la crisis del coronavirus

La economía alemana se contrajo un 5% en 2020, el mayor retroceso desde la crisis financiera

El banco central germano espera que el PIB rebote un 3% este año y crezca aún más en 2022

Un cartel muestra la entrada de un centro de vacunación de Berlín, este jueves.
Un cartel muestra la entrada de un centro de vacunación de Berlín, este jueves.HAYOUNG JEON / EFE

La economía alemana se contrajo en 2020 un 5% a causa del impacto de la pandemia de coronavirus, según anunció este jueves la Oficina Federal de Estadísticas (Destatis). El retroceso de la economía germana el pasado año ha batido casi todos los registros: es la segunda mayor recesión de la historia de posguerra del país, y solo en 2009 el PIB alemán se redujo aún más bruscamente, un 5,7%, como consecuencia de la crisis financiera mundial. Tras el batacazo, el Bundesbank predice una mejora del 3% en 2021 y del 4,5% en 2022.

Alemania fue uno de los países europeos que mejor resistió el envite de la Gran Recesión, y los números hacen pensar que también estará entre los que salgan de la pandemia con menos rasguños. En un año en que la mayoría de sus socios batirá sus peores marcas, —con desplomes esperados de doble dígito en casos como el de España— la contracción del 5% sufrida por Berlín es incluso menos acentuada que la de la última crisis global.

“Tras un periódico de crecimiento de 10 años, la economía alemana sufrió una profunda recesión en 2020, el año del coronavirus, una situación similar a la de la crisis económica y financiera de 2008-2009. Sin embargo, la recesión en su conjunto, fue menos grave en 2020 que en 2009, según cálculos provisionales”, señala Destatis.

Según la oficina estadística, ningún sector de la economía quedó exento del zarpazo del virus, aunque la industria y los servicios fueron especialmente golpeados. En la industria (excluida la construcción), que representa poco más de una cuarta parte de la economía total, la caída fue del 9,7% en comparación con 2019, y del 10,4% en el caso de la manufacturera.

El impacto se notó especialmente en la primera mitad de 2020, y no siempre estuvo vinculado a asuntos domésticos: las interrupciones temporales en las cadenas de suministro globales dañaron la marcha de una economía muy dependiente de las exportaciones, según Destatis.

Las restricciones ligadas al virus provocaron una caída histórica del gasto de los hogares del 6%, amortiguada por el aumento un 3,4% del gasto público, en parte por la adquisición de material sanitario y de protección.

2009 es la frontera negativa también para otros indicadores. Las exportaciones e importaciones de bienes y servicios cayeron en 2020 por primera vez desde aquel año, con un descenso de los envíos al exterior del 9,9%, y del 8,6% en el caso de las compras de bienes y servicios de fuera.

La contracción también tuvo sus consecuencias negativas en el ámbito del empleo. Acabó con 14 años consecutivos de crecimiento de la ocupación en el país: en 2020 se registró un 1,1% menos de personas con trabajo (477.000 menos que en 2019), aunque la tasa de paro con la que cerró el año, del 5,7%, continúa siendo la envidia de muchos de sus vecinos, sobre todo del Sur.

Vuelta al déficit

En un país que hace gala de la solidez de sus cuentas, el coronavirus ha introducido elementos de desajuste. El año pasado la economía alemana tuvo su primer déficit presupuestario desde 2011. El gobierno federal, los estados, los municipios y las cajas de seguridad social gastaron 158.200 millones de euros más de lo que ingresaron, .llevando el déficit al 4,8%, el segundo déficit más alto desde la unificación alemana, solo superado por el déficit récord de 1995, cuando las deudas de la Treuhand, la sociedad fiduciaria encargada de privatizar el patrimonio de la antigua RDA, se transfirieron al presupuesto estatal.

El porvenir se presenta más despejado que en 2020 pese a que Alemania ha endurecido las restricciones y las muertes por coronavirus están en máximos —este jueves se han producido 1.244 fallecimientos, según el Instituto Robert Koch—. El Bundesbank, el banco central alemán, pronostica que la economía alemana crecerá un 3% en 2021 y un 4,5% en 2022, aunque su dependencia del sector exterior la hace vulnerable a la incertidumbre que genera el virus en sus socios comerciales.

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