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Washington trata de evitar el ‘efecto contagio’ tras la caída del Silicon Valley Bank

Yellen asegura que la prioridad es garantizar que los depositarios pueden acceder a su dinero

Una sucursal del Silicon Valley Bank en Wellesley, Massachusetts
Una sucursal del Silicon Valley Bank en Wellesley, MassachusettsPeter Morgan (AP)
Macarena Vidal Liy

Este lunes va a ser clave. Tras la caída del Silicon Valley Bank (SVB) el viernes, el Gobierno de EE UU y los organismos reguladores financieros intentan a contrarreloj encontrar una solución que permita que los depositarios puedan recuperar su dinero y evitar una crisis de confianza que pueda contagiar a otros bancos más sólidos. Según Reuters, en las próximas horas podría producirse un anuncio oficial por parte de la Administración del presidente Joe Biden para respaldar los depósitos del banco e impedir que se propaguen los efectos de la quiebra.

La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, ha querido también enviar este domingo un mensaje de tranquilidad. Yellen ha estado trabajando “todo el fin de semana” con los organismos reguladores para “diseñar políticas apropiadas que respondan a la situación”, según ha asegurado en una entrevista emitida en la cadena de televisión CBS. “Estamos preocupados por los depositarios y nos centramos en tratar de resolver sus necesidades”, ha subrayado la alta funcionaria, que también ha destacado que la Administración quiere asegurarse de que “los problemas que existen en un banco no crean contagio en otros que son sólidos”.

La Corporación Federal de Garantía de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), el organismo regulador que ha tomado las riendas del banco, comenzó el sábado una subasta de la entidad, según Bloomberg. Estaba previsto que se aceptasen pujas hasta la tarde del domingo y el ganador podría no conocerse hasta las últimas horas de esta jornada. Según las fuentes citadas por la agencia, es posible que no dé resultados.

SVB registró el jueves pasado la mayor retirada de depósitos de un banco en la historia reciente de Estados Unidos. En diez horas desaparecieron de sus libros de contabilidad 42.000 millones de dólares (unos 39.500 millones de euros), o más de un millón de dólares por segundo. Hasta ahora, la mayor fuga de depósitos de un banco se había producido en 2008, cuando los clientes de Washington Mutual reclamaron cerca de 16.700 millones de dólares en diez días. El viernes, la FDIC se hacía con el control de la entidad financiera californiana.

La FDIC garantiza cualquier depósito bancario hasta los 250.000 dólares (235.000 euros). Pero los clientes del SVB eran, en su inmensa mayoría, empresas —casi todas del sector tecnológico, desde Roku al gigante de la comunicación Discovery—, que tenían custodiados en el banco fondos de volumen mucho mayor y que dependen de ese dinero para hacer frente a sus gastos rutinarios, incluidas las nóminas de sus trabajadores. Según la entidad financiera, el 96% de sus depósitos no están garantizados.

A 31 de diciembre de 2022, el banco contaba con 175.000 millones de dólares en depósitos (164.500 millones de euros), y unos activos valorados en un total de 209.000 millones de dólares (196.500 millones de euros).

Urgencia para las nóminas

El organismo regulador había adelantado el viernes que a lo largo de esta semana los depositarios no asegurados recibirían un adelanto proporcional de sus fondos. El resto, presumiblemente, tendría que aguardar a la liquidación de los activos del banco, un proceso que puede ser largo y no garantiza que los acreedores puedan recuperar todo su dinero.

Buena parte de las compañías afectadas son startups, el nicho en el que se había especializado Silicon Valley Bank. Dado que en Estados Unidos es frecuente que las empresas paguen a sus empleados quincenalmente, estas compañías de pequeño tamaño afrontan la posibilidad real de no poder cumplir con sus obligaciones salariales este mismo miércoles, el día 15.

A lo largo de este fin de semana, los responsables de varias de ellas han implorado ayuda a las autoridades a través de las redes sociales, ante la precaria situación en que podrían quedar. “Las verdaderas víctimas de la caída de SVB son los depositarios: las startups que tienen de diez a cien trabajadores, que ya no pueden pagar salarios, tendrán que dejar a su gente en paro técnico o despedirla el lunes”, apuntaba a través de su cuenta de Twitter Garry Tan, director financiero de Y Combinator, una incubadora de ese tipo de compañías.

“El colapso de SVB puede parecer un problema del 1% que solo impacta a la élite tecnológica. No es verdad. Esto perjudica a pequeñas empresas creadas por gente que trabaja duro y paga hipotecas modestas en el medio del país. Esto impacta a familias que tienen que dar de comer a sus hijos”, escribía desde Ohio en la misma red social la emprendedora Lindsey Michaelides, fundadora de la startup Strongsuit.

En su entrevista televisada, Yellen ha subrayado que la Administración Biden no se plantea dar pasos para salvar al banco similares a los que Washington tomó tras el estallido de la crisis financiera global en 2008. “Durante la crisis financiera hubo inversores y propietarios de grandes bancos sistémicos que recibieron un rescate… las reformas que se han implantado significan que no vamos a volver a hacerlo”, insistió la secretaria del Tesoro.

La alta funcionaria incidió en su mensaje de tranquilidad para descartar la posibilidad de un contagio. “Los estadounidenses tienen que tener confianza en que el sistema bancario es sólido, que puede responder a las necesidades de crédito de familias y empresas y que los depositarios no tienen que preocuparse de que vayan a perder el acceso a su dinero”, ha remachado.

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Sobre la firma

Macarena Vidal Liy
Es corresponsal de EL PAÍS en Washington. Previamente, trabajó en la corresponsalía del periódico en Asia, en la delegación de EFE en Pekín, cubriendo la Casa Blanca y en el Reino Unido. Siguió como enviada especial conflictos en Bosnia-Herzegovina y Oriente Medio. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

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