La crisis del coronavirus

Philip Lane: “El BCE asegurará condiciones de financiación estables para todos los países”

El economista jefe del eurobanco cree que la recuperación dependerá de cómo se adapten los ciudadanos a vivir con el virus y de la rapidez en aliviar las restricciones

Philip Lane, economista jefe del BCE y miembro del Comité Ejecutivo del organismo, en París.
Philip Lane, economista jefe del BCE y miembro del Comité Ejecutivo del organismo, en París.Gonzalo Fuentes / Reuters

Philip Lane (Dublín, 50 años) llegó hace un año al Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE) para aportar su experiencia como gobernador del banco central de Irlanda y sus conocimientos técnicos al poderoso puesto de economista jefe de la institución. La idea era pilotar al eurobanco en medio una desaceleración pausada de la economía. Pero el terremoto del coronavirus lo cambió todo. Al otro lado del teléfono desde Dublín, Lane explica todo lo que se ha movido el BCE ante esta catástrofe sin precedentes. Y da alguna pista de cómo tendrá que hacerlo en el futuro.

Pregunta. El BCE prevé para este año una caída del PIB de la eurozona de entre el 5% y el 12%. Hay riesgos de nuevos brotes y cada vez es más evidente que tendremos que acostumbrarnos a estrictas medidas que lastrarán aún más la economía. ¿Se están cumpliendo los peores escenarios que acercan el desplome al 12%?

Respuesta. Los escenarios que presentamos reflejan la situación actual. En marzo la pandemia ya había destruido gran parte de la actividad. Esta situación se agravó en abril, cuando vimos una caída de la actividad muy profunda en todas partes. Ahora la foto está cambiando y algunos países empiezan con el desconfinamiento. La evolución futura depende en gran medida de la rapidez con que se puedan aliviar las restricciones a la actividad económica, pero también de cómo nos adaptemos a vivir con el virus y de si los consumidores son más reacios a consumir y si las empresas retienen la inversión. Desde la perspectiva de hoy, parece poco probable que la actividad económica vuelva a su nivel anterior a la crisis antes de 2021, si no más tarde.

P. ¿Qué forma tendrá la salida de la crisis?

R. Una crisis como esta no tiene precedentes y eso hace más difícil poder predecir la forma exacta que la recuperación tendrá. Lo que sabemos seguro es que la mayor caída será en la primera mitad del año, y estas terribles condiciones económicas deberían dejarse atrás poco a poco, semana a semana, mes a mes.

P. La salida será muy distinta de un país a otro. ¿Aumentarán aún más las diferencias norte-sur en la Europa postcrisis?

R. La respuesta fiscal ha sido esencial. Todos los Gobiernos han podido impulsar políticas fiscales, si bien no con la misma intensidad. Toda Europa se beneficia cuando un país como Alemania da una respuesta más enérgica a la crisis porque, por ejemplo, puede impulsar las exportaciones españolas o irlandesas. No deberíamos ver estas diferencias necesariamente como algo negativo. Es una buena noticia que los países con finanzas sólidas respondan con contundencia a la crisis. Pero es también importante que todos los países puedan recuperarse y ahí aquellos que toman decisiones desempeñan un papel central. El BCE asegurará condiciones de financiación estables para todos los países.

“Entiendo las críticas de que la respuesta europea inicial ha sido algo lenta”


P. La UE discute cómo será el fondo de recuperación que debe evitar una depresión. Si se basa más en préstamos que en transferencias, ¿serviría para sacar del bache a países ya muy endeudados como España o Italia?

R. En lugar de un debate entre transferencias o préstamos, creo que es más interesante verlo en términos de qué debería financiarse a nivel europeo y qué a nivel nacional. Una de las propuestas es aumentar el presupuesto europeo y que la Comisión distribuya los fondos. Una de las ventajas de esto sería que no representaría un aumento de la deuda pública nacional. Y mantener bajo el coste de la deuda ayudará a los Gobiernos a luchar contra la pandemia. Instrumentos como el programa SURE de la Comisión, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) o el Banco Europeo de Inversiones (BEI) también ayudan en ese sentido.

P. Muchos ciudadanos en España o Italia aguardan a la respuesta europea como una prueba de solidaridad. ¿Teme un auge del nacionalismo y del antieuropeísmo si esta respuesta no es lo rotunda que se espera?

R. No hay duda de que España e Italia han estado en la primera línea de esta batalla. Y entiendo las críticas que dicen que la respuesta inicial ha sido algo lenta, pero la solidaridad europea tiene muchas caras. El BCE ha intervenido como una fuente muy importante de estabilidad, lo que ha beneficiado a todos los países. Estar en la unión monetaria ha hecho que el shock para algunos países haya sido económica y financieramente menor de lo que habría sido si hubieran estado fuera, lo que muestra las ventajas del euro. Además, la creación durante estos años de la unión bancaria y del Mede [fondo de rescate europeo] ha aportado estabilidad. Sin un supervisor bancario único europeo, no habría habido una respuesta tan rápida y efectiva como la que hemos visto. Por lo tanto, hay claras ventajas de ser miembro del euro. Pero sí, estoy de acuerdo en que aún queda mucho por hacer para enfrentar esta crisis sin precedentes. En particular, es importante asegurarse de que existe financiación para proteger contra los riesgos y apoyar la recuperación en todos los países de la UE. Para ello se necesita una acción política conjunta y coordinada.

“El BCE ha hecho mucho. Y estamos listos para ajustar nuestros instrumentos si es necesario”

P. El BCE ha respondido a la pandemia con compras masivas de deuda y liquidez para la banca, pero no parece haber sido suficiente. ¿Qué herramientas quedan en la recámara?

R. Las condiciones de financiación empeoraron como respuesta a la propagación del virus y las medidas de contención en Europa y el mundo. Era crucial contrarrestar aquellas fuerzas que podrían amplificar el impacto y evitar que un shock temporal perjudique la actividad económica a largo plazo. Nuestra política monetaria está haciendo una contribución importante y asegura las condiciones monetarias y financieras necesarias para el restablecimiento de la actividad económica ahora que muchos países comienzan la desescalada. Nuestro Programa de Compra de Emergencia Pandémica, lanzado en marzo, busca asegurar que las condiciones financieras sigan siendo suficientemente favorables y ayudar a estabilizar los mercados. Estas compras de activos se complementan con un programa de préstamos específicos y medidas de flexibilización del colateral que el BCE acepta como garantía. Ello asegura que nuestra política monetaria se transmita fluidamente de los bancos a las empresas y hogares. Es decir, el BCE ha hecho mucho. Y estamos monitorizando continuamente la situación y listos para ajustar todos nuestros instrumentos si es necesario.

P. Se espera que el BCE aumente en junio las compras de deuda.

R. Somos una institución orientada a objetivos y esto se aplica también a nuestras medidas de política monetaria. El programa de compras de emergencia busca mejorar las condiciones monetarias y estabilizar los mercados financieros. La cifra exacta es secundaria. Siempre estamos calculando si hacemos lo suficiente y si hay riesgo de inestabilidad. Aún faltan tres semanas para la reunión de junio, y estamos analizando la situación. Si vemos que las condiciones financieras empeoran o que la presión en mercados de bonos individuales no refleja los fundamentos económicos, entonces podemos ajustar el volumen o duración de las compras. El objetivo es asegurar que las condiciones financieras son apropiadas para todos los mercados y ayudar a contrarrestar, en lugar de amplificar, el impacto de la pandemia en la economía.

P. Christine Lagarde fue muy criticada cuando dijo que el BCE no estaba para reducir las primas de riesgo. ¿Ha demostrado el organismo, por la vía de los hechos y en contra de las palabras de su presidenta, que sí es su tarea?

R. Antes de esta crisis había diferencias significativas en los tipos de interés que los diferentes países tenían que pagar por su propia deuda. En tiempos normales, estos diferenciales reflejan fundamentos económicos de cada país, incluidos los niveles de deuda pública. Esto no es algo que tratemos de eliminar. Pero en marzo, las primas de riesgo se ampliaron rápidamente, de una manera que los fundamentos no pudieron explicar. Cuando hay turbulencias y los diferenciales se amplían rápidamente debido a la dislocación del mercado, el banco central debe actuar como un factor estabilizador. Esto es especialmente cierto en una unión monetaria, donde se pueden intercambiar fácilmente bonos de un país a otro sin cambiar de moneda. La presencia estabilizadora de los bancos centrales puede evitar que haya una fuga de capital a mercados considerados más seguros y que se dé una falta de liquidez en los mercados de bonos soberanos individuales. Y esto precisamente es lo que prometimos hacer.

Sobre la renta mínima: Crear una red de seguridad durante una recesión es importante desde una perspectiva macroeconómica

P. España última una renta mínima para las familias vulnerables. ¿Cree preferible un instrumento temporal o una ayuda permanente contra la desigualdad?

R. No me corresponde a mí intervenir en la política española. De modo general, a menudo vemos que los debates sobre las redes de seguridad cambian cuando un país atraviesa una recesión. Ahí una red de seguridad proporciona solidaridad y también es importante desde una perspectiva macroeconómica. Un shock a gran escala para los ingresos de los hogares es desestabilizador para la economía en su conjunto, por lo que amortiguar el shock ayuda. En estas situaciones, el debate de si una red de seguridad puede interferir con la eficiencia del mercado laboral no es la preocupación más inmediata.

P. En España, más de 3,5 millones de trabajadores se han beneficiado de los ERTE. ¿Hasta qué punto estos mecanismos de protección temporales servirán para evitar una destrucción permanente de empleo?

R. Todo el mundo está de acuerdo en que es importante establecer mecanismos de protección para las personas cuyos trabajos se han visto afectados por las actuales circunstancias. Esto se puede hacer con seguros de desempleo generosos o con nóminas financiadas públicamente que mantengan a los trabajadores conectados con su empleador. Cuál de estas medidas es más apropiada dependerá de varios factores, entre ellos si las empresas son viables a largo plazo y si hay suficiente demanda de trabajadores.


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