LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Luces y sombras del Mede, el fondo tan temido por Italia y aceptado a regañadientes por España

El Tesoro español se ahorró 10.000 millones en servicio de la deuda con el rescate de 2012

La sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort.
La sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort.KAI PFAFFENBACH / Reuters

La crisis del coronavirus ha vuelto a colocar en primera línea al Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), que había pasado a un segundo plano tras el final de las turbulencias financieras de la zona euro. El Eurogrupo, reunido este jueves en una nueva teleconferencia extraordinaria, planea convertir al Mede en la principal red de seguridad para los países que, como Italia o España, puedan sufrir un gran daño económico como consecuencia de la pandemia. España acepta esa solución, siempre y cuando se complemente con un plan Marshall de reconstrucción. En Italia, en cambio, se interpreta como una grave injerencia, aunque el Gobierno de Giuseppe Conte ha terminado por resignarse.

¿A qué se dedica el Mede?

El Mede tiene poco más de siete años de vida, pero ya forma parte imprescindible de la historia del euro. En tan poco tiempo, el fondo de rescate de la zona euro ha adquirido más galones y ha soportado más vituperios que otros organismos del entramado comunitario mucho más veteranos. Con apenas 160 empleados, de 40 nacionalidades, el Mede y su predecesor (el EFSF, entre 2010 y 2013) han rescatado a cuatro países (Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre) y al sector financiero de España, con unas intervenciones que superan en total el cuarto de billón de euros.

¿De dónde sale el dinero?

A pesar de los plañidos que esos préstamos provocan en algunos ministerios de Finanzas, como los de Alemania y los Países Bajos, los desembolsos del Mede no han costado hasta ahora ni un euro a los contribuyentes europeos. Los créditos se financian con emisiones de letras y bonos en los mercados financieros, que son reembolsadas por los países rescatados. Solo en caso de impagos se producirían pérdidas a repartir entre los 19 países de la zona euro, que son los garantes del fondo.

¿Merecen la pena sus préstamos?

En condiciones normales del mercado, los países de la zona euro pueden financiarse sin dificultades y con tipos de interés bastante bajos. España, por ejemplo, coloca deuda en estos momentos con un interés de apenas el 0,6%, según fuentes españolas. El Mede difícilmente podría mejorar ese precio. Pero en momentos de tensión, que pueden llegar si, como parece probable, se agudiza la crisis económica del coronavirus, el Mede puede suponer un ahorro. El Mede calcula que el rescate de la banca en España supuso para el país un ahorro anual equivalente al 0,2% entre 2012 y 2017, es decir, más de 10.000 millones de euros en un período en que España atravesaba grandes estrecheces presupuestarias.

Si es tan barato, ¿por qué ningún país quiere pedir ayuda?

El Mede supedita su intervención a la imposición de “estrictas condiciones” que pueden poner en dificultades al Gobierno que pida su ayuda. Los socios del norte, con Alemania y los Países Bajos al frente, consideran que esa exigencia es necesaria para evitar la irresponsabilidad fiscal y niegan que los programas de reforma y ajuste supongan un estigma. “Todo lo contrario, el mercado valora muy positivamente las medidas que acompañan a los rescates”, señalan fuentes diplomáticas de uno de los llamados socios austeros. Los probables receptores, sin embargo, temen el carácter punitivo de unos programas potencialmente muy impopulares. El Gobierno de Mariano Rajoy, que fue el primero de la zona euro que acudió al Mede, intentó quitarse el estigma político acelerando el reembolso del préstamo (devolvió 17.000 millones de los 41.000 recibidos).

¿Se modificarán las condiciones por el coronavirus?

El Eurogrupo negocia la habilitación una línea de crédito precautoria disponible para todos los países afectados por la crisis sanitaria. La oferta prevé unas condiciones mínimas, como el respeto a las normas del Pacto de Estabilidad, y la única exigencia de que el préstamo se destine al gasto directa o indirectamente relacionado con la crisis. Cada socio de la zona euro podrá pedir un crédito equivalente al 2% de su PIB, por lo que la línea tendrá una capacidad total de unos 240.000 millones de euros. Se espera, sin embargo, que solo una minoría de países, con Italia y España entre los candidatos, se vean en la necesidad de solicitar el crédito, por lo que el desembolso del Mede será mucho menor.

¿Por qué se creó el Mede?

La crisis bancaria de 2008 reveló las carencias en la estructura de la zona euro, que se puso en marcha en 1999 sin ninguna red de seguridad para el caso de que alguno de los socios afrontara dificultades financieras insuperables. Las primas de riesgo, adormecidas durante la primera década de la Unión Monetaria, reaparecieron tras la caída de Lehman Brothers y pusieron contra las cuerdas a media docena de socios, empezando por Grecia. La primera reacción de los ministros de Finanzas, con el alemán Wolfgang Schäuble al frente, fue diseñar un rescate ad hoc para Atenas, con 80.000 millones de euros en préstamos bilaterales más 30.000 millones del Fondo Monetario Internacional. Pero pronto fue evidente que el descalabro trascendía Grecia y afectaba a muchos otros países. Tras numerosos enfrentamientos y titubeos, con unos bandos muy similares a los que libran ahora la batalla de la respuesta a la crisis del coronavirus, la zona euro aceptó finalmente la necesidad de un fondo de rescate. Primero, temporal y con escasa potencia (el EFSF, entre 2010 y 2013). Y después, el Mede, con carácter permanente y dotado de un capital de 80.000 millones de euros para llevar a cabo sus operaciones de financiación en el mercado. Su potencia de socorro alcanza los 500.000 millones de euros.

¿Qué países han recibido préstamos del Mede?

España fue el primer país que recibió un préstamo del Mede, tras la famosa foto en que el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, agarraba del cuello al entonces ministro de Economía, Luis de Guindos. España se había resistido a solicitar un rescate completo, como le sugería Bruselas, pero finalmente aceptó un programa de recapitalización bancaria con préstamos de hasta 100.000 millones de euros, de los que llegaron a desembolsarse 41.000 millones. Tras España llegó Chipre y el tercer rescate de Grecia. El Mede ha heredado además la gestión de los préstamos concedidos por el EFSF en los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal.

¿Es un fondo solo para los países de la periferia?

En principio, no, aunque hasta ahora ningún país del corazón de la zona euro ha tenido que utilizarlo. La crisis financiera, sin embargo, mostró que la inestabilidad puede contagiarse rápidamente dentro de una Unión monetaria y que todos los socios pueden verse afectados si no hay un cortafuegos efectivo. En enero de 2012, en uno de los períodos más agudos de la crisis del euro, Standard & Poors rebajó de una sola tacada el rating de nueve de los miembros de la Unión Monetaria y hasta Francia y Austria perdieron su triple A.

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