La economía de Brasil sufre una caída histórica del 9,7% en el segundo trimestre y se acerca a la recesión

La pandemia condena a su peor registro histórico la actividad industrial, de los servicios y el consumo

Tres personas en un comercio en el centro de São Paulo, a principios de junio.
Tres personas en un comercio en el centro de São Paulo, a principios de junio.Camila Svenson

El Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil registró una caída histórica del 9,7% en el segundo trimestre de 2020, en comparación con los primeros tres meses del año, según datos publicados este martes por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). En comparación con el mismo período de 2019, el PIB cayó un 11,4%. Ambas tasas fueron las caídas más altas de la serie, iniciada en 1996. El resultado sin precedentes muestra el fuerte impacto de la pandemia en la actividad económica y los efectos de las medidas de aislamiento social. La economía brasileña entra así en una recesión técnica, caracterizada por dos trimestres consecutivos de contracción del PIB. La caída en el primer trimestre con respecto al cuarto trimestre del año pasado aumentó hasta el 2,5%, desde el 1,5% informado previamente.

Entre los segmentos, la mayor caída fue en la industria, con un 12,3%, lastrada sobre todo por la producción de productos como automóviles e indumentaria. Sin embargo, el sector de bienes no duraderos, como alimentos e higiene, contribuyeron a mitigar el resultado negativo.

Con el cierre de varios establecimientos en el país -como bares, tiendas y restaurantes-, principalmente durante abril y mayo, el sector servicios, responsable de cerca del 70% del PIB brasileño, cayó un 9,7% en el trimestre. El sector agropecuario presentó una variación positiva de 0,4, impulsado principalmente por la producción de soja y café. “Estos resultados se refieren al auge del aislamiento social, cuando varias actividades económicas quedaron parcial o totalmente paralizadas para enfrentar la pandemia”, dijo la coordinadora de Cuentas Nacionales del IBGE, Rebeca Palis.

La ayuda de emergencia no evita la caída del consumo

Por el lado de la demanda, la mayor caída fue en el consumo de los hogares (-12,5%). La ayuda de emergencia del gobierno mitigó la caída, pero no fue suficiente para evitar resultados negativos en la demanda de bienes y, principalmente, de servicios, sector que fue el principal motor del crecimiento tras la última recesión de 2015/2016. “El consumo de los hogares no ha bajado más porque tenemos programas de apoyo financiero del gobierno. Esto inyectó liquidez a la economía. También hubo un aumento del crédito dirigido a personas físicas, que compensó en cierta medida los efectos negativos”, dijo Palis.

Las inversiones también sufrieron un fuerte descenso del 15,4% respecto a los tres primeros meses del año. Las exportaciones, por su parte, crecieron un 1,8%, mientras que las importaciones cayeron un 13,2%, especialmente por la subida de la cotización del dólar frente al real registrada desde principios de año.

Los indicadores económicos mundiales muestran una tendencia descendente generalizada. La histórica caída interanual del 11,4% de la economía brasileña no fue de las peores de la región, si se la compara con Chile (-13,7%), Perú. (-30%) o México (-19%), e incluso en relación con algunas economías europeas. “Hay algunas diferencias en Brasil. Primero, el programa de transferencia de efectivo para las personas más vulnerables, la ayuda de emergencia, estuvo por encima del promedio regional. Los ingresos de los más pobres han aumentado, evitando una recesión más profunda “, explica Silva Matos, economista e investigador senior de Economía Aplicada de FGV / Ibre. Matos señala que la forma en que Brasil enfrentó la pandemia también influyó en el resultado. “No hicimos un encierro ni un aislamiento severo, como en los países europeos o incluso en la región, lo que permitió que funcionaran más actividades”.

Matos señala que el resultado del PIB dado a conocer este martes revela un retroceso del promedio de los últimos tres meses del primer semestre, pero desde abril la actividad apunta a una recuperación. “Fue muy negativo en abril, menos malo en mayo y junio un poco menos peor”, dice. Según estimaciones del Ibre, el escenario de recuperación debería continuar en los próximos meses, pero a un ritmo más gradual, por la cautela de los consumidores, en un contexto de mercado laboral muy frágil.

La extensión de la ayuda de emergencia hasta fin de año, anunciada por el presidente Jair Bolsonaro este martes, también debería mitigar la caída del PIB de este año. El presidente extendió el beneficio hasta diciembre con otras cuatro cuotas de 300 reales, la mitad del monto inicial de 600 reales. El ministro de Economía, Paulo Guedes, pronunció un breve discurso poco después del anuncio y dijo que Bolsonaro “no dejó a nadie atrás” en la concesión de las ayudas. Respecto al resultado de la economía en el segundo trimestre, Guedes afirmó que tiende a recuperarse. “Estamos despegando en V”, dijo el ministro, quien cree que luego de la rápida caída de la actividad debería seguir un aumento en la misma intensidad.

El momento actual, sin embargo, sigue siendo de alta incertidumbre, no solo por la respuesta de diferentes segmentos económicos a la crisis sino también por la evolución de los casos de coronavirus. Actualmente, Brasil todavía tiene altos niveles de contagios y muertes por la covid-19, con más de 121.000 muertos, y la presión por más gasto crece en un espacio fiscal muy limitado.

Según Matos, en el tercer trimestre el país ya debería presentar un resultado económico positivo. Sin embargo, aún existen dudas sobre el comportamiento de la actividad durante el último trimestre y el arranque del próximo año por la disminución y el fin de los estímulos. “La gran pregunta es si el trabajo volverá. Hoy todavía no tenemos la radiografía real de la caída del empleo, ya que mucha gente todavía no busca trabajo”, dice. Casi 9 millones de puestos de trabajo se perdieron en Brasil en el segundo trimestre. “La reducción de las ayudas en los próximos meses revelará cómo se ve la economía, la capacidad de mantener el consumo y generar empleo. Hoy vemos una dependencia excesiva a esas ayudas. Y el año que viene no hay espacio en el presupuesto para estos estímulos“. El economista estima que el país volverá al nivel de actividad del cuarto trimestre de 2019, es decir, prepandémico, solo en el segundo semestre de 2022.

Esta semana, el mercado financiero ha reducido la estimación de caída del PIB para este año, revisando la estimación de 5,46% a 5,28%. Esta fue la novena semana consecutiva de mejora en el indicador. Para 2021, el mercado está apostando por un aumento del 3,5% en la economía, según el boletín Focus, que recoge las previsiones de analistas de las 100 principales instituciones financieras.

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