La actividad de las empresas retrocede a su nivel más bajo en 20 meses y aboca a la zona euro a una recesión

La evolución del negocio privado en España se contrae por primera vez desde enero, según el PMI

Un operario en una fábrica de Celsa.
Un operario en una fábrica de Celsa.Celsa

La producción de las empresas se redujo en septiembre, obligada por una bajada de la demanda debido a la inflación. Esta tendencia se ha manifestado en la ralentización de la tasa europea de creación de empleo, que alcanza sus mínimos en 18 meses, según el PMI, indicador publicado por S&P Global y que es considerado un termómetro del comportamiento de la actividad económica del sector privado. En septiembre registró 48,1 puntos —por debajo de 50 se considera que la actividad retrocede—, ocho décimas menos que en agosto. El dato compuesto de actividad total de septiembre es el más bajo de los últimos 20 meses.

Según el informe, al encarecimiento de los costes de la energía, la inflación y la contracción de la demanda, se suma la incertidumbre por miedo a una recesión. Esto hace que la confianza empresarial se desplome en septiembre hasta niveles similares a los de la primera ola de covid en 2020. Chris Williamson, director económico de S&P Global Market Intelligence, matizó: “Cualquier esperanza de que la zona euro evite una recesión se ha frustrado aún más debido a la creciente caída de la actividad empresarial señalada por el índice PMI.”

En el caso de España, el índice tampoco aporta buenas noticias. Los motivos del retroceso son similares a los del contexto europeo. La inflación se sitúa como la principal preocupación. Los precios en septiembre aumentaron a la tasa más pronunciada en tres meses debido al encarecimiento de las facturas de la energía y de los servicios públicos.

En el sector manufacturero, el PMI cayó a 49 puntos desde los 49,9 del mes de agosto. Los nuevos pedidos disminuyeron en un contexto de baja demanda y alta inflación. Además, la escasez de materias primas y las dificultades del transporte comprometen la capacidad de producción, a pesar de la disminución de la demanda.

El sector servicios bajó de la cifra clave de 50 puntos por primera vez desde enero, con una lectura de 48,5 puntos, frente a los 50,6 de agosto. Según Paul Smith, economista de S&P Global Market Intelligence, “septiembre fue un mes difícil para las empresas del sector servicios español”. La reducción de la demanda contribuyó a completar los pedidos pendientes de realización, una circunstancia que, sin embargo, impactó negativamente en los niveles de contratación, provocando recortes leves de empleo.

Tendencia negativa en Europa

El resto de países de la Unión Europea también están sufriendo un retroceso en el comportamiento de la actividad económica de sus empresas. En Alemania (45,7) el nivel de actividad total del sector privado cayó a un ritmo que, excluyendo los meses afectados por la pandemia, fue el más pronunciado desde la crisis financiera de 2008.

En Francia (51,2), en cambio, se registró una ligera mejora en los niveles de actividad total, aunque su ritmo de crecimiento se vuelve significativamente más lento. Italia sufre también una desaceleración y se queda en los 47,6 puntos. Únicamente Irlanda, cuyo índice PMI se sitúa en los 52,2 puntos, aumenta ligeramente su ritmo de expansión.

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