Opinión
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Tipos de interés, catástrofes y cambio climático

La pandemia apoya que se actúe decididamente para corregir el calentamiento global

Jerome H. Powell, presidente de la FED, habla por videoconferencia durante la reunión anual de Jackson Hole el pasado 27 de agosto.
Jerome H. Powell, presidente de la FED, habla por videoconferencia durante la reunión anual de Jackson Hole el pasado 27 de agosto.HANDOUT / EFE

En la última reunión anual de bancos centrales en Jackson Hole hubo más asuntos que la nueva estrategia monetaria de la Fed de EE UU. Las discusiones sobre los objetivos de la política monetaria, sobre la mejora de su comunicación o sobre la persistencia del efecto de catástrofes como la actual pandemia fueron muy oportunas en un panorama global con crecimiento tendencialmente bajo e inflación y tipos de interés por debajo de lo que querrían los bancos centrales. Y todo ello tiene mucho que ver con la acción contra el cambio climático.

El cambio climático se puede analizar como un problema de coste-beneficio en el que el gasto en inversiones o los impuestos a pagar para reducir emisiones de gases de efecto invernadero deben compararse con el valor actual del flujo futuro de costes del calentamiento global. Dada la persistencia en la atmósfera de la concentración de gases de efecto invernadero, el valor de la tasa de descuento de esos flujos futuros es clave para el análisis. La literatura económica más reciente vincula la estimación de la tasa de descuento de los costes futuros del cambio climático al tipo de interés real de equilibrio, una variable no observable directamente, pero que, se estime como se estime, resulta que tiene valores cada vez más bajos.

El descenso es coherente con factores como la transición demográfica o el freno de la productividad, que en Jackson Hole se ha ligado a la ralentización en la difusión de conocimiento y la menor competencia. En la medida en que el interés real de equilibrio disminuye, las tasas de descuento son más bajas en todos los horizontes. Tasas de descuento más bajas aumentan el valor presente de la corriente de flujos financieros futuros, tanto de beneficios como de costes. Las implicaciones de política económica son evidentes: tipos bajos maximizan el valor presente del beneficio de actuar contra el cambio climático.

Además, que se haya hecho presente un evento catastrófico global, un riesgo de muy baja probabilidad muy severo, como la pandemia por la covid-19, apoya también que se actúe decididamente para corregir el calentamiento global, un proceso que aumenta la frecuencia y gravedad de eventos climáticos catastróficos.

La literatura económica sobre pandemias muestra que sus impactos negativos en actividad, inversión o tipos de interés son muy persistentes en el largo plazo, más allá del momento en el que, por ejemplo, pueda estar disponible una vacuna eficaz, al elevar el ahorro de precaución de hogares y empresas. Es razonable suponer el mismo tipo de efectos persistentes en el comportamiento de los agentes económicos ante la acumulación de catástrofes climáticas, lo que también avalaría una decidida acción contra el cambio climático.

Julián Cubero, de BBVA Research.

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