La fusión de CaixaBank y Bankia espera ahorrar 770 millones cada año y ganar 290 millones más

La entidad catalana pagará a 1,41 euros las acciones del banco público, un 20% más de su cotización antes de que se conociera la operación

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, y  Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank.
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, y Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank. / Europa Press

Los consejos de administración de CaixaBank y Bankia celebrados este jueves 17 de septiembre aprobaron un proyecto de fusión de ambos que dará lugar al banco líder en España y contempla que la operación “genere sinergias anuales de costes de alrededor de 770 millones y nuevos ingresos anuales de alrededor de 290 millones”. El documento, hecho público en la madrugada de este viernes, apunta que el ahorro de gastos “tendrá plena consecución a partir de 2023” y los mayores ingresos serán completos “a partir de 2025”; no especifica cómo piensan alcanzar estas cotas. Solo se mencionan duplicidades en las redes de ambos bancos y que llegarán a acuerdos con los sindicatos para las medidas que decidan tomar.

La ecuación de canje será de 0,6845 acciones ordinarias nuevas de CaixaBank por cada acción de Bankia, lo que supone valorar estos títulos a 1,41 euros, que es el precio al que han arrancado en la sesión de Bolsa de este viernes. Por su parte, CaixaBank empezó la cotización con ligeras subidas. A partir de ahora, ambos títulos seguirán caminos paralelos según el canje, hasta que desaparezcan las acciones de Bankia.

Cuando queden picos y no sea posible cerrar un canje exacto en títulos, el accionista podrá recurrir a una entidad para que entregue el dinero resultante. CaixaBank realizará una emisión de acciones nuevas por importe de 4.282,7 millones, según el precio de cierre de la cotización del jueves pasado para hacer frente al canje. Esta es la valoración que CaixaBank hizo el jueves de Bankia, un precio que variará en función de lo que hagan las acciones del grupo catalán. Si suben, también lo hará el valor de lo que reciban los accionistas de Bankia y viceversa.

Este precio supone un incremento del valor del 35% sobre el que tenía Bankia el pasado 3 de septiembre, cuando se anunciaron las conversaciones para la fusión. Para el Estado supone que su participación el 3 de septiembre valía 1.970 millones y ahora está en 2.666 millones.

Sin embargo, para CaixaBank, el precio pactado representa una prima del 20% sobre la cotización de Bankia al cierre del 3 de septiembre porque durante estos 15 días sus acciones han subido. Además, supone una prima del 28% sobre la media de ecuaciones de canje de los últimos tres meses.

“No será ni breve ni sencillo”

En su primera conferencia con analistas desde que se anunció la operación, Gonzalo Gortázar, ya ungido como consejero delegado de la entidad fusionada, ha calificado la transacción como la “mejor opción posible” pero ha dejado caer que el proceso no será “ni breve ni sencillo”. “Para casarse en estos tiempos difíciles es importante acertar con la pareja, y nosotros estamos seguros de haberlo hecho”. Esa analogía con el matrimonio se ha repetido en la larga sesión de preguntas y respuestas con representantes de otras entidades financieras y fondos de inversión, informa Ignacio Fariza.

Por delante queda, según ha desgranado, un horizonte de hasta seis meses hasta que la fusión sea un hecho y de más de tres años para dar por culminado el proceso de ahorro de costes y de sinergias de ingresos, la clave en la que reside el verdadero sentido de la absorción. “No solo tiene valor industrial, sino también para el accionista”, ha remarcado.

Tras confirmar que la operación incluirá la renegociación de los acuerdos de Bankia en el negocio de seguros, “que en parte se solapan [con los de la antigua caja catalana]”, Gortázar ha asegurado que la operación ayudará a ambas entidades a encarar en una posición de “mayor fortaleza” los desafíos de los 10 próximos años, un periodo que se antoja especialmente complicado para el negocio bancario, atrapado en un entorno de tipos de interés ultrabajos que han llegado para quedarse por mucho tiempo y en el que la competencia para los bancos no proviene únicamente de la propia industria sino también de los grandes nombres del sector tecnológico.

La Fundación La Caixa mantiene el control

Los dos bancos tendrán la sede social en Valencia. De hecho, ahora sus cuarteles generales están en la misma calle, Pintor Soroya, la de CaixaBank en el número 2-4 y la de Bankia en el 8. El canje establecido supone que los accionistas de CaixaBank representarán, inicialmente, el 74,2% del capital de la nueva entidad, y los de Bankia, el 25,8%. CriteriaCaixa, entidad controlada al 100% por la Fundación Bancaria ‘la Caixa’, se mantendrá como accionista de referencia de CaixaBank con alrededor del 30% del accionariado. Para lograr este porcentaje, CriteriaCaixa ha anunciado la compra de algo más de 25 millones de acciones del banco por un importe cercano a los 50 millones. Esta operación puede estar aupando el valor del banco catalán en Bolsa en la sesión de este viernes. Mientras tanto, el fondo de rescate, FROB, alcanzará el 16,1% de la nueva entidad. El FROB, controlado por el Estado, tendrá un consejero, pero no ha dicho todavía quién será la persona que le representará.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri será el presidente ejecutivo de la nueva entidad, “responsable de las áreas de Secretaría del Consejo, comunicación externa, relaciones institucionales y auditoría interna (sin perjuicio de mantener la dependencia de esta área de la Comisión de Auditoría y Control)”, dice el acuerdo de fusión. Además, el presidente “ejercerá el resto de funciones que le atribuyen los Estatutos y la normativa vigente, y coordinará con el consejo el funcionamiento de las Comisiones para un mejor desarrollo de la función de supervisión”.

Mientras, Gonzalo Gortázar, será el consejero delegado y “primer ejecutivo de CaixaBank, con reporte directo al consejo", teniendo la responsabilidad sobre todas las áreas no asignadas a Goirigolzarri y presidirá el comité de dirección. No obstante, el propio Goirigolzarri ha remarcado ante los analistas que quien estará al frente de la nueva CaixaBank es Gortázar, informa Ignacio Fariza.

La operación culminará en el primer trimestre de 2021

Entre los objetivos marcados con la fusión, se detalla el de lograr una solvencia fijada en una ratio de capital “CET 1 de entre el 11,0% y el 11,5% sin considerar ajustes” de la norma contable IFRS9 y con un exceso de capital de “entre 250 y 300 puntos básicos sobre el requerimiento regulatorio” que indica la normativa conocida como SREP. Además, los consejos de los bancos estimaron que “el beneficio por acción de CaixaBank se incrementará en un 28% respecto a las estimaciones del mercado para 2022”, sin precisar más detalles.

Ambas entidades esperan cerrar la operación durante el primer trimestre de 2021, una vez recibidas todas las autorizaciones regulatorias pertinentes (Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, la no oposición por parte de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, la CNMV y el Banco de España a la adquisición por CaixaBank de participaciones significativas en sociedades sujetas a su supervisión).

El nuevo grupo, que mantendrá la marca CaixaBank, será el banco de referencia en España con más de 20 millones de clientes, una cuota en créditos y depósitos del 25% (aunque en el caso de las hipotecas tiene el 28%, y una presencia geográfica en unos 2.200 municipios, de los cuales en 290 es la única entidad, según sus datos.

Negociación laboral “dura y complicada” según CC OO

Respecto a la reducción de gastos, el proyecto de fusión solo precisa que “tras la ejecución de la fusión, la entidad combinada completará el análisis de los solapamientos, duplicidades y economías de escala derivadas del proceso, sin que a esta fecha se haya tomado ninguna decisión en relación con las medidas de índole laboral que será necesario adoptar para proceder a la integración de las plantillas como consecuencia de la fusión”.

CC OO ha reclamado este viernes que las salidas de empleados que se lleven a cabo debido a la fusión entre CaixaBank y Bankia sean voluntarias y que se mejoren las condiciones salariales y laborales de la plantilla, al tiempo que prevé una negociación "dura y complicada”. En la presentación, los dos bancos afirman que el impacto en capital de los costes de reestructuración se estima en 2.200 millones, con cargo a 2012, y que se cubrirán en su totalidad por el fondo de comercio (diferencia entre lo que se paga por Bankia y su valor en libros) que genera la operación.

El futuro consejo estará formado por 15 personas, el 33% mujeres y 9 son independientes. Además de los ejecutivos Goirigolzarri y Gortázar, los que representan a CaixaBank y que continuarán son Tomás Muniesa Arantegui, que será vicepresidente y José Serna Masiá, consejero. A propuesta de la entidad catalana estarán los siguientes independientes: María Verónica Fisas Vergés, Cristina Garmendia Mendizábal, María Amparo Moraleda Martínez, Eduardo Javier Sanchiz Irazu, y John Shepard Reed, (consejero coordinador) y Koro Usarraga Unsain. Además habrá un consejero externo, Fernando Ulrich, presidente no ejecutivo del banco portugués BPI, controlado por CaixaBank.

Por parte de Bankia, se incorporarán tres independientes: Joaquín Ayuso García, Francisco Javier Campo García y Eva Castillo Sanz. Además falta conocer el consejero propuesto por el Estado.

De CaixaBank cesarán Jordi Gual, Maria Teresa Bassons Boncompte, Alejandro García-Bragado, Ignacio Garralda Ruiz de Velasco, y la Fundación CajaCanarias, representada por Natalia Aznárez Gómez, que será sustituida por otra persona.

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