborales”, añade.

La especialista de CC OO cree que en 2024 aumentará o al menos se mantendrá la proporción de mujeres en huelga: “Su situación sigue siendo más precaria. Hasta que este país no se meta a nivel político en una regulación de los cuidados habrá conflicto. Mientras se mantenga como algo sin reconocimiento, una cosa mal pagada que corresponde solo a las mujeres, se mantendrán las protestas”.

95.000 hombres en huelga, 100.000 mujeres

Los primeros datos de huelguistas segmentados por sexo que ofrece el Ministerio de Trabajo son de 2019. Entonces fue aún mayor la proporción de mujeres huelguistas (65%) y de jornadas perdidas (55%), pero ese dato tiene un matiz importante. Entonces se celebró la segunda gran huelga feminista del 8 de marzo a nivel estatal, una convocatoria solo de mujeres que impulsaba el número de huelguistas. Ahora la proporción vuelve a acercarse al 60%, pero sin una convocatoria específica solo para ellas. La primera, un hito histórico para el feminismo en España, fue la de 2018. En Euskadi se celebró una nueva el mes pasado, pero los datos de Trabajo no recogen su incidencia.

En cifras absolutas las conclusiones son aún más contundentes. La conflictividad ha caído este año respecto a 2022 gracias al pacto salarial que sindicatos y patronal firmaron en mayo. De ahí que, en conjunto, se haya pasado de 193.267 huelguistas de enero a octubre del año pasado a 173.021 en el mismo periodo de este año. El detalle muestra que toda la caída se concentra en los hombres: ellos fueron 94.576 en 2022 y ahora son 72.954, mientras que ellas fueron 98.691 el año pasado y ahora son 100.067. Es decir, el acuerdo entre representantes de trabajadores y empresarios ha servido para disminuir el número de hombres huelguistas pero no el de mujeres.

El fenómeno engorda si se analiza mediante las jornadas trabajadas. En 2022 fueron muchas más las jornadas perdidas por huelgas por hombres (291.644) que por mujeres (176.785). Sin embargo, de enero a octubre de este año ellos han perdido 191.685 jornadas (100.000 menos) y ellas, 200.867 (19.000 más).

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Sobre la firma

Emilio Sánchez Hidalgo
Redactor de Economía. Empezó su trayectoria en EL PAÍS en 2016 en Verne y se incorporó a Sociedad con el estallido del coronavirus, en 2020. Ha cubierto la erupción en La Palma y ha participado en la investigación de la pederastia en la Iglesia. Antes trabajó en la Cadena SER, en el diario AS y en medios locales de su ciudad, Alcalá de Henares.
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