EDF se lanza al mercado español de descarbonización y eficiencia con una inversión inicial de 300 millones

La apuesta del gigante energético francés pasa por un desembolso conjunto de 2.500 millones en Italia y España de aquí a 2030

La sede de la filial italiana de EDF, Edison, en el centro de Milán.
La sede de la filial italiana de EDF, Edison, en el centro de Milán.Francoli, Barbara

El gigante energético francés EDF “atacará” el mercado español de servicios energéticos con una inversión inicial de 300 millones de euros que sopesa incrementar a medio y largo plazo. “Hasta ahora hemos estado centrados en el ámbito industrial, pero queremos ir un paso más allá”, ha subrayado este miércoles el consejero delegado de su filial en España, rebautizada como Edison Next España, Íñigo Bertrand, en la presentación del plan. “Queremos ser la empresa de referencia en descarbonización, eficiencia y reducción de la huella de carbono en España”. Su apuesta pasa por centrarse en los segmentos de servicios a empresas, no tanto de proyectos de renovables que inyecten energía en la red.

El gigante semiestatal francés ha anunciado su plan en la puesta de largo del nuevo plan de negocio de su filial italiana Edison —la segunda mayor eléctrica del país, en la que cuenta con el 99,5% del capital—, celebrada en Milán. Ese plan estratégico, a cuya presentación ha sido invitado este diario, pasa por un aumento de la inversión en los mercados español e italiano hasta los 2.500 millones en actividades de descarbonización, eficiencia energética y autoconsumo de aquí a 2030. Según sus cálculos, el mercado “atacable” de energías verdes es de más de 70.000 millones en sus dos principales mercados del arco mediterráneo: 34.000 millones en España, y unos 40.000 en Italia.

“Los 300 millones anunciados son solo una cifra inicial. El potencial de los servicios energéticos (eficiencia, autoconsumo, etc.) en España es enorme: es un mercado que está claramente infradesarrollado en comparación con otros países de Europa”, afirma Bertrand en una conversación con EL PAÍS. El principal factor detrás de ese crecimiento que vislumbra es la transición energética, acelerada por la invasión rusa de Ucrania. “En 10 años se va a hacer lo que en otras circunstancias se habría hecho en 30, y eso abre una oportunidad muy grande que EDF quiere aprovechar. España tiene un objetivo de descarbonización mucho más ambicioso que otros países del entorno europeo y tiene que hacer un esfuerzo mucho mayor que el resto. El caso más claro es el de la eficiencia, pero no es el único”.

Edison Next —la enseña bajo la cual EDF englobará su apuesta por las actividades de descarbonización en los mercados español (donde cuenta con 800 trabajadores), italiano y polaco— ha anunciado también la compra de Citelum, el segundo operador de alumbrado público más importante de Italia y el quinto de España, con una cuota de mercado cercana al 10%. En España, además, acaba de incorporar también a Sistrol, una empresa de gestión de edificios. “Con estas adquisiciones, pasamos a ser una de las dos tres mayores empresas de servicios energéticos en España”, enfatiza Bertrand. La filial de EDF en España, Fenice Ibérica (ahora Edison Next), lleva más de dos décadas presente en el mercado español y cuenta con una plantilla de más de 800 trabajadores, una cifra que se ha multiplicado por cuatro en los tres últimos años.

El anuncio llega en un momento de máxima incertidumbre para la actividad del gigante francés en su país de origen y principal mercado, donde al parón por motivos técnicos de parte de sus reactores nucleares se suma la decisión del Gobierno de Emmanuel Macron de cargar sobre su cuenta de resultados una fracción sustancial del encarecimiento energético acumulado en los últimos meses. Su objetivo: evitar que todo el alza de precios acabe recayendo sobre los consumidores. Para sobrellevar la situación, el Estado francés —que cuenta con el 84% de las acciones de la eléctrica— se ha visto obligado a anunciar una inyección de más de 2.000 millones en EDF. Sus problemas en Francia contrastan, en cambio, con la buena marcha de su filial italiana, que se multiplicaron por 3,5 en los tres primeros meses de 2022.

Adiós al gas ruso

En plena desconexión occidental de los combustibles fósiles rusos —e Italia es un gran ejemplo de ello: pese a la lejanía geográfica, más del 40% del gas que consume procede del país euroasiático— y en previsión de sanciones a escala europea, el consejero delegado de Edison, Nicola Monti, ha anunciado este miércoles que la poderosa filial transalpina de EDF no renovará a finales de año su último contrato de suministro de gas con Moscú. Es alrededor de un millardo de metros cúbicos (bcm), que ahora importará desde Estados Unidos por barco.

Como parte de ese proceso de ruptura apresurada con Rusia, Monti también se ha comprometido a acelerar su apuesta por las energías eólica y solar. También a construir centrales de gas de nuevo cuño y menor consumo. “Vamos a pasar de dos gigavatios (GW) de renovables a cinco en 2030. Y también vamos a tener nuevos ciclos combinados de alta eficiencia”, ha subrayado el máximo responsable de Edison. Este último punto es particularmente importante en un país como Italia, que no cuenta con ningún reactor nuclear desde los años noventa y que, por tanto, depende en gran medida de la quema de gas para la generación de electricidad.

Sobre la firma

Ignacio Fariza

Es redactor de la sección de Economía de EL PAÍS. Ha trabajado en las delegaciones del diario en Bruselas y Ciudad de México. Estudió Económicas y Periodismo en la Universidad Carlos III, y el Máster de Periodismo de EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid.

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