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EMPRENDEDORES

De reparar ordenadores al ‘blockchain’

Izertis pasa de la informática básica a las nuevas tecnologías y se hace una multinacional que mueve 37 millones de euros

Pablo Martín, fundador de Izertis.
Pablo Martín, fundador de Izertis.

Solo un empleado y 500.000 pesetas de 1996 le valieron a Pablo Martín (Gijón, 1973) para poner en marcha Izertis. Una empresa creada por un emprendedor que recientemente ha dado un gran paso en su carrera, al incorporarse el pasado noviembre al Mercado Alternativo Bursátil (MAB). “Hace 23 años que con esa misma edad fundé esta empresa”, comenta Martín.

Una oficina de 20 metros cuadrados en el puerto de Gijón, un préstamo del desaparecido Banco Central, “que confió en el proyecto”, y unos muebles de segunda mano fueron el primer paso de la tecnológica. “Me di tres meses para comprobar si funcionaba o no”, señala Martín. Y parece que no se equivocó. Sus primeras actividades de reparaciones de equipos, instalación y servicios informáticos básicos le reportaron una facturación de 100.000 euros en 1997; se convirtieron en 400.000 solo un año después, tras la compra de la empresa local Chipbip.

En 2008 la compañía había crecido exponencialmente, con 50 personas en plantilla y cuatro millones de facturación. “Este año fue un punto de inflexión al reorientar nuestra estrategia. Dejamos los servicios básicos para dirigirnos hacia nuevos mercados y a productos que, en este sector, se empezaban a demandar como el blockchain, el Internet de las cosas (IoT), data intelligence o inteligencia artificial (IA). “Era un momento difícil, en plena crisis económica mundial, pero a nosotros nos fue muy bien”, apunta el directivo.

El crecimiento fue en progresión. En 2015 cerró con 20 millones de euros de caja y mirando al exterior. En estos años, Izertis protagonizó una larga lista de adquisiciones de empresas tecnológicas, desde Easo Informática, Darma Ingeniería, hasta dar el salto a México con una nueva sede. Internacionalización que amplió su radio solo un año después con oficinas en Lima y Bogotá. Pero no solo. En España las compras tampoco pararon. “Entre 2015 y 2018 tuvimos un crecimiento exponencial con compras selectivas. Teníamos esa necesidad y era imprescindible si queríamos crecer un 30% o 40% anual”, señala Martín. Actualmente suman 21 adquisiciones tras la reciente entrada de BC Sistemas y Ositel, que aportan clientes del sector hotelero y que suman una facturación conjunta superior a seis millones de euros.

Izertis cuenta ahora con 770 empleados y ha facturado 37 millones de euros en 2018, con un beneficio de 561.800 euros. Casi 22 millones al cierre del primer semestre de 2019, que supone un aumento del 47% respecto al mismo periodo del año anterior. Tiene proyectos en más de 50 países y clientes de todos los sectores, como Ikea, Inditex, Vida Caixa, Santander Seguros o Arcelor. El 70% de su negocio procede de España, el 13% de Portugal, el 14% de México y el resto repartido en distintos países de Sudamérica y Europa. También ha aterrizado en África con una oficina en El Cairo para atender a Oriente Próximo y en países como Cabo Verde o Zambia, donde ha culminado un proyecto destinado a una comunidad de 50.000 mujeres emprendedoras a las que han orientado en el mundo de las microcooperativas. “Un proyecto que ganamos en concurso a una consultora africana”, presume Martín.

Salto al MAB

Sus proyectos se dirigen a crecer en ingresos y beneficios alrededor de un 20% anual, a profundizar en la especialización, conseguir una tecnología de alto nivel y a afianzar una cultura corporativa, distinta a la tradicional, “en la que queremos ofrecer valor y movernos al margen de modelos jerarquizados”, apunta.

A mediados de noviembre lograron un hito importante: dar el salto al MAB. Alrededor de dos millones de acciones a un precio de 1,70 euros por título fueron su carta de presentación. La propiedad del 70% del capital está en manos del directivo, 20% en el resto del equipo y el 10% restante en Bolsa. “La llegada al MAB supone hacer más conocida la marca. Nos da acceso a la financiación, aunque no sea fácil ni barata. También nos permite crecer inorgánicamente y, además, tener acciones cotizadas hace posible retener y retribuir mejor el talento”, analiza Martín.

Desde hace unos años, Izertis invierte en start-ups, sobre todo tecnológicas que proponen ecosistemas de innovación. Y en unos meses pondrá en marcha una cátedra sobre blockchain en colaboración con la Universidad catalana Pompeu Fabra.

 

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