BANCA Y DIGITALIZACIÓN

El Banco de España cree que las grandes tecnológicas pueden ser más importantes que los bancos sistémicos

El supervisor alerta de Google, Facebook o Amazon pueden “pueden ser una amenaza por la cantidad de datos a los que tienen acceso y su enorme base de clientes”

El 73% de los españoles utiliza aplicaciones móviles de bancos tradicionales.
El 73% de los españoles utiliza aplicaciones móviles de bancos tradicionales.iStock

La digitalización es un arma de doble filo para la banca. Por un lado les permite realizar millones de operaciones a bajo coste, ser más eficientes y llegar a muchos clientes pero son más vulnerables por a los ciberataques y dependientes de los proveedores tecnológicos, que son muy pocos y grandes. Así lo ha puesto de manifiesto el supervisor español este jueves en un informe de la revista de Estabilidad Financiera de primavera. “El riesgo de concentración es cada vez más evidente, ya que la externalización en un grupo reducido de grandes proveedores crece inexorablemente. En un futuro próximo, en lugar de hablar sobre bancos sistémicos, puede que hablemos de proveedores sistémicos”.

En un artículo, de la citada revista, titulado La perspectiva de la digitalización de la banca española: riesgos y oportunidades se describen los riesgos del modelo de negocio. No es la primera vez que aborda el problema de las bigtech y el almacenamiento de datos en la nube, pero ahora va un poco más allá. “La desintermediación financiera también se plantea como un reto para las entidades bancarias tradicionales, que podrían verse desplazadas por los nuevos entrantes. En este sentido, algunos expertos consideran que las bigtech [las grandes tecnológicias como Google, Facebook, Amazon o Apple] "pueden ser una amenaza por la cantidad de datos a los que tienen acceso y su enorme base de clientes”, destaca el texto.

Gigantes sin control del supervisor

La aparición de los gigantes de Internet no solo tiene riesgos para los bancos, sino también para los supervisores, como admiten en este artículo. “La concentración de servicios en terceras partes conlleva riesgos que podrían tener impacto en la estabilidad financiera, dado que un problema en un proveedor o en un tercero podría afectar sistémicamente a todo el sector. Identificar quiénes son las terceras partes potencialmente sistémicas no es tarea sencilla”.

Los autores, Carolina Toloba y José Miguel del Río, del grupo de Riesgo Tecnológico, añaden que si se identifican, “la capacidad de actuación por parte del supervisor es limitada, ya que quedan fuera de su ámbito de competencia”. Está claro que si los gigantes de la red no son bancos con licencia, bien porque operen a través de otras entidades o porque solo realizan operativa marginal, los bancos centrales no tendrán jurisdicción sobre ellos. La solución, apuntan los autores del artículo, es la cooperación y la coordinación con otras autoridades nacionales e internacionales responsables de “la protección de datos personales o de la ciberseguridad, que no pertenecen al sector”.

En este panorama, los controladores del sistema financiero temen que las entidades, “presionados por la competencia, pueden adoptar una estrategia que supere su apetito de riesgo”, es decir, que sean menos prudentes “o, por el contrario, vean disminuida su base de clientes por no adaptarse a tiempo. La velocidad a la que se producen los cambios en el entorno tecnológico y la facilidad con la que los clientes se pueden vincular a otra entidad son factores que incrementan el riesgo”.

El Banco de España tiene claro que la adopción de una estrategia de digitalización “implica un cambio de cultura de toda la organización, que, en determinadas circunstancias, resulta difícil de asumir para algunos trabajadores”. De lo contrario, si no toman medidas y pierden el conocimiento de la lógica de negocio digital, los bancos corren el riesgo de que “sus procesos se conviertan en cajas negras”. Por eso, piden “la incorporación al consejo de miembros con experiencia en aspectos relacionados con la tecnología”.

La rápida transformación digital conlleva un riesgo legal: “La aparición de nuevos actores con propuestas disruptivas llevan a que los bancos se planteen la implementación de soluciones innovadoras que conllevan cierta incertidumbre normativa”. Es decir, que realicen operaciones o dispongan de productos que sobrepasen la regulación.

Mejorar la eficiencia y la eficacia

La tecnología no solo trae problemas: también proporciona oportunidad al sector como “la mejora de la eficiencia y de la eficacia, tanto de los procesos internos como de los enfocados a sus clientes, la simplificación de procesos o la eliminación de tareas redundantes o innecesarias”. Todo ello lleva a minimizar el número de errores e incrementar la productividad.

El estudio cita la posibilidad de trabajar con nuevos modelos de negocio, “la banca abierta (open banking en inglés) que permite ofrecer nuevos servicios financieros y no financieros, en colaboración con otras organizaciones, a través de plataformas propias o de terceros”. También apuntan que la digitalización puede elevar la inclusión financiera, aunque su propia complejidad también puede dejar fuera a la población de edad avanzada, las personas con algún tipo de discapacidad o aquellas con dificultades para acceder a los canales digitales. Y advierten de que, si lo hicieran, asumirían “un daño reputacional para el banco, con impactos difíciles de valorar, pero que pueden ser muy relevantes”.

En el informe también aparece la opinión de los bancos. Las entidades encuestadas creen que los riesgos más relevantes de la transformación digital son los problemas de ciberseguridad, la pérdida de clientes por una inadecuada estrategia, la mayor dependencia de terceros, el riesgo de incumplimiento normativo y el incremento del riesgo reputacional y operacional.

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