La constructora del gasoducto Nord Stream 2 se declara en quiebra

La segunda fase del proyecto, destinado a duplicar el transporte de gas ruso directamente a través del Báltico desde Rusia a Alemania, quedó bloqueada por Alemania tras el ataque a Ucrania

Trabajadores en la construcción del gasoducto Nord Stream 2, en Kingisepp (Rusia).
Trabajadores en la construcción del gasoducto Nord Stream 2, en Kingisepp (Rusia).Anton Vaganov (REUTERS)

Nord Stream 2 AG, la constructora del controvertido gasoducto del mismo nombre que debía llevar gas desde Rusia a Alemania, un proyecto suspendido tras la invasión rusa de Ucrania, se declaró en bancarrota, según ha informado este miércoles la emisora pública suiza Schweizer Radio und Fernsehen (SRF). La compañía, con sede en Suiza y propiedad del gigante energético estatal ruso Gazprom, que se vio afectada por las sanciones internacionales impuestas a Rusia después de que el pasado 24 de febrero Moscú lanzase su invasión de Ucrania, ha despedido también a sus 106 empleados. “Nord Stream se ha vuelto insolvente a causa de las sanciones estadounidenses de la semana pasada”, declaró a la emisora de radio SRF Silvia Thalmann-Gut, directora de finanzas del cantón suizo de Zug, donde tiene su sede la empresa.

La segunda fase del proyecto Nord Stream, destinado a duplicar el transporte de gas ruso directamente a través del Báltico desde Rusia a Alemania, terminada de construir el año pasado, ha quedado bloqueada por decisión del canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, y fue objeto de la primera oleada de sanciones occidentales tras la invasión de Ucrania decidida por el presidente ruso, Vládimir Putin.

Durante mucho tiempo el proyecto Nord Stream, cuya primera fase entró en funcionamiento en 2011, fue considerado una herramienta de Putin para aumentar la influencia rusa en Europa Occidental aprovechando su dependencia energética. Tan solo un día después del comienzo de la invasión, Scholz dijo la semana pasada que suspendía la certificación del gasoducto, de 1.200 kilómetros y cuya construcción ha costado 11.000 millones de dólares, al que solo restaba ese último requisito para empezar a funcionar.

Tras el reconocimiento de la independencia de las regiones ucranias del Donbás por parte de Moscú, justo antes de la invasión a gran escala del resto de Ucrania, Estados Unidos ya había impuesto sanciones a Nord Stream 2 AG, a sus directivos y a empresas subsidiarias, lo que supuso el golpe de gracia de un proyecto muy criticado por Washington por el poder que concedía a Moscú sobre la autonomía energética de Europa, especialmente de Alemania, que obtiene la mitad de su gas de Rusia.

La financiación de la construcción de la obra ha corrido a cargo en un 50% por Gazprom, por una parte, y por la petrolera británica Shell, la francesa Engie, la austriaca OMV y las alemanas Uniper y Wintershall DEA, por la otra.

Shell ya anunció el pasado lunes su intención de desprenderse de todos los negocios que tiene con Gazprom en protesta por la guerra de Ucrania, lo que le supone renunciar, además de al proyecto Nord Stream 2, a su 27,5% de participación en la instalación de gas natural licuado de Sajalin-II, así como al 50% en los proyectos petrolíferos de Salym y Gydan, en Siberia.

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