Bruselas advierte de los riesgos de imponer el precio tope al gas que piden España y otros 14 países

La Comisión Europea responde a las demandas de las capitales que el límite a las tarifas podría hacer peligrar el aprovisionamiento de gas

La comisaria de Energía, Kadri Simson, habla con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, esta semana en Bruselas.
La comisaria de Energía, Kadri Simson, habla con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, esta semana en Bruselas.OLIVIER HOSLET (EFE)

Bruselas ha echado un jarro de agua fría a las demandas de 15 países, entre ellos España, para que proponga un tope generalizado al precio del gas, tanto el que se transporta por gasoducto como el licuado (GNL). Los ministros de Energía tienen mañana viernes en la capital belga una cita clave para decidir de una vez medidas de emergencia para afrontar la crisis energética que se avecina con el invierno. Pero en vísperas del encuentro, la Comisión Europea advierte de lo “difícil” que es establecer una medida como esa y de las potenciales disrupciones de suministro que podría provocar justo en momentos en que es vital garantizar un flujo diversificado.

“Medidas sobre los precios, si se realizan de forma aislada, amenazan con aumentar la demanda en vez de resolver el problema de la escasez subyacente”, consideran los técnicos del Ejecutivo europeo. Además, requeriría de un mecanismo conjunto complicado de crear porque, “sin acuerdos reforzados de solidaridad, graves y repentinas disrupciones de suministro provocarían riesgos asimétricos a la seguridad del aprovisionamiento en el seno de la UE”, agregan en un documento interno que ha circulado entre los representantes de los Veintisiete en vísperas de la reunión del viernes y que ha podido consultar EL PAÍS.

El análisis de los técnicos de la Comisión, un non paper en la jerga bruselense, es una respuesta a la carta que 15 países, entre ellos España, hicieron llegar esta semana a la comisaria de Energía, Kadri Simson, pidiéndole que se incluya un tope al precio de “todas las transacciones al por mayor de gas natural” en la caja de herramientas que se preparan para hacer frente a la crisis energética.

“El tope al precio del gas que ha sido pedido desde el comienzo por un cada vez mayor número de Estados miembros es la medida que ayudará a cada Estado miembro a mitigar la presión inflacionaria, gestionar las expectativas y proporcionar un marco en caso de potenciales disrupciones del aprovisionamiento, además de limitar los beneficios extra del sector”, aseveraban en su misiva Bélgica, Bulgaria, Croacia, Francia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal, Rumania, Eslovaquia, Eslovenia y España.

La Comisión, no obstante, advierte de que una medida tan amplia no solo afectaría al precio con terceros países exportadores de gas, sino también a los precios intracomunitarios, lo que a su vez podría afectar a la seguridad de aprovisionamiento de los países con más necesidad de suministros por una falta de incentivos a la hora de realizar las transacciones internas. “No habría incentivo de mercado que garantizara los flujos transfronterizos mediante diferenciales de precio. Y en un contexto de escasez, existe el riesgo de que los precios se vieran presionados hacia arriba hasta el tope, que acabaría convirtiéndose en el precio base”, argumenta.

Para que funcionara un tope de gas como el propuesto por los 15 países, se requerirían varias condiciones complicadas de lograrse, advierten los técnicos. Por un lado, habría que crear una entidad que “sustituya al mercado y asuma muchas de las tareas de los operadores del sistema de transmisión [TSO, las entidades que transportan el gas a través de infraestructuras fijas] para distribuir el gas entre los Estados miembros”. Algo difícil, recuerdan los analistas, ya que “decidir de forma administrativa sobre flujos de gas no tiene precedentes” en Europa y no existe actualmente ningún organismo comunitario con la “experiencia y capacidad técnica” de sustituir a los TSO nacionales.

Además, habría que imponer un marco de reducción de demanda “mucho más drástico, incluidas restricciones, para atender el aumento de demanda debido a un precio más bajo”. A ello se une la necesidad de ser capaces de encontrar “fuentes de financiación significativas” para poder atraer el gas hacia Europa si los precios globales son más altos que el tope fijado, lo que requeriría, agregan, una “coordinación central y un marco de compensaciones”. Finalmente, se deberían establecer “sistemas de vigilancia y de implementación”.

“Más que por el funcionamiento del mercado interno de gas de la UE, los actuales altos precios del gas están provocados por un exceso global de demanda sobre el suministro y por el uso por parte de Rusia del gas como un arma”, concluye la Comisión. De ahí, subraya, que las medidas que se tomen “deberían atender la raíz de las causas y distinguir entre gasoducto y GNL”.

En este sentido, aconseja que la UE se tome un tiempo “razonable” para negociar, tanto con los suministradores de gas por gasoducto como de GNL, un “acuerdo mutuo” para bajar los precios y garantizar, al mismo tiempo, el aprovisionamiento.

Otras posibilidades

En su documento, la Comisión analiza también otras posibles medidas para contener el precio del gas, incluida la más defendida por su presidenta, Ursula von der Leyen, un tope al precio de las importaciones de gas ruso. Los técnicos también defienden esta vía, al considerar que “permitiría que el gas fluya dentro del mercado interno sin intervención alguna de precios”.

También vuelven a apostar por otra propuesta propia de la Comisión, la de las compras conjuntas. Ello “reforzaría la solidaridad de la UE y ayudaría a proporcionar un acceso igualitario a todos los Estados miembros a fuentes nuevas o adicionales de gas, reduciendo el riesgo de las pujas al alza”.

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Sobre la firma

Silvia Ayuso

Corresponsal en Bruselas, después de contar Francia durante un lustro desde París. Se incorporó al equipo de EL PAÍS en Washington en 2014. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su carrera en la agencia Efe y continuó en la alemana Dpa, para la que fue corresponsal en Santiago de Chile, La Habana y Washington.

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