Crisis del coronavirus

El Banco de Inglaterra financiará directamente al Gobierno sin límites

La medida excepcional tendrá un carácter temporal, dice la autoridad monetaria

Una persona con máscara camina frente al edificio del Banco de Inglaterra
Una persona con máscara camina frente al edificio del Banco de InglaterraToby Melville / Reuters

La magnitud de la crisis del coronavirus ha puesto en cuestión muchos principios y certezas, y también la ortodoxia económica. El Gobierno del Reino Unido y el Banco de Inglaterra (BoE, en sus siglas en inglés) han anunciado conjuntamente este jueves la ampliación “temporal” y sin límite alguno del descubierto previo que el Ejecutivo británico disfruta históricamente en la autoridad financiera. La llamada Ways and Means Facility (W&M) es un mecanismo permanente por que el que el BoE presta directamente al Gobierno, sin necesidad de que este tenga que emitir bonos y acudir al mercado secundario de deuda. En pocas palabras, el BoE comienza a imprimir billetes para financiar las necesidades extraordinarias provocadas por la pandemia global.

El consenso económico prohíbe un mecanismo que, a la larga, deriva inevitablemente en más inflación, y en el desequilibrio de las cuentas públicas, conocida como la “solución Zimbabue”, porque fue el método empleado por el expresidente Robert Mugabe para financiar su intervención en la guerra de la República Democrática del Congo.

El Gobierno británico se ha embarcado en una serie de respuestas económicas extraordinarias para evitar el hundimiento de su economía que debe incrementar cada día que pasa. Ha aplazado el pago del llamado business rate (el IVA empresarial) de los negocios, que en el Reino Unido supone una partida de ingresos muy relevante. Lo mismo ha hecho con el IRPF, y ha garantizado además subvenciones directas de hasta el 80% del salario medio de los autónomos, con un límite de 2.100 euros, y sin necesidad de justificar pérdidas derivadas del coronavirus. La magnitud de la demanda de estas ayudas complicaba cada vez más la posibilidad de que el Gobierno pudiera colocar sus bonos y financiarse a través del mercado secundario de deuda. Desde el principio de la crisis, el nuevo gobernador del BoE, Andrew Bailey, y el ministro de Economia, Rishi Sunak, han actuado de modo coordinado para responder ante la gravedad de la situación. Y aunque el propio Bailey descartaba hace unos días el uso de un mecanismo extraordinario como es el de acudir directamente al mercado primario, -"una particularidad histórica", lo definía- el debate en torno a la necesidad de utilizar la “financiación monetaria” (el eufemismo para definir la práctica de imprimir más dinero) era constante, hasta llevar a muchos analistas a la convicción de que era una medida necesaria.

El descubierto previo del que dispone el Gobierno británico en el BoE habitualmente es de apenas 420 milllones de euros, aunque durante la crisis financiera de 2008 llegó a ser ampliado hasta los 22.000 millones. La ventaja del Reino Unido, en estas circunstancias, reside en disponer de una autoridad monetaria propia, que, aunque independiente, ha trabajado codo con codo con Downing Street desde el principio de la crisis. El Banco Central Europeo no tiene en sus manos esta posibilidad. Su propio tratado de creación lo prohíbe expresamente. “Cualquier retirada de fondos será devuelta lo antes posible y antes de finales de este año. El Tesoro, la Oficina de Gestión de Deuda y el BoE seguirán cooperando estrechamente para asegurar el correcto funcionamiento del mercado de libra esterlina”, asegura la nota conjunta.

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