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PSA afronta su fusión con FCA con un récord de beneficios pero con previsiones pesimistas para 2020

El grupo registra el año pasado un beneficio de 3.584 millones, lo que supone una subida del 13%

Carlos Tavares, presidente de Grupo PSA, en una fotografía de archivo.
Carlos Tavares, presidente de Grupo PSA, en una fotografía de archivo. Reuters

PSA, el grupo automovilístico francés tras el que están marcas como Peugeot, Citroën u Opel, alcanzó el año pasado sus mejores cotas de rentabilidad, al ganar 3.584 millones de euros, un 8,7% más. Esa será su tarjeta de presentación en la recta final del proceso que le tiene que llevar a fusionarse con el conglomerado italo-americano FCA, propietario de Fiat y Chrysler, y crear el cuarto mayor fabricante mundial. La mejora de la rentabilidad contrasta con la caída en la venta de vehículos en 2019, próxima al 10%, lo que ratifica la versión ofrecida ayer por su presidente, Carlos Tavares, quien defendió la tesis de que el grupo cada vez vende automóviles de mayor precio. La facturación del grupo ascendió a 74.731 millones, apenas un 1% superior a la del pasado ejercicio.

El ánimo con el que Tavares presentó ayer los resultados contrasta con las previsiones que tiene PSA sobre la evolución del negocio para este año. Tras un año complejo, el de 2020 seguirá siéndolo. El mercado europeo se contraerá para el conjunto de sus marcas un 3%, mientras que Rusia caerá también un 2%. La gran duda, sin embargo, se cierne en estos momentos sobre China que, a la contracción del mercado de este año se sumará el impacto de la crisis del coronavirus. En el caso del gigante asiático, el presidente de PSA evitó concretar el impacto argumentando la incertidumbre que provoca una situación que está impactando sobre toda la cadena de suministro y el propio mercado. El año pasado, las marcas del grupo francés perdieron allí un 55% de sus ventas, por lo que Tavares reconoció “estar haciendo algo mal”.

Preguntado sobre los efectos de la fusión con FCA, que está en tramitación, el ejecutivo aseguró que la operación no tendrá que sufrir reestructuraciones y que será capaz de cumplir con los objetivos de emisiones [del grupo] de dióxido de carbono para este año. Reiteró su convencimiento de que han acertado con su modelo para lograrlo, basado en plataformas multinenergía que deben permitir acompasar más fácilmente la producción de coches eléctricos a la demanda del mercado. Los turismos vendidos por el grupo cerraron 2019 con unas emisiones promedio de 105.6 gramos (11 gramos menos que un año antes), mientras que la marca Opel redujo en un solo año 20 gramos.

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