El Banco de España advierte al sector que necesitará más provisiones este año por la situación económica

El gobernador, Pablo Hernández de Cos, pide “agilizar la liquidación de las empresas no viables”

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en la Comisión de Presupuestos del Congreso en noviembre de 2020.
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en la Comisión de Presupuestos del Congreso en noviembre de 2020.Fernando Alvarado (EFE)

La incertidumbre económica derivada de la pandemia de coronavirus es aún muy elevada, a juicio del Banco de España, por lo que el supervisor pedirá a las entidades que sigan acumulando provisiones ante la morosidad que pueda llegar. Así lo manifestó este jueves Mercedes Olano, directora general de Supervisión del Banco de España, durante la presentación de la Memoria de Supervisión de 2020.

“No sabemos hasta donde llegará la morosidad en los bancos porque está relacionada con el control de la pandemia. Con los problemas de la vacunación de AstraZeneca, la incertidumbre sobre la situación se ha trasladado más allá de septiembre. De todas formas, los bancos necesitarán seguir incrementando las provisiones a pesar de que hicieron aportaciones extraordinarias en 2020″, dijo.

Los principales bancos españoles reservaron 40.000 millones de euros el pasado ejercicio para protegerse contra un posible aumento de la morosidad, lo que les llevó a grandes caídas en los beneficios e incluso a pérdidas. Los directivos de estas entidades comentaron que con esta cantidad sería suficiente, pero el supervisor les advierte de que necesitarán un colchón más mullido ante la crisis que ha desatado la pandemia.

La consecuencia directa de estas provisiones es que seguirá sin mejorar la rentabilidad del sector. Mercedes Olano considera que la rentabilidad seguirá a la baja en 2021 por las dotaciones extraordinarias, aunque apunta que el negocio recurrente sí está mejorando en las cuentas de resultados del sector.

La Memoria recoge que la rentabilidad de las entidades españolas, medida en términos de ROE (rentabilidad sobre recursos propios), “ha caído significativamente en 2020, sobre todo como consecuencia de los saneamientos extraordinarios realizados a raíz de la crisis derivada de la pandemia. Está entre el 5 % y el 8 %, manteniéndose por debajo del coste del capital estimado”.

Respecto al plan del Gobierno para reestructurar los créditos ICO con la banca, Olano no auguró un impacto negativo para la morosidad de las cuentas de las entidades. “Se van a renegociar de la mejor manera posible y los avales del ICO acompañarán a las diferentes fórmulas de refinanciación posibles”, comentó.

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Cos: “Hay que agilizar la liquidación de empresas no viables”

En la presentación de la Memoria, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, hace referencia a las medidas del Gobierno para hacer frente a la pandemia. Apunta que es “particularmente relevante una ejecución rápida y homogénea” de esas medidas y que los mecanismos de reparto permitan focalizar “selectivamente estas ayudas precisamente en las empresas viables, pero con problemas de solvencia”. Y añade: “En el caso de las empresas no viables, sería necesario que se agilizaran los procesos de liquidación para evitar que se consuman en ese proceso recursos que podrían ser más beneficiosos en otras actividades”.

De esta forma, considera que el sector bancario “podría, como hasta el momento, seguir siendo parte de la solución de la crisis a través de la concesión de crédito a familias y a empresas, y contribuir a la reactivación de la economía una vez que se supere la pandemia”.

Más fusiones sin oligopolio

En cuanto a nuevas fusiones, después de la de Bankia con CaixaBank y Unicaja con Liberbank, la Memoria de Supervisión apunta que “no es descartable que otras entidades intenten participar en el futuro en algún proceso de fusión con la intención de mejorar su rentabilidad, ganar tamaño y ser más competitivas”. No obstante, Olano considera que “no se ve cerca el riesgo de oligopolio. Solo hay que salir a la calle para comprobar que la competencia bancaria es muy viva”.

No obstante, apuntó que seguirán las reducciones de oficinas y de plantillas porque el avance de la digitalización está provocando que cada vez haya menos negocio en las sucursales y para los empleados dedicados a la colocación de productos.

En cuanto a las prioridades supervisoras en 2021, la Memoria cita el “prolongado impacto de la pandemia sobre la actividad económica y el potencial aumento de los activos morosos; la corrección de precios en los mercados financieros; la ciberdelincuencia y los retos tecnológicos, y las incertidumbres geopolíticas”. Asimismo, han detectado otros factores de riesgo, como los relacionados con el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, el cambio climático o los riesgos asociados al Brexit.

Entre las vulnerabilidades internas de las entidades, señalan los problemas “en la gestión y en la cobertura del riesgo crediticio, bajos niveles estructurales de ingresos y baja rentabilidad, deficiencias en tecnologías de la información (TI), gobernanza y gestión estratégica mejorables, ineficiencias persistentes en materia de costes, altos niveles de deuda pública y privada, exceso de capacidad en el sector bancario, y fragmentación en el marco reglamentario y jurídico”.

Por eso han pedido a las entidades reforzar la gestión del riesgo de crédito, fortalecer su capital y buscar modelos sostenibles de negocio.

Sanciones por falta de transparencia

Pese a la suspensión de los plazos administrativos entre el 14 de marzo y el 1 de junio debido al estado de alarma, el Banco de España impuso sanciones a ocho entidades en 2020. Los principales motivos sancionadores son problemas con la transparencia y la protección de la clientela bancaria, que “sigue siendo el área en la que se concentra el mayor número de expedientes”, dice la Memoria.

En 2020 también incoó tres nuevos expedientes contra ocho entidades y reanudó uno que había quedado suspendido durante varios años por prejudicialidad penal contra una caja, sus cargos de administración y dirección y los miembros de su comisión de control.

También hubo expedientes contra una entidad de pago, contra los accionistas de una entidad de dinero electrónico, dos contra dos sociedades de tasación y sus cargos y sanciones a sociedades no autorizadas por el Banco de España. La supervisión del crédito al consumo ha ocupado un papel relevante durante 2020 y el punto de mira se ha puesto en la comercialización de tarjetas revolving o de pago aplazado, así como en la financiación para la compra de coches, entre otros. Como consecuencia de su actividad supervisora, el Banco de España remitió 99 escritos a las entidades con 405 requerimientos y recomendaciones.

En 2020 también incoó tres nuevos expedientes contra ocho entidades y reanudó uno que había quedado suspendido durante varios años por prejudicialidad penal contra una caja, sus cargos de administración y dirección y los miembros de su comisión de control. reporte jerárquico y reporte funcional, da cuentas en el día para mantener información

Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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