Lidl acuerda con los agricultores distribuir aceite a precio justo

La nueva gama de aceite de olivar tradicional llegará a 30 países

El ministro Luis Planas, entre Claus Grande, consejero delegado de Lidl en España (izq.) y Lorenzo Ramos, secretario general de UPA, este lunes en Madrid.
El ministro Luis Planas, entre Claus Grande, consejero delegado de Lidl en España (izq.) y Lorenzo Ramos, secretario general de UPA, este lunes en Madrid.

Las tumultuosas relaciones que han mantenido los pequeños agricultores y los principales grupos de distribución han sumado un titular tras otro los últimos años. Son numerosas las denuncias interpuestas ante el Tribunal de la Competencia contra las grandes cadenas de alimentación por la venta a pérdidas y la utilización de determinados alimentos como producto reclamo para el consumidor. Pero las estrategias comerciales pueden dar un giro de 180 grados con acuerdos como el rubricado este lunes en Madrid entre el gigante de la distribución Lidl, la aceitera Migasa y la organización agraria UPA. La alianza de estas tres patas ha hecho posible la primera gama de aceite de oliva virgen extra procedente de olivar tradicional que garantiza unos precios justos para el productor y que se comercializará en una treintena de países.

“Los olivareros no podían seguir aguantando por más tiempo la situación de precios ruinosos en el aceite de oliva”, ha señalado Lorenzo Ramos, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), durante la presentación de este “hito histórico” para el olivar tradicional. El acuerdo asegura la rentabilidad de las explotaciones agrarias certificadas como olivar tradicional y fija un precio mínimo por kilo de aceite que recibirá el agricultor y que en ningún caso será inferior al que determine el mercado en ese momento. En concreto, se comercializarán tres variedades: Picual, Hojiblanca y Coupage, a un precio mínimo para el agricultor de 2,60 euros el kilo, que es el que fija el estudio de costes de producción del Ministerio de Agricultura.

El impacto de esta alianza comercial abre un nuevo horizonte en el olivar tradicional, que, como ha reconocido el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, tiene graves problemas de rentabilidad por sus elevados costes de recolección, la atomización del sector y el envejecimiento de los agricultores. El olivar tradicional supone el 82% de la superficie oleícola del país y el 75% de la producción, y de él dependen unas 250.000 familias en el medio rural. “Lejos de ser una promoción puntual o una campaña de imagen, esta iniciativa pretender sentar las bases de unas nuevas relaciones entre la producción y la industria basadas en el respeto y el equilibrio”, ha destacado Cristóbal Cano, responsable de olivar de UPA y que regenta una pequeña explotación en Alcalá la Real (Jaén). Cano tiene claro que este acuerdo demuestra que “en el sector del aceite de oliva, haciendo las cosas bien, hay margen para todos”

Por su parte, la cadena de supermercados resalta que este acuerdo refuerza su compromiso por la sostenibilidad. “Queremos impulsar al sector de la distribución a unas mejores prácticas, tal y como ya hicimos con la eliminación de los huevos de gallinas enjauladas o el lanzamiento de nuestra leche fresca con certificado de pastoreo y bienestar animal”, ha señalado Claus Grande, director general de Lidl en España. Almazaras y cooperativas con olivar tradicional o de montaña aportarán aceite de oliva virgen extra a la aceitera Migasa, que lo envasará y distribuirá entre las más de 600 tiendas que la multinacional alemana Lidl tiene en España y también se exportará a una treintena de países.

Lidl es uno de los mayores compradores de aceite de oliva español. En los tres últimos años, la cadena de supermercados compró 83 millones de litros de aceite de oliva de origen nacional, de los cuales un 82,2% corresponden a virgen extra y un 5,5% a virgen. Una parte de este volumen se comercializa en España y el resto lo exporta a los más de 30 países donde tiene presencia, lo que promueve su internacionalización.

Planas, que ha bendecido este acuerdo, suscrito en un supermercado Lidl en Madrid, ha hablado de una “excelente iniciativa” que demuestra “el buen funcionamiento de la cadena de valor agroalimentaria”. Ahora todas las partes buscan ampliar esta alianza a otros productos de la cesta de la compra que también sufren problemas de rentabilidad para los productores.

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La nueva estrategia comercial de Lidl, Migasa y UPA será la de mayor dimensión en la industria agroalimentaria del país. Sin embargo, con anterioridad ya se habían alcanzado acuerdos similares de venta directa, también en el aceite de oliva, entre firmas como Mercadona o El Corte Inglés con aceiteras como Oleocampo, Puerta de Las Villas, Picualia, Oro Bailén o Jaencoop. Para el presidente de la Indicación Geográfica Protegida Aceite de Jaén, Manuel Parras, “apostar por el aceite de oliva virgen extra va a permitir obtener mejores precios y que los propios productores tengan un acceso mucho más directo al mercado”.

El aceite de oliva, fuera del Nutri Score

El Gobierno excluirá el aceite de oliva virgen del sistema europeo Nutri Score, que clasifica los alimentos en función de su impacto en la salud. Para el ministro de Consumo, Alberto Garzón, “en ningún caso” el sector del aceite de oliva español “se verá obligado a poner una etiqueta contraria a una evidencia científica como es que el aceite es bueno para la salud, y no puede haber ninguna etiqueta que diga que es malo". También el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha indicado que sólo apoyarán una correcta valoración nutricional de los productos de la dieta mediterránea (entre ellos el aceite de oliva virgen) y, de no ser así, forzarán la exclusión del Nutri Score.

Sin embargo, la sectorial nacional del aceite de oliva virgen con denominación de origen cree “insuficiente” excluir el aceite de oliva del Nutri Score. “El problema no se arregla quitando nuestro aceite de oliva del sistema en España, pues éste se está implantando en numerosos países de Europa, sino luchando para que se le otorgue la máxima calificación de calidad alimentaria, que es la que le corresponde a un producto con las propiedades tan extraordinarias para la salud como nuestro aceite de oliva virgen”, reclama el secretario ejecutivo de la sectorial de las denominaciones de origen, José Manuel Bajo.

Desde esta sectorial se exige al Gobierno que centre sus esfuerzos en lograr para los aceites de oliva (virgen extra y virgen) la calificación con la letra A de este sistema semafórico nutricional, que se adjudica a los alimentos de la mayor calidad del continente europeo, y para el aceite de oliva (mezcla de aceite de oliva refinado y aceite de oliva virgen) la clasificación B, por encima de los aceites de colza y nuez.

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