Shell recortará hasta 9.000 empleos para agilizar su estructura empresarial

La multinacional petrolera se propone ultimar la reorganización para 2022 y aspira a llegar a cero emisiones netas de CO2 en 2055

Centro manufacturero de la petrolera Shell en Róterdam, Holanda, el pasado mes de julio.
Centro manufacturero de la petrolera Shell en Róterdam, Holanda, el pasado mes de julio.ROBIN UTRECHT (AFP)

La compañía petrolera Shell llevará a cabo una de las mayores reorganizaciones de su historia que comportará la pérdida de entre 7.000 y 9.000 empleos. Así lo ha notificado este miércoles la dirección en un comunicado, donde añade que los cambios concluirán hacia finales de 2022, y se propone además afianzar la sostenibilidad de sus actividades. La firma británico-neerlandesa tiene en estos momentos 83.000 trabajadores, 10.000 de los cuales radicados en los Países Bajos. Está previsto que el ahorro derivado de la operación oscile entre 1.700 y 2.100 millones de euros, y se esperaba una reforma de gran calado desde que, en junio pasado, Shell revisó a la baja sus previsiones de los precios de crudo y gas. Asumió entonces que la pandemia –con una menor demanda mundial de productos energéticos– tendría un impacto negativo cercano a los 20.000 millones de euros en su balance del segundo trimestre del año.

En una entrevista publicada este mismo miércoles en la página de web de la multinacional, Ben van Beurden, su director general, asegura que la compañía “ha tenido que reaccionar con rapidez y determinación, y tomar decisiones muy duras desde el punto de vista financiero para poder adaptarnos a la situación; desgraciadamente, hemos perdido a seis empleados y a seis contratistas por culpa del virus, y en este contexto de la covid-19 nos hemos empleado a fondo para servir a nuestros clientes”, dice. Luego añade que hace falta agilizar el funcionamiento empresarial, “porque una vez analizada nuestra forma de organizarnos, vemos que es preciso mejorar las comunicaciones entre la jefatura y los técnicos en nuestras diferentes sedes: ahora hay demasiadas capas entre ambas partes”. Egbert Schellenberg, director del sindicato mayoritario (FNV, en sus siglas neerlandesas), ha calificado la operación de “tremenda, por su amplitud”, y ha pedido más información “porque prolongarla hasta el año 2022 supone un largo periodo de incertidumbre para todos”.

Shell es una petrolera que extrae también gas y colabora en la construcción de parques de energía eólica en el Mar del Norte. En abril, el propio Van Beurden indicó que la empresa ambicionaba llegar “a cero emisiones netas [de CO2] para 2050”. Este miércoles, añade que “cerca del 85% de nuestra huella de carbono se deriva de las emisiones generadas por los clientes al usar nuestros productos, así que el reto consiste en ayudarles a reducirla; creo que es lo que nos pide la sociedad en general”. En el cambio que ello precisa, Van Beurden apunta “la electricidad, los biocombustibles bajos en carbono y el hidrógeno”, entre las novedades de la oferta que ya preparan. “Será un proceso duro que nos obliga a simplificar la estructura empresarial, y sí, todo esto costará puestos de trabajo”, admite. De momento, unos 1.500 empleados (de los hasta 9.000 que pueden perder la plaza en la reorganización) han aceptado un despido voluntario este año.

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