ENTREVISTA | ALEJANDRO WERNER

“Claramente, México tiene más espacio fiscal para apoyar a las familias y a las empresas”

El jefe del FMI para América Latina ve en Uruguay un caso de éxito en el manejo de la pandemia y a la economía argentina en una situación “de gran incertidumbre”

Alejandro Werner, en octubre del año pasado en Bogotá (Colombia).
Alejandro Werner, en octubre del año pasado en Bogotá (Colombia).LUISA GONZALEZ / Reuters

Tras la Gran Recesión, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se convirtió en uno de los grandes adalides de la austeridad a ultranza. Una década después esa opción parece haber desaparecido —¿temporalmente?— del mapa: poco después del inicio de la pandemia la jefa del multilateral, Kristalina Georgieva, llamaba en estas mismas páginas a los Gobiernos a utilizar toda la artillería fiscal sin remilgos. No es momento de ahorrar, decía: ya habrá tiempo para ajustarse el cinturón. La mayoría de países le han hecho caso, pero unos pocos, como México, aún siguen anclados en su política de gastar lo menos posible, incluso con el PIB cayendo a plomo. En mitad de la mayor recesión de la era moderna en América Latina, el máximo responsable del Fondo para la región, el argentino-mexicano Alejandro Werner (Buenos Aires, 1967), cree que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene mucho más margen de maniobra para ayudar a hogares y empresas. Y le invita a utilizarlo: “Sería bueno para la sociedad y para la economía”, dice en conversación con este diario desde su casa en Washington.

Pregunta. Las cosas siguen estando mal, pero el FMI acaba de mejorar ligeramente la caída del PIB latinoamericano para este año.

Respuesta. Hemos revisado de una contracción de -9,5% a una de -8,1%, pero sigue siendo la peor contracción en la historia moderna para América Latina: el PIB promedio de la región no regresará al nivel de 2019 hasta 2023 y el PIB per cápita, probablemente, hasta 2025. La revisión al alza nos sigue dejando en una situación muy delicada y se basa en una reducción importante en la contracción de Brasil, gracias a su estímulo fiscal y de apoyo a las familias, que fue el más potente de la región, y a que la recuperación de las economías avanzadas en abril y mayo fue algo mejor de lo que anticipábamos.

P. Hay, entonces, algunos brotes verdes.

R. La situación sigue siendo complicada, pero en casi toda la región estamos viendo que, desde el punto más profundo de la crisis, la economía se ha ido recuperando. El precio de los commodities [materias primas], quitando el petróleo, se ha recuperado y ya está por arriba o en los niveles de principios de año. El otro factor positivo, sobre todo para México y Centroamérica, son las remesas: tras el golpe inicial también han vuelto a los niveles del año pasado.

P. ¿Hay algún caso de éxito en la región?

R. Uruguay, donde hemos visto un control muy importante por el lado de salud pública y, por tanto, una afectación sustancialmente menor sobre la actividad. Genera expectativas positivas para el futuro. En términos de contagios reportados también destacaría al Caribe, pero son países a los que la desaparición del turismo les está causando un costo muy muy profundo. Y en Centroamérica los números de contagios y muertos siguen siendo menores que el resto de la región, y económicamente, dada su dependencia al sector agropecuario, que ha navegado mejor que los servicios, las caídas están siendo menores.

P. Decía que Brasil es el país de la región que más ha apostado por los estímulos fiscales. México es el caso contrario.

R. Claramente México tenía y tiene más espacio fiscal y de financiamiento para implementar un programa de apoyo a las familias y a las empresas más agresivo de lo que se ha hecho, que básicamente ha sido apoyar al sector salud. Sería bueno para la sociedad y para la economía. Una razón, quizá, era guardar municiones por si venía una segunda ola más profunda. Pero, comparando con lo que se hizo en el resto del mundo, México hizo poco.

P. Argentina parece la excepción a todas las reglas. No tiene crédito, su moneda pierde valor cada día y su capacidad fiscal es muy baja. ¿Qué lectura hace de la situación?

R. Argentina empieza el año en una situación muy delicada. El plan del Gobierno estaba orientado a reestructurar su deuda con el sector privado; luego, reestructurar la deuda dentro del contexto de un programa con el FMI y de esta forma limpiar las vulnerabilidades financieras más importantes. A través de una corrección gradual de los desequilibrios, tanto fiscales como monetarios, estableció políticas estructurales para generar incentivos a la inversión. En medio de esto llegó la pandemia, profundizando los problemas en los indicadores sociales. Ahora se abre la negociación con nosotros, pero eso exige, muy probablemente, un replanteamiento de los programas de corto y medianos plazo que tiene el Gobierno. No hay lugar para el capital internacional si no hay una senda de compromisos en la parte fiscal y monetaria; Argentina no tiene la capacidad de hacer los programas tan amplios como en otros países.

P. La desconfianza no es solo externa, porque los argentinos se están dolarizando.

R. El choque de la covid genera incertidumbre, también en los agentes domésticos sobre sus decisiones de ahorro. En una economía que está operando y llega el choque, como puede ser Chile, el tipo de cambio se puede mover pero no hay una angustia por parte de las familias con respecto a qué va a pasar en el futuro. Argentina está en medio del diseño de sus políticas, con diálogo con nuestros equipos para un nuevo programa, que puede ser una pieza importante en este rompecabezas para generar certidumbre.

P. Los cambios estructurales son a largo plazo, pero en Argentina se habla cada día de una inminente devaluación.

R. Esos son temas que reflejan la gran incertidumbre sobre el presente y el futuro de la economía argentina. Se tiene que resolver con medidas que atiendan las consecuencias inmediatas, pero también se tiene que resolver, en una medida mucho más importante, atacando las raíces de la incertidumbre macroeconómica. Los agentes económicos tienen que ver que la estrategia tiene congruencia y que puede llevar a una economía estable. Eso lleva tiempo, pero en la medida en que los anuncios de política y los programas estén ahí, además de la certeza de cerrar una negociación con el FMI, permitirán a Argentina ir saliendo de este problema. En la medida en que se genere confianza se puede avanzar hacia una estructura menos de manejo de crisis, y más de crecimiento y sostenibilidad.

P. ¿El FMI pedirá a Argentina que reduzca los paquetes de ayuda creados con pandemia?

R. Argentina va a plantear un programa y, basándonos en eso, se llegará a un acuerdo.

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