Subidas de tipos de interés
Para España el mayor riesgo sigue siendo la elevada deuda pública y la necesidad de emitir y refinanciarla


La pandemia provocó el desplome de la actividad económica mundial. La incertidumbre era extrema y los gobiernos y los bancos centrales del mundo entero aplicaron el mayor impulso monetario y fiscal de la historia, superando el de 2008. La vacuna permitió cierta normalidad de movilidad y la recuperación mundial fue más intensa de lo previsto. Hoy, con menor incertidumbre, sabemos que la política económica fue excesivamente expansiva.
Trece años después de la Gran recesión el mundo vuelve a tener inflación. El escenario recuerda a 1973 con un brote de inflación liderado por las materias primas, especialmente en energía y sobre todo en gas. No es casual que esta semana la Reserva Federal anunciara subidas de tipos el año que viene y el Banco de Inglaterra los subiera. El BCE ha mantenido los tipos, pero también ha anunciado este jueves que comenzará a reducir sus compras de deuda con más intensidad de lo previsto.
Hay margen para ser graduales, pero los bancos centrales no pueden quedarse quietos como Don Tancredo y esperar a que el toro de la inflación les embista. Las decisiones de consumo e inversión se toman por los tipos de interés reales descontada la inflación. Este año los tipos reales en Europa y EE UU son más negativos y la política monetaria más expansiva. Eso con restricciones de oferta es como verter queroseno en medio del incendio.
Por lo tanto, aunque los bancos centrales reduzcan las compras de deuda y suban los tipos de interés, seguirán muy por debajo de la inflación, su política monetaria sigue siendo expansiva y favorece la recuperación del PIB y el empleo. El mayor riesgo sería que esas subidas de tipos provocarán inestabilidad en mercados financieros, algo que de momento los bancos centrales están gestionando con sumo cuidado y muy eficazmente.
En EE UU muchos trabajadores dejaron de trabajar y de buscar trabajo con la pandemia y aún no han vuelto. Hay más vacantes de empleo sin cubrir que parados por primera vez desde que hay estadísticas y los salarios crecen próximos al 5% anual, igual que la inflación subyacente, muy lejos del objetivo de estabilidad de precios del 2-3%. En Europa las vacantes sin cubrir han subido, pero las tasas de paro siguen altas y no hay indicios aún de inflación de salarios. Por esa razón, la inflación subyacente sigue próxima al 2,5% cerca de la estabilidad de precios.
Los inversores han entendido bien los mensajes y el dólar se ha apreciado contra el euro desde 1,23 hasta 1,13. Eso ayuda a abaratar las importaciones en EE UU y contener la inflación allí y en Europa supondrá más inflación, pero ayudará a consolidar la recuperación con más exportaciones.
Para España el mayor riesgo sigue siendo la elevada deuda pública y la necesidad de emitir y refinanciarla. El Tesoro se financió en 2021 a tipos negativos y la confianza de los inversores sigue intacta.


























































