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ANÁLISIS i

Mayor estrés sobre la banca europea

Las pruebas de esfuerzo sobre las entidades incorporan mayor severidad en los escenarios adversos

La Autoridad Bancaria Europea (EBA) llevará a cabo una nueva edición de sus pruebas de esfuerzo (test de estrés) sobre la banca europea. En la edición de 2020 la EBA hará públicos los resultados de medio centenar de bancos europeos, entre ellos cinco españoles, si bien, todas las entidades bajo la supervisión directa del Banco Central Europeo (BCE) en la Unión Bancaria se verán igualmente sometidas a este ejercicio. Aunque no existe un umbral específico que actúe como frontera entre el “aprobado y el suspenso”, la prueba es muy relevante porque permite al supervisor fijar el nivel de capital exigido a cada banco a partir de la evaluación de la capacidad de resistencia a unos escenarios económicos y financieros “estresados” durante un horizonte de tres años.

De ahí que cobre una gran importancia el grado de severidad con que la EBA afronta las mencionadas pruebas de esfuerzo, y sin duda ello viene determinado por los escenarios estresados que se plantean para las principales variables económicas y financieras. Dichos escenarios, elaborados por el BCE y la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS/ESRB), incorporan en la edición de 2020 un grado de severidad sustancialmente mayor que en las pruebas anteriores.

Concretamente, y en términos de crecimiento económico (PIB) para la euroárea (EA), entre el escenario “base” y el estresado se produce una desviación acumulada de 7,9 puntos porcentuales en tres años; rango que es incluso algo mayor en el caso español, con un 8,2% de desviación acumulada.

En relación a la evolución de las curvas de tipos de interés, cabe destacar el diferente comportamiento de las curvas swap y el correspondiente a la deuda soberana. En el primer caso, el escenario adverso se traduce en una continuación del actual contexto de tipos negativos. En el segundo, el tipo de interés se incrementaría en línea con un repunte del riesgo país y en consecuencia afectaría en mayor medida a las entidades con más tenencia de estos títulos. Teniendo en cuenta las mayores caídas en los tramos más largos y dado que la duración financiera es muy superior en los activos rentables que en los pasivos onerosos se desprende una mayor complejidad en la capacidad de generación de margen de intereses.

Por último, la metodología de 2020 ha incorporado un ajuste del margen de intereses por riesgo de divisa en función del riesgo percibido para la divisa en cuestión, que puede resultar especialmente relevante para la banca española con generación de negocio en mercados emergentes.

De todo lo anterior se deduce, por tanto, que las pruebas de esfuerzo de 2020 sobre la banca europea incorporan una mayor severidad en los escenarios adversos, así como una mayor complejidad metodológica, que sin duda también tendrá su efecto en la variabilidad e imprevisibilidad de los resultados.

Ángel Berges y Jesús Morales son profesores de AFI-Escuela de Finanzas

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